MALDONADO

El partido entre Nacional y River Plate sirvió para eliminar la brecha de género

Las chicas tricolores y millonarias dieron un gran espectáculo en el Campus de Maldonado en versión fútbol femenino.

Bettiana Sonetti, una de las protagonistas del juego entre River Plate y Nacional. Foto: Gerardo Pérez.
Bettiana Sonetti, una de las protagonistas del juego entre River Plate y Nacional. Foto: Gerardo Pérez.

"Dale Betty”, resonó la voz de Juan Pablo, más conocido como el Padre Juampi. Argentino, cura y director de un colegio, el padre llegó al Campus de Maldonado para alentar a Bettiana Sonetti, una niña que vio crecer en Buenos Aires y ser una apasionada del fútbol desde su infancia.

“Betty”, la jugadora de 25 años con la camiseta número 3 del equipo Millonario corrió por el lateral izquierdo todo el partido, alentada por su antiguo maestro.

El partido, sin goles pero con emoción comenzó con poco marco de público, pero a medida que se acercó la noche convocó a más personas. Las amateur uruguayas -que se convertirán en profesionales para 2021- hicieron un papel muy digno ante las jugadoras profesionales de la vecina orilla.

La historia de Betty representa parte de los valores que la Copa Desafío quiso transmitir: la inclusión de hombres y mujeres es posible y para que el fútbol femenino crezca hay que darle visibilidad.

La chica de San Fernando, Buenos Aires, comenzó jugando al fútbol con sus hermanos y lo siguió haciendo en sus años de educación.

El padre Juampi, con ojos de orgullo, contó en la tribuna que en el equipo de la institución Betty era la estrella del equipo. “Jugaban todos varones y ella, que hacía los goles.

Me acuerdo que hicimos un viaje a Bariloche y nos encontramos con un equipo e hicimos un partido y estaban furiosos porque ella jugó y les hizo un montón de goles”, relató el cura.

Además de ser un par para quienes jugaban con ella en el equipo, la argentina entrenó siempre al mismo nivel y no quiso ser tratada con algodones. Se destacó también en el equipo de hockey, aunque al final terminó eligiendo el fútbol y estudió la carrera de educación física.

La igualdad se mantuvo durante los 90’, sobre todo por la buena actuación de las arqueras de ambos equipos que se destacaron y levantaron aplausos en más de una ocasión.

Eso llevó a que el juego se debiera definir en los penales y así también la ganadora de la Copa Desafío. Desde los doce pasos la victoria terminó siendo para las chicas argentinas que pese al triunfo, luego de celebrar, saludaron una por una a las jugadoras de Nacional.

De todas maneras, el partido de fútbol -que fue arbitrado por Claudia Umpierrez con una terna femenina- fue una anécdota, porque se convirtió en un símbolo: los hinchas de Nacional y River Plate dejaron de lado observar si quienes jugaban eran hombres o mujeres para alentar a la camiseta y los colores esos que no distinguen el género.

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