Nacional

Tras los pasos de Webó y Benoit

Ibeh llegó al corazón del grupo albo, levantó la copa y se llevó los aplausos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Un campeón. El capitán de Nacional recibió la primera copa de la temporada y se la dio a Bruno Ibeh, que luce feliz.

Una tarde de verano en 2003 —pocos días antes del inicio de la temporada—, en las que solían concurrir decenas de hinchas a observar los entrenamientos en Los Céspedes, para disfrutar en las vacaciones lo que no podían el resto del año, Angbwa Benoit, un lateral derecho camerunés, llegó hasta el fondo de la cancha número 2 y levantó un centro. Al menos eso intentó. La pelota terminó en el techo del vestuario de los juveniles. Muy lejos del área, donde esperaban los delanteros. Enseguida un hincha se acercó al alambrado y, con ironía, le gritó, aunque lo tenía a unos metros: "¿Cuándo vas a aprender a levantar centros?".

Ruben Sosa, que integraba el mismo equipo del defensa que se había metido en el corazón del grupo, se dio vuelta, lo miró y con calidad le devolvió: "Si levantara buenos centros no estaría jugando acá, estaría en Europa".

Esa tarde, la práctica de fútbol interno tuvo uno de los pasajes más divertidos en mucho tiempo.

Benoit, que llegó promovido por Pierre Webó, el adelantado de los futbolistas africanos que en el siglo XXI pasaron con buen suceso por Nacional, era un lateral rústico. "Tenía unas fortalezas físicas increíbles y, lo más importante, aprendió muy rápido", recordó Daniel Enriquez, quien por ese entonces coordinaba las juveniles del club.

El lateral estuvo cuatro años en el club. Luego fue transferido a Lille de Francia, y de allí pasó al fútbol ruso.

El estudioso.

Webó, fue diferente. Ya no solo por la posición que ocupaba en la cancha, un goleador que se destacó en Uruguay y triunfó en Europa (Osasuna, Mallorca, Fenerbahçe), sino porque hablaba inglés, francés, aprendió rápidamente español, solía leer mucho y, antes de llegar a Uruguay, había comenzado una carrera universitaria. Pertenecía a una clase social media-alta en su país. El artillero, dejó su sello, además de ganar dos Uruguayos.

Autobombo.

El póker de africanos de Nacional en Primera en las últimas dos décadas lo completaron Ollé-Ollé en 2007 (puntero izquierdo que utilizaron como carrillero) y Kamara Dini, goleador, de breve recorrido en el club.

La historia del ghanés, que había jugado en las selecciones juveniles de su país y estuvo en el Mundial sub 20 de Malasia, fue muy particular: llegó a probarse en una tarde de febrero de 1997, de aquellas en el viejo Parque Central en las que parecía de invierno en el palco. Había poco más de 150 personas observando el amistoso ante Florida cuando un hombre, rodeado de otros jóvenes que seguían el entrenamiento empezó a aplaudir cada buena acción de Dini. Al final se prendieron todos. Aquella práctica, seguramente el delantero se llevó reconocimientos como pocas veces en su carrera. Un rato después, el promotor de los aplausos se presentó con el periodista como su representante. Había "fogoneado" hinchas para generar expectativa y convencer, con el apoyo popular, a Miguel Puppo, el DT, que lo contratara.

El último.

Ahora es el turno de Bruno Ibeh, volante de 19 años que llegó en enero a prueba recomendado por el grupo de captación de Manchester City. Convenció y se quedó. Empezó a jugar en Tercera y, al mes y medio, se rompió los meniscos. Lo operaron y volvió para las finales del Uruguayo, que ganó Nacional.

Debutó el viernes bajo el mando de Munúa. Jugó 45, se destacó, se llevó aplausos y levantó la copa. Los albos tienen un porcentaje de la ficha.

"Todos los africanos que llegaron a Nacional, se adaptaron a Uruguay y empezaron a ver y vivir el fútbol como nosotros, se destacaron", explicó el gerente Alejandro Lembo a Ovación, mientras que con su carisma Ibeh empieza a escribir su propia historia tras los pasos de Webó y Benoit.

El artillero inteligente.

Pierre Webó (33 años) llegó a Nacional en 2000, y fue transferido a Osasuna en 2003. Ganó dos Uruguayos y anotó 15 goles. Por su pase dejó más de US$ 1.000.000 a los tricolores.

El lateral rústico

Angbwa Benoit (33 años), un jugador que sus compañeros definían como rústico, llegó a Nacional en 2001, debutó en Primera en 2002 y en 2005 fue transferido a Lille francés.

"Entró muy bien al plantel, es carismático".

Enseguida que Iván Alonso, el capitán de Nacional, recibió el trofeo Copa Ciudad de Paysandú por el triunfo ante Estudiantes de La Plata, se giró, miró a Bruno Ibeh, que estaba junto al resto de los jugadores albos, y le entregó el trofeo. El nigeriano, que dibuja fácilmente la sonrisa en su rostro, lució más feliz que nunca y quedó en el foco de todos los fotógrafos. Inmediatamente, a Alonso le preguntaron en la transmisión de televisión de Vtv por el gesto con el africano y manifestó: "Él es carismático; entró muy bien al plantel. Este de Nacional es un grupo noble, en el que le abrimos las puertas a todos". Al mismo tiempo, Ibeh disfrutaba a pleno en el Parque Artigas sanducero.

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