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Un paso atrás con la violencia

En apenas tres meses, Argentina dio un paso atrás en cuanto a la violencia en el fútbol ya que de evaluar el regreso de los hinchas visitantes tras la buena experiencia del verano, se llegó a la suspensión de canchas y partidos.

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El Nuevo Gasómetro estuvo vacío el fin de semana por suspensión. Foto: La Nación / GDA.

El 2015 comenzó con la posibilidad de que el fútbol argentino vuelva a tener hinchas de ambos equipos; se tomó como prueba los torneos de verano, pero una vez que comenzó la temporada, la violencia gana en todos los estadios.

En el verano, antes de que comiencen los torneos amistosos, de una reunión entre Daniel Scioli, el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, y Luis Segura, el presidente de AFA, surgió la posibilidad de que en Primera vuela el público visitante. La decisión fue que sea algo gradual, en algunos partidos determinados y después de la Copa América. Eso sí, sólo con la buena conducta durante esos días del mes de enero se podría reveer la situación.

Sin embargo, pasados los torneos de verano, la violencia volvió a dominar el fútbol argentino cuando comenzaron los partidos oficiales.
El 6 de febrero se jugó el primer partido oficial, la ida entre San Lorenzo y River por la Sudamericana. Apenas minutos pasaron para que el 2015 tenga su primer hecho de violencia en un estadio: un hincha agredió al juez de línea Juan Pablo Belatti. Por ese suceso, el Ciclón jugó este fin de semana sin hinchas en su estadio, ante Lanús. ¿La Conmebol?: ni lo sancionó.

Los incidentes de ayer en Sarandí terminaron con el partido entre Arsenal y Aldosivi suspendido. En la casa de Julio Grondona, el ex presidente de AFA, la violencia fue el centro de la escena. En el ascenso, la barrabrava de Laferrere quiso ingresar al estadio sin entradas, chocó con la policía y el saldo fueron varios heridos. Un día después, el pasado 3 de marzo, el Gobernador Scioli tras reunirse con los responsables de las secretarías de Seguridad y Deportes, Alejandro Granados y Alejandro Rodríguez respectivamente, decidió suspender por un año el estadio de ese club.

Las canchas de Quilmes y Tigre también fueron sede de los cruces entre barras. La decisión era que jueguen sin público el fin de semana pasado, pero por intervención de Aníbal Fernández se levantó la sanción al Cervecero y, por lo tanto también, al Matador, club de Sergio Massa. Lo mismo ocurrió en La Plata, cuando levantaron la sanción que Aprevide había impuesto para el partido ante River.

En Mendoza los hinchas de Godoy Cruz agredieron al masajista de Lanús, antes de que comience el partido contra el granate. Recibió el impacto de un proyectil desde la tribuna y fue operado de urgencia por desprendimiento de córnea en su ojo izquierdo. Al Tomba le suspendieron el estadio por una fecha.

Las víctimas no sólo son los hinchas, jugadores o dirigentes: también los árbitros. Al igual que le sucedió a Belatti en San Lorenzo, en el estadio de Atlético de Rafaela el agredido fue Germán Delfino. Le tiraron un proyectil que impactó en su pecho y le causo un fuerte dolor. El partido se detuvo unos minutos, luego siguió como si nada hubiese pasado.

Algo similar ocurrió el 21 de febrero en el estadio de Rosario Central, cuando el Canalla recibía a Tigre. Desde la tribuna le tiraron un proyectil a Gustavo Alfaro, quien sufrió un corte en su cabeza. Tras algunos minutos en el piso y luego de ser atendido por el cuerpo médico, el árbitro Diego Ceballos consultó al DT para seguir o no. El partido continuó y el Matador perdió. "Alguien se tiene que poner los pantalones", dijo el DT tras la agresión. El estadio sufrió luego una fecha de suspensión.

Lo cierto es que en menos de dos meses de competencia oficial, el fútbol fue víctima de diversos hechos de violencia, con apenas un puñado de estadios sancionados, por tan sólo un partido, para combatirlos.

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