DESDE EL ARCO

El paladar de cada entrenador

JOSÉ MASTANDREA

JOSÉ MASTANDREA

Dos retoques y una idea. Bastó que Fabián Coito moviera algunas piezas para ver a un Uruguay mucho más veloz e incisivo en el ataque, aun sin la presencia de Edinson Cavani. Es cierto que la selección juega con “piloto automático”, que los futolistas conocen de memoria lo que tienen que hacer dentro del campo de juego, pero la impronta de cada enrenador se nota. Al menos se notó ante México la postura que le dio Coito al equipo de mitad de cancha hacia adelante. Uruguay goleó. tuvo a Luis Suárez como gran figura, pero la presencia de Urretaviscaya por un andarivel y la de Pereiro arriba fueron toques sutiles del entrenador. Toques que cambiaron la cara a la selección y que mostraron que tanto Urreta como Pereiro están a la altura de los acontecimientos.

En pleno proceso de recambio es bueno saber que siguen apareciendo figuras jóvenes de cara al futuro. La metamorfosis que sufrió el mediocampo con Vecino y Bentancur sigue dando sus frutos y la permanencia de Laxalt en el lateral zurdo ya no sorprende a nadie. Se mueve como pez en el agua. Eso es lo positivo, que hay jóvenes con experiencia, que saben lo que es vestir la Celeste y conocen al dedillo el funcionamiento del equipo.

Pero hay detalles que hacen la diferencia y marcan el paladar futbolístico de los entrenadores. Lo hizo Coito desde el mismo momento que elevó la lista de reservados para este partido. Ya se vio que apuntaba a otra cosa y que sabía lo que quería. Fue otra versión de la Celeste. Más explosiva, más veloz, más incisiva. Y vale. Hay que animarse a jugar un poquito más. Y se logró.

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