SELECCIÓN

De nuevo con tinte épico

Luis Suárez estuvo descartado y por quedarse en Barcelona pero viajó a Uruguay y en el último entrenamiento se probó, remató, corrió e ilusiona a todo Uruguay para el juego ante Argentina

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Luis Suárez en el último entrenamiento de Uruguay previo a Argentina. Foto: Gerardo Pérez

Por casualidad o porque así es su destino, Luis Suárez tiene algo que en reiteradas veces en lo que va de su carrera deportiva lo pone en situaciones límites, recibe golpes, debe hacer frente y generalmente sale airoso.

Por ejemplo, cuando lo acusaron de racismo en Inglaterra, sufrió una lesión a pocas semanas del Mundial de Brasil, se recuperó en tiempo récord y volvió justo ante la selección inglesa para marcarle dos tantos y dejarlos casi afuera del torneo. O cuando volvió a jugar tras la sanción de FIFA tras morder a Giorgio Chiellini, justo en Brasil, país del que lo expulsaron, y anotó un gol para el empate 2-2.

Y ahora todo parece estar dado para una nueva historia épica en la carrera deportiva del “Pistolero”. No será sencilla, ya que Uruguay debe enfrentar a una Argentina que llega en un buen momento, pero la forma en que el salteño llega al partido hace ilusionar, aunque también lo carga con cierta responsabilidad. Hace 15 días (el 16 de agosto) Suárez se lesionó en el partido ante Real Madrid y unos días después la AUF emitió un comunicado descartándolo, ya que la recuperación se estimaba en cinco semanas.

Ayer, cumplidas las dos semanas del problema, el “Pistolero” saltó al campo en el Complejo Celeste a “probarse” como había dicho el Dr. Alberto Pan en conferencia de prensa el día anterior. Primero lo hizo en una cancha alternativa, donde el equipo hizo trabajos tácticos a escondidas para evitar las inevitables filtraciones de información.

Luego, ya a la vista de todos, el goleador participó del fútbol informal y demostró que está pronto para jugar. Para que no queden dudas, no ocupó el habitual puesto de golero sino que jugó en el campo y corrió, pasó, remató con ambas piernas e incluso se animó a ensayar una media chilena. En ningún momento hizo gestos de dolor o de molestia en su rodilla.

Por sí fuera poco, mientras algunos de sus compañeros estiraban dando por finalizado el entrenamiento, Luis se tomó un tiempo y remató varios tiros libres. Se lamentó en los fallados y festejó los aciertos. Por más que fuera un juego en el entrenamiento lo vivió con intensidad, la misma de sus últimos 15 días.

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