ESTRATEGIA

La pelota siempre al "10": una posición que no muere

En Uruguay se está dejando de lado la figura del enganche y la producción de Ganso ante Peñarol y los pocos minutos de Pablo Barrientos en Nacional dejaron en claro que el número "10" sigue vivo

Foto: Archivo El País
Foto: Nicolás Pereyra.

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Nunca fue el más alto, Ni el más corpulento. Pero nadie jamás pudo pensar tan rápido como él.

Nunca fue el más veloz o el que se elevaba más del piso. Pero siempre fue el que más engañó y desarmó a las defensas.

Nunca fue al choque, pero jamás se escondió. Siempre fue el más valiente a la hora de jugar, de tomar decisiones, de meterse entre líneas, de poner una pelota donde el resto jamás soñó que podía caer.

Nunca se puso la cinta de jugador combativo, el de la voz firme, el del trancazo intimidante. Pero siempre metió miedo con su liderazgo silencioso y su virtuosismo para tocar el balón.

Las hazañas impensadas siempre salieron de sus botines. A veces del izquierdo y otras tantas del derecho.

Quieran o no, se resistan algunos a darle cabida, el número 10 ha sido y seguirá siendo el director de orquesta. El jefe del buen juego. El hombre que dos segundos antes que los otros futbolistas supo de qué manera se podía construir la jugada ganadora.

El 10 nunca va a morir. Ni siquiera en Europa, aunque allí se vean obligados a incorporar una aceleración a sus piques y una participación más activa en las transiciones defensivas.

Algunos creen que el 10 está en vía de extinción, Paulo Henrique Ganso demostró en el Campeón del Siglo que esa función está viva. Pablo Barrientos, en los pocos minutos que jugó en el Gran Parque Central, también.

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

Y así lo consideran los que creen que un talentoso tiene que existir, quizás para que esté cerca del volante de contención para iniciar contraataques o empezar a hacer circular el balón en su equipo o estar en tres cuartos de cancha para hacer más daño habilitando a los delanteros o rematando al arco.

Ruben Paz, dueño de una de las piernas zurdas más exquisitas que haya tenido el fútbol sudamericano, opinó: “Esos jugadores que rompen las líneas, que te hacen jugar al ritmo que querés y siempre pensando en el arco rival nunca van a morir. Para ganar hay que ser diferente y el 10 siempre lo va a ser”.

“Lo único que hay que agregarle al viejo 10 es más recorrido y más dinámica, pero cuando tienen la pelota en su poder. Hoy los técnicos no se animan a utilizarlos, quieren un fútbol muy intenso y con poco juego. Es un error. En España a (Lionel) Messi lo alimentaron no le quitaron lo rico del fútbol que él tenía. Eso es lo que hay que hacer acá. Hay gurises con dribbling y sin vergüenza para encarar, lo que hay que hacer es potenciarlos, darle su espacio, confianza”.

Foto: Archivo El País
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Eduardo Acevedo, un entrenador que pondera siempre la utilización en sus equipos de un futbolista de estas características, dijo a Ovación: “el 10 nunca va a morir. Lo que murió es el jugador que simplemente se encargaba de recepcionar y distribuir. Hoy hay que tener despliegue, intensidad, pero el jugador que hace la diferencia siempre va a ser el que engañe al rival”.

“Podés pedirle que siga al 5 rival o que se meta unos metros más atrás para ingresar a la línea de volantes en el retroceso defensivo, pero tenés que dejarlo suelto en ataque para que encuentre o fabrique los espacios”, agregó el DT.

Foto: Archivo El País
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Marcelo Tejera, un extalentoso número 10 y hoy analista de fútbol de Fox Sports Uruguay, opinó: “Siempre vas a precisar un jugador que piense. Hoy en Uruguay tenés a los que quieren reinventar algo y en formativas ya les buscan otro puesto, pero lo que debería existir es una escuela de números 10. Dicen que en Europa no se usa y yo pregunto: ¿qué era Xavi, qué era Andrés Iniesta. ¿Qué son Luka Modric o Eden Hazard? Son más potentes en velocidad, pero siguen siendo los que hacen las jugadas imposibles”.

Foto: Archivo El País
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Para Martín Ligüera, otro jugador que brilló con la casaca 10, el fútbol moderno demanda incorporar otras características a los futbolistas, porque “un 10 a la antigua es muy difícil de vender. A nivel internacional no funciona lo que hacía yo, que me quedaba mirando y pensando ‘qué lindo pase metí’. Hoy hay que seguir, llegar al área o retroceder si se perdió la pelota”.

Ligüera también considera que “el 10 nunca va a morir porque es el jugador que hace el amague y desarticula todo, pero para triunfar hay que agregar otras cosas. Eso sí, lo más difícil de conseguir es, por ejemplo, lo que tiene Ganso o Hazard, o Modric”.

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Carlos Manta, gerente deportivo de Plaza Colonia, aceptó que actualmente no se procura formar jugadores que se encarguen de cumplir con esa función porque “hoy lo que busca el mercado son jugadores potentes y rápidos. Se pone el acento en eso y quizás se pierden las otras características”.

Igualmente, señaló: “el 10 no va a morir, pero adecuado a la realidad del fútbol actual. No es posible ya ver un jugador que se quede esperando recibir para después entrar en el juego. Hoy hay que tener técnica en velocidad. El nuevo creativo tiene que ser capaz de meter un cambio de ritmo infernal, precisa ser más potente”.

Definición. Carlos Manta dice que es un partido bisagra.

Manta puso de ejemplo a Facundo Waller. “Perfectamente puede cumplir con el papel de armador del juego porque si bien es capaz de meter la pausa, logró una potencia muscular que no tenía. Es más completo”.

El 10 no muere. Matarlo, es terminar con la fantasía.

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