TORNEO CLAUSURA

Nuevo esquema y tres puntos para Peñarol

El aurinegro retomó las raíces futbolísticas: apostó a las bandas y recobró vida tras vencer a Wanderers en el Campeón del Siglo.

Diego López. Foto: Gerardo Pérez.
Diego López apostó a un cambio de esquema en Peñarol, los jugadores respondieron y el aurinegro volvió a la victoria en el Torneo Clausura. Foto: Gerardo Pérez.

No era un partido más para Peñarol. La continuidad de Diego López estaba en duda y el rendimiento de los jugadores no venía siendo bueno en el Torneo Clausura.

Por eso, al estrés habitual de salir a la cancha se le sumaban varios factores externos y los futbolistas lo sabían.

El hincha lo hacía saber en la semana, pero en la cancha el aliento siempre estuvo; antes, durante y después del triunfo ante Wanderers.

Y principio tienen las cosas. Diego López apostó a varios cambios de cara a un juego clave y determinante.

Le dio la posibilidad y la oportunidad a Matías De los Santos en la zona de volantes junto a un Walter Gargano que se mostró más seguro con la pelota y que tuvo un muy buen despliegue durante los 90’ de juego.

Todos cumplieron su papel. Desde el inicio del encuentro ante Wanderers, la actitud fue otra y muy distinta a la mostrada en los últimos dos partidos en los que el aurinegro había empatado con Juventud de Las Piedras y perdido con Liverpool.

Se vio un cambio importante desde el minuto cero. La variante de sistema, apelando a un 1-4-1-4-1 (con Gargano por delante de los cuatro zagueros, Gastón Rodríguez, Jesús Trindade, Matías De los Santos y Agustín Canobbio más adelantados y Lucas Viatri como único delantero), le dio otra movilidad al equipo.

Walter Gargano tuvo un muy buen desempeño como volante tapón en Peñarol. Foto: Gerardo Pérez.
Walter Gargano tuvo un muy buen desempeño como volante tapón en Peñarol. Foto: Gerardo Pérez.

Las bandas también tuvieron su importancia más allá de que el gol llegó por una pelota quieta, pero varias de las jugadas de peligro que generó Peñarol se gestaron por los costados y en muchas apareció Ignacio De Arruabarrena, quien fue figura del equipo bohemio.

Pero un punto importante, además de esa generación de juego ofensivo que en los primeros 15 minutos fue avasallante ante un Wanderers que no tenía muchas respuestas, fue el aspecto defensivo.

Después de tres partidos en los que le llegaban y convertían, Peñarol mantuvo anoche su arco en cero, algo clave porque cada vez que recibía un gol el equipo se venía abajo