FÚTBOL

El número uno: Larrionda dirigió cinco finales

"Los árbitros no estamos vacunados contra el error", dijo el actual instructor. 

Jorge Larrionda
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El árbitro es una figura anti popular. No hay aplausos para el juez antes ni después de un partido. Convive con el error, es continuamente blanco de críticas y sus decisiones siempre son reprochadas.

A lo largo y ancho del mundo, durante toda la historia, las actuaciones de los árbitros siempre han sido criticadas y está en la personalidad de cada uno el poder sobrellevar esa crítica que en varias ocasiones es desmedida y hasta roza lo desleal.

Este sábado se define una nueva edición de la Copa Libertadores y como gran parte de su historia lo marca, un árbitro uruguayo estará en ese encuentro decisivo que se jugará en el Monumental de Núñez entre River Plate y Boca.

Y esa historia la comenzaron a escribir figuras como José María Codesal, Esteban Marino, Ramón Barreto, José Luis Martínez Bazán, Juan Cardellino, la continuaron Ernesto Feilippi, Julio Matto, José Luis Da Rosa y Jorge Larrionda, y hoy, Darío Ubriaco y Andrés Cunha son los abanderados, pero seguramente vendrán muchos más en el futuro.

Jorge Larrionda tiene 50 años y si de finales se trata, es una voz autorizada: estuvo en cinco de la Libertadores entre 2003 y 2009, pero antes recorrió un largo camino. “Vos llegás a tu primer partido de Libertadores y ni siquiera saben tu nombre, pero saben que sos uruguayo y hay toda una historia por detrás que le da cierta tranquilidad a los protagonistas. Hay un estándar que esperan del juez uruguayo por todo lo bueno que se hizo antes y que por suerte se sigue haciendo”, le contó a Ovación.

Andrés Cunha será el árbitro principal el sábado siendo la cabeza de un equipo uruguayo que jugará su propia final, ya que la terna y el video arbitraje también tendrá a jueces celestes en Buenos Aires.

Primera vez.

Luego de comenzar su carrera como árbitro a nivel nacional, Jorge Larrionda tuvo su debut en el plano internacional como árbitro Conmebol.

En 1998 no había comunicación fluida vía mail, ni mucho menos WhatsApp. En la última semana de marzo, llegó al Colegio de Árbitros un fax y el secretario administrativo era el encargado de llamar por teléfono al designado para darle esa noticia. “Son cosas que no te las olvidás más. ‘Tenés una designación internacional’, te decían en el llamado del Colegio”, recordó Larrionda, quien el 3 de abril de 1998 dirigió el 2-0 de Vasco Da Gama sobre Chivas de Guadalajara en Sao Januario.

-¿Qué recordás?
-Todo. Era con el viejo formato de Libertadores y me acuerdo que un par de días antes fui cuarto árbitro en Porto Alegre en el partido entre Gremio y Chivas, que le tocaba visitar Brasil y después se iba a Río de Janeiro. Allá también viajé yo, pero ahora para ser juez principal y se me viene a la mente todo. Los momentos, las emociones, el primer viaje para arbitrar internacionalmente, el primer formulario, los compañeros. Estar bajo la mirada de la Comisión de Árbitros de la Conmebol, la emoción de terminar el primer partido, el feedback que se fuera a generar con los veedores. Pensaba por dentro, ¿habrá sido bueno? ¿habrá sido malo? ¿habré estado a la altura de la situación? Un sinfín de cosas que se te pasan por la cabeza.

Y para cualquier árbitro, el primer partido es “un cheque en blanco”, según contó Jorge Larrionda, que agregó: “Es una carta de crédito y a veces hay situaciones que no dependen de vos como árbitro. A veces te pasa algo que te puede llegar a arruinar hasta la carrera. Pero vas tomando conciencia de todo eso con el paso del tiempo y con el paso de los partidos que te van dando la experiencia para ver si estás o no a la altura de las circunstancias”.

Acerca de la preparación de los partidos internacionales, que según el hoy instructor FIFA difieren y mucho de lo que puede ser un encuentro del fútbol uruguayo, en la actualidad la información que se tiene de los equipos es muy superior. “Antes había mucha menos información. Ahora hay un montón de posibilidades que te acercan estrategias, tácticas defensivas u ofensivas, qué cantidad de faltas hace cada equipo, en qué sector de la cancha las provoca, qué jugador protesta más, quiénes no aceptan las decisiones de los árbitros y varias más. Son cosas que antes eran imposibles de saber y los viejos instructores te decían que en los primeros 15’ le tomaras el pulso a los equipos y jugadores para darte cuenta qué iban a hacer en la cancha y ese era el momento de lucidez e inteligencia del árbitro para percibir un foco de problemas”.

