DE CONTRAGOLPE - JORGE SAVIA

Un partido por el asado...

El gobierno tiene razón: primero por inacción o una medición errónea del desarollo de la inseguridad en las canchas, y luego por falta de medios e imposibilidad práctica de lograrlos, hubo “dilatorias” de la AUF para comprar las cámaras; el tiempo “habla”.


Asimismo, el ministro Bonomi maneja un dato de la realidad, y por tanto innegable, al decir que “en el Parque Central no pasa lo de Peñarol-Plaza”, aunque en este caso nunca se supo por qué la Policía que estaba fuera del Centenario no respondió al llamado para que entrara ante la invasión de hinchas a la cancha; y puede aceptarse la interpretación oficial de que lo ocurrido dejó “en offside” la anterior insistencia aurinegra para jugar en el “Campeón del Siglo” sin alambrado.

Sin embargo, el secretario de Estado parte de una base irreal cuando pone a Nacional-Boca como el modelo ideal de seguridad eficaz: fuerza pública afuera del estadio; y adentro, privada. El recuerdo de la foto de los líderes de la barra de Nacional y “La 12” reunidos antes del partido en torno a una parrilla en un cónclave donde se pactó la paz, hace que el ejemplo parezca -aunque no haya sido la intención del ministro- una subestimación de la inteligencia de los receptores del mensaje: a los efectos de eventuales líos en el GPC, tras la cumbre entre el “Rafa” Di Zeo y el “Sapo”, aquel fue un partido por el asado; con un agregado importante: la Policía “peinó” a fondo a la hinchada de Boca en las calles, como no lo hace con las barras de Peñarol antes de llegar a la Ámsterdam.

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