CLÁSICO

Penales y rojas: el clásico que cambia

Los dos fueron al frente. Como tiene que ser. No se guardaron nada. Y quedó plasmado en la cancha. En lo que propuso Nacional y en lo que planteó Peñarol.

Peñarol festeja uno de sus goles. Foto: Gerardo Pérez
La pelota rebotó en el pecho de Rogel ante el disparo de “Maxi” Rodríguez.
El cierre de Arias cuando la pelota de Aguirre se metía. El clásico estaba 0 a 0. Foto: G. Pérez

Lasarte sabía que no era sencillo sustituír el peso y la incidencia que tiene en el juego Diego Arismendi, y apeló a tres volantes mixtos: “Tata” González por derecha, Gonzalo Porras en el medio, y por izquierda, “Seba” Rodríguez. No fueron tres volantes de marca, todos tienen buen manejo de pelota. Delante dos medias puntas incisivos, como Tabaré Viudez y “Seba” Fernández y más de área, Rodrigo Aguirre.

Del otro lado, el Peñarol que armó Ramos en la semana. Con un doble-cinco mixto: Walter Gargano y Cristian Rodríguez y dos más por afuera con velocidad y llegada, como Diego Rossi y “Lolo” Estoyanoff. Arriba, “Maxi” Rodríguez y como punta de área, Lucas Viatri.

Nacional empezó mejor. Explotó el andarivel de Guillermo Varela y llegó con peligro. Viudez lo desbordó seguidos y también “cayó” por la derecha de la defensa aurinegra Rodrigo Aguirre. Fueron 20, 25 minutos del tricolor, explotando el fútbol por las bandas y sometiendo a los aurinegros a un ataque constante.

Después, mejoró Peñarol. Se afianzó, creció Gargano en el medio, recuperó pelotas y armó al equipo. Le dio mayor solidez al fondo.

Pero empezó a jugarse el otro clásico, el de las decisiones arbitrales, y en ese sentido, Christian Ferreyra le erró. Primero, en no sancionar mano y penal de Espino en el área tricolor, y minutos después, cuando expulsó a Polenta y a Estoyanoff. Hubo un fuerte entredicho entre ambos después de quedar “trenzados” en el césped. Pudo haber sido amarilla para ambos, pero el árbitro cortó de una con roja. Esa incidencia, tuvo un cambio radical en uno y otro.

Peñarol llegó más, Nacional menos, pero fue mucho más incisivo, más peligroso.

Sin Arismendi (lesionado), sin Polenta en cancha, Lasarte optó por la salida de “Papelito” Fernández, goleador clásico. Nacional perdió más de lo que ganó, porque Ramos tenía más variantes y opciones para suplir a Estoyanoff.

Los cambios incidieron, sin dudas, porque el tricolor ya no fue el mismo del período inicial, y pese a ello, tuvo las chances más claras: una, que Aguirre definió suave y sacó Arias de la línea, y otra de Viudez que dio en el caño izquierdo, a los 64 minutos.

Peñarol tuvo más la pelota y dominó el juego, pero el gol llegó por mano -mal pitada- de Ferreyra a Rogel. El “Cebolla” tradujo el penal en gol, y ya el partido se le hizo muy cuesta arriba a Nacional.

El 2-0, a los 85 minutos, sentenció el clásico, un clásico que tuvo de todo, y por supuesto, no faltaron los penales y las rojas.

Las claves

Más allá de lo táctico, de los cambios que introdujeron Ramos y Lasarte, las claves del clásico pasaron por decisiones arbitrales. Hubo otras jugadas, claro, como el tiro de Viudez en el palo o el quite en la raya de Arias, que cambiaron el rumbo del partido.

Mano no cobrada

Iban 19 minutos de juego y Alfonso Espino cometió penal con mano levantada, ampliando el radio de acción. Christian Ferreyra no pitó, desestimó la acción del tricolor.

Tarjetas: dos expulsiones

Enfrentamiento verbal entre Diego Poleta y Fabián Estoyanoff, después de un balón trabado. Ferreyra cortó de raíz: roja a ambos. ¿Pudo amonestar? También. Ahí cambió el clásico.

Mano que no fue

Mano de Rogel que no existió. La pelota dio en el pecho y luego pega en el brazo con el jugador tirándose hacia adelante. Ferreyra pitó. Fue el 1-0 de Peñarol. Se abría la victoria.

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