Y llegó la primera final. “Fue algo increíble. En 2003 estaba dirigiendo la Copa Confederaciones en Francia y era mi primer torneo a nivel FIFA. Un mes allá, lejos de la familia, pidiendo licencia en el trabajo y enfocado en eso. Con mis compañeros decíamos que la final de la Libertadores la iba a dirigir otro compañero de Conmebol, pero no. En la última semana tenía que arbitrar la semifinal de la Confederaciones y me llega la designación para estar en Santos-Boca. Algo totalmente inesperado. Pero fue una alegría, una emoción enorme y también un alto grado de responsabilidad que asumíamos”, recordó.

Sin lugar a dudas que como aquel partido entre Vasco Da Gama y Chivas, la primera final de la Libertadores no se olvida más. “Las recuerdo todas y fueron muy difíciles, pero la primera no se me borra más por esa connotación especial que tuvo, yo estando en Francia y luego tener que irme directo a San Pablo. Un dato no menor y sobre todo que pasaba mucho en esa época era que no éramos profesionales. Es algo al margen pero está bueno que se sepa porque aporta al enfoque ya que venía de un mes de licencia sin goce de sueldo y tuve que pedir una semana más, me cubrieron y en lo personal nunca tuve problemas con eso pero hay muchos otros árbitros que sí y en varias oportunidades un árbitro va a dirigir un partido importante bajo esa influencia del mundo exterior, está bajo presión. Te puede afectar o no pero son condimentos de la profesión. Hoy puede pasar a nivel local si una final se juega entre semana, evaluás de pedirte el día o ir a trabajar y luego a arbitrar, a nivel Conmebol te puede suceder también, pero ya en un Mundial no porque estás enfocado solamente en eso”.

Jorge Larrionda tuvo cinco finales de Copa Libertadores y este sábado, Andrés Cunha tendrá la primera. Acerca del entorno por todo lo que significa un River-Boca, el instructor FIFA dijo que “hoy en día muchos son los árbitros cuestionados y pasó en Conmebol en el camino a Rusia 2018, pero después terminaron siendo los mejores Sandro Ricci, Néstor Pitana y Andrés (Cunha). Ellos demostraron su calidad dentro de la cancha. Los árbitros nunca estamos vacunados ni protegidos contra el error, siempre puede existir y afectar el desempeño de cualquier profesional, pero esperemos que no sea el caso en este partido porque no tengo dudas de que todo el equipo uruguayo que estará a cargo del arbitraje va a dejar todo en la cancha para cumplir muy bien sus funciones”.

Jorge Larrionda y Mauricio Espinosa tras el Alemania-Inglaterra en 2010. Foto: Archivo El País
Foto: archivo El País. 

Una herramienta que es muy útil: el VAR

Jorge Larrionda arbitró sin VAR durante toda su carrera y hoy opina que con el video arbitraje “se tiene otra herramienta para quitar las percepciones personales porque tenemos un equipo de árbitros que intenta forjar la uniformidad de criterios, por ejemplo con las manos. El entorno futbolístico a veces no entiende muy bien eso pero nosotros tenemos que asumir la responsabilidad de que estamos dando un mensaje claro. Entonces con el VAR, si analizamos la evolución histórica de cómo se siente el juego por parte del público y qué se espera de los jueces, no cabe otra cosa que aceptarlo porque sería ir contra la corriente. Ahora, de lo que yo pienso del juego y por cómo me formé pensando que el error del árbitro era comprensible y hasta parte del juego, yo lo sigo sintiendo así. Si jugás un partido con amigos, no vas a pedir VAR. Esa es la esencia y el espíritu del deporte, pero cambió todo, se tejen dudas, mantos de sospecha y la figura del árbitro queda como en el ojo de la tormenta. El error de un jugador o de un entrenador no se condena tanto como sí se hace con el del árbitro”.

Las cinco finales que arbitró Larrionda

Entre 2003 y 2009, Jorge Larrionda estuvo en cinco finales de Copa Libertadores. La primera fue en Morumbí, San Pablo, entre Santos y Boca Juniors, que finalmente ganó 3-1 y se coronó campeón de América.

La segunda fue en 2005 en Porto Alegre, donde Atlético Paranaense y San Pablo igualaron 1-1 en la final de ida y los paulistas se terminaron quedando con el título en la revancha, mientras que la tercera fue un año después regresando nuevamente al Morumbí, donde San Pablo cayó en la ida 2-1 con Inter de Porto Alegre, que se consagró campeón tras el 2-2 del desquite en una recordada y apasionante definición de América.

En 2007 Larrionda dijo presente en otra definición del continente y fue en la ida de Boca y Gremio de Porto Alegre en La Bombonera, donde el xeneize ganó 3-0, al tiempo que el último partido de este tipo que dirigió el árbitro uruguayo fue en 2009, en la ida de la serie definitoria entre el argentino Estudiantes y Cruzeiro en La Plata, donde igualaron sin goles.

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