NACIONAL

El obrero que terminó poniéndose frac

La cancha número 7 de Los Céspedes fue bautizada este martes con el nombre de Víctor Espárrago, campeón de América y del Mundo con Nacional.

La cancha 7 de Los Céspedes lleva desde hoy el nombre de Víctor Espárrago. Foto: Darwin Borrelli.
La cancha 7 de Los Céspedes lleva desde hoy el nombre de Víctor Espárrago. Foto: Darwin Borrelli.
La cancha 7 de Los Céspedes lleva desde hoy el nombre de Víctor Espárrago. Foto: Darwin Borrelli.
La cancha 7 de Los Céspedes lleva desde hoy el nombre de Víctor Espárrago. Foto: Darwin Borrelli.
La cancha 7 de Los Céspedes lleva desde hoy el nombre de Víctor Espárrago. Foto: Darwin Borrelli.
La cancha 7 de Los Céspedes lleva desde hoy el nombre de Víctor Espárrago. Foto: Darwin Borrelli.

"¿Cómo no voy a estar emocionado con todo esto? Gente, compañeros del 71, del 80. Es una satisfacción enorme en lo personal que la gente haya venido a saludarme. Y una sorpresa también”, reconoció Víctor Espárrago tras el acto en el que se denominó a la cancha número 7 de Los Céspedes con su nombre. “Nacional para mí es todo. Llegué en el año 66 y en ese momento comenzó mi carrera grande. Conquistamos todo lo que podíamos conquistar. Nacional me marcó y el cariño es recíproco”, admitió quien encontró muy cambiado a Los Céspedes. “Cuando yo me fui había tres canchas nomás y ahora son ocho, más los gimnasios y todo lo que han hecho”.

Hernán Navascués, uno de los que hizo uso de la palabra durante el emotivo acto, aseguró que los grandes jugadores duran muchos años. “Desde que en el año 1963 vestía la camiseta de Cerro, hasta que se retiró en Nacional en 1983, pasaron 20 años. Y vaya si el fútbol habrá cambiado en ese lapso, pero los grandes jugadores como Víctor siempre se destacan”. Recordó a su vez que fue Ondino Viera quien llevó a Espárrago a Nacional porque ya intuía lo que iba a ser su carrera. “Llegó en silencio y le ganó a todos: a los hinchas y los periodistas, que al principio lo criticaban. Le ganó a todos con un tesón inigualable, el mismo con el que arreglaba sus horarios de trabajador en AFE para poder ir a entrenar a Cerro. Esperó que llegara su momento y tuvo el poder de la inteligencia para saber lo que tenía y lo que le faltaba para hacer una gran carrera”, afirmó Navascués, quien contó a su vez que cuando Víctor regresó de Europa, él le sugirió a Iocco que fuera el técnico de Nacional.

“Volvió de Europa en 1980 con 35 años, pero Iocco me respondió ‘Víctor va a jugar’. Yo dudé, pero también me ganó. Vi un jugador que tenía todo: calidad, entrega, conocimiento táctico. Era un notable estratega, además de un gran capitán que le devolvió a Nacional su grandeza. Y que fue reconocido hasta por sus grandes rivales, como Alberto Spencer”, dijo Navascués. “Vino a Nacional de overol y se fue de frac”.

Un rato después, el propio Espárrago se refirió a si era cierto de que en el 80 se puso el frac. “Yo siempre supe mis virtudes y mis limitaciones. En un equipo siempre hay gente que se tiene que sacrificar y están los fenómenos que hacen la diferencia. Estaban los Manga, los Mugica, los Maneiro, los Cubilla, los Morales y después estaban los que teníamos que meter pata como Montero Castillo y yo. Sabíamos cuál era nuestra función en la cancha. A mí siempre me tocaba marcar al mejor jugador del rival, como a Trevor Francis, del Nottingham Forest. Sabíamos que marcándolo le quitábamos el 80% de sus posibilidades de ganar. Y como dijo Navascués recién, teníamos a Artime y sabíamos que manteniendo el cero en nuestro arco él iba a hacer por lo menos un gol”, dijo. Justamente, Espárrago estuvo acompañado en un día muy especial para él por muchos de sus excompañeros. Luis Artime, Ildo Maneiro, Julio Montero Castillo, Alberto Bica, Rodolfo Rodríguez, Ángel Brunell, Juan Carlos Blanco, Héctor Molina, Dardo Pérez, Juan Carlos Mamelli, Eduardo De La Peña y Miguel Piazza, entre otros.

Tampoco se olvidó de los que ya no están, pero según dijo seguro que lo estaban acompañando también, como Juan Mugica, Luis Cubilla y el histórico presidente Dante Iocco. También estuvieron presentes en representación del plantel actual el técnico Alexander Medina y el capitán Esteban Conde. Así como Andrés Fleurquin, que nada tiene que ver con los tricolores pero fue dirigido por Espárrago en el Cádiz español.

“Cuando uno ve césped, le viene la adrenalina. Es como dicen los toreros, que nunca se retiran. Cuando uno ve una cancha como esta le dan ganas de ponerse a trabajar”, respondió el doblemente campeón de América y del Mundo al ser consultado sobre si no le gustaría trabajar en Nacional.

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