CLÁSICO CALIENTE

Los números son como las palabras

Peñarol cuenta con instrumentos que están más allá de la tabla de posiciones para ganar el clásico.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Forlán. Hace goles, mete pases: el conductor esperado.

La tabla de posiciones del Torneo Apertura está compuesta por números, lógico, no con palabras, pero... a su modo, habla.

De acuerdo a eso, entonces, si hoy Peñarol es el único líder, parece obvio que cuenta con instrumentos para aspirar a tener posibilidades reales de ganar el clásico; o debería tenerlos, aunque más no fuera para responder a esa ubicación de privilegio, al fin y al cabo.

En ese sentido hay uno que, sobre todo a partir de los últimos partidos, "rompe los ojos" y está fuera de toda discusión o debate: Diego Forlán, no sólo por la gravitación de su jerarquía individual, sino también por su panorama de campo, su pegada, y porque hay compañeros como Aguiar, por ejemplo, que lo están entendiendo mejor y, por lo tanto, complementando como para que ese acoplamiento gravite en los resultados.

Más allá de no asentarse en un puesto, pues ha jugado en "doble 5", como tercer volante o uno de dos más adelantados y a los costados de otro central, Aguiar creció, sobre todo en lo que refiere a su peso en la faz atacante: se desdobla, llega, anota y su carácter no sólo lo lleva a enojarse, sino que también saca al cuadro hacia adelante. Además, suele andar bien en los clásicos.

Cuando hay un ejecutante de pelotas quietas preciso como Forlán, la eficacia de Píriz para ir a buscar cabezazos en el área rival, es importante; y Nacional no descolló en ese plano.

Aguirregaray ha jugado más quieto que lo acostumbrado, pero cuando se pareció al "Vasquito" de antes, gravitó, hizo goles importantes; y... tiene mística de clásicos.

Por último, la velocidad como la que impone Luque por afuera es lo que más ha sufrido Nacional; puede pesar, si el técnico lo pone, claro.

ARMAS AURINEGRAS

1. La jerarquía

Forlán propone jugadas, mete pases de gol, los hace con su pegada, ejecuta las pelotas quietas...y todo con gran panorama de campo.

2. El compadre

Aguiar llega, saca al equipo con su fútbol pujante y es el compadre que mejor entiende lo que propone Forlán en la faz atacante.

3. La cabeza

Píriz siempre se caracterizó por ganar en el juego aéreo en el área contraria; puede pesar más con Forlán como ejecutante de las faltas.

4. El corazón

Aún sin arrollar con las revoluciones de antes, Aguirregaray apareció en momentos difíciles; su garra es a medida de los clásicos.

5. La velocidad

Piques desbordantes como los de Luque son lo que más padeció Nacional de sus rivales; pero hay que ver si juega, y si lo hace con un "9" como Ifrán: de área.

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