COPA LIBERTADORES

Ofrenda sagrada

El carbonero se fue perdiendo al descanso por 3-1, pero en el segundo tiempo mejoró y dio vuelta el partido en el tramo final, gracias a un doblete de Hernán Novick y a otro tanto de Albarracín. Mirá los goles.

Había que salvar algo. Sí, en medio del naufragio que significó la participación de Peñarol en esta Copa Libertadores en la que hasta ayer no había ganado ningún partido, empatado uno y metido un sólo gol en cinco partidos, era preciso salvar algo; pero, claro: sin poner en riesgo lo único que queda en pie, al fin y al cabo, como objetivo -y en ese caso, hasta mandato- en lo que resta de la temporada, que es el título del Uruguayo.

Por eso, pues, el equipo alternativo. Daba igual si el partido del próximo domingo por la actividad local era con Rentistas o...el clásico. Había que salvar algo; y de ahí que Peñarol puso once jugadores que fueron superados por un equipo en los 45’ iniciales.

Esa fue la gran diferencia, pues, en la primera etapa: con las insinuaciones positivas de Valverde y Rossi, que quisieron la pelota siempre y a veces no tuvieron en quién apoyarse para progresar en los últimos metros de la cancha, más el carácter y empuje habituales de Aguiar, jugando no tan por afuera en el mediocampo, lo que le posibilitó gravitar más en los intentos de llegada al área contraria, a Peñarol no le bastó para impedir que con dos corners y un contragolpe que agarró al fondo aurinegro desacoplado, Sporting Cristal le impusiera su mayor sentido colectivo y, pese a su modestia general, le sacara dos goles de ventaja.

Ahí, entonces, aunque sin descuidar la meta original, había también que salvar algo, que no era sólo el honor estadístico de terminar la Copa al menos con un triunfo, aunque no sirviera de nada: no perder, como mínimo, el primer partido de la Libertadores jugado en el Campeón del Siglo, ese templo que fue levantado con la ilusión de que los resultados lo volvieran sagrado.

Así que Da Silva entró a meter mano y, mientras los peruanos se iban recostando, como faltos de confianza -y más bien categoría- para plasmar una goleada que si Huracán perdía en Medellín los clasificara, los cambios de “Polilla” empezaron a mandar en el trámite.

Aunque poco claro para la definición, Palacios le dio más agresividad y desborde al ataque; y con los ingresos protagónicos de Hernán Novick y Albarracín, mientras Freitas y Aguiar volvían a formar el “doble 5” de la gran campaña de 2011, y Valverde se soltaba casi como atacante, Peñarol entró a descontar, acorraló al rival y, apretando las clavijas en la zaga, terminó arrasándolo.

De ese modo, en sólo 13’ Peñarol dio vuelta, mucho más que el resultado: aparte de ganar, con fútbol y rabia, le hizo una ofrenda sagrada a su templo, donde ya jugó tres partidos, incluído el primero en la historia en la Copa, sin que nadie lo haya profanado.

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PEÑAROL 4- 3 SPORTING CRISTAL

Peñarol: D. Frascarelli; A. Rodales, F. Buschiazzo, E. Mc Eachen, G. Rodríguez; T. Costa (62' N. Albarracín), F. Valverde, L. Aguiar; N. Freitas, M. Murillo (46' C. Palacios) y D. Rossi (69' H. Novick).

DT: Jorge Da Silva

Cristal: D. Penny;  A. Rodríguez, R. Revoredo; A. Cossío, J. Ballón, C. Lobatón (62' R. Sandoval), J. Cazulo, H. Calcaterra, G. Costa, I. Ávila y S. Silva.

DT: Mariano Soso

Goles: 17' A. Rodríguez (SP), 23' A. Rodríguez (SP), 29' Aguiar (P), 37' I. Ávila (SP), 72' H. Novick (P), 81' H. Novick (P), 85' N. Albarracín (P)

Árbitro: Luis Flavio de Olivera (Brasil)

Amarillas: J. Cazulo (SP)

Estadio: Campeón del Siglo

Hora: 19:30

Hernán Novick festeja uno de sus goles en Peñarol-Sporting Cristal. Foto: Marcelo Bonjour.
Hernán Novick festeja uno de sus goles en Peñarol-Sporting Cristal. Foto: Marcelo Bonjour.
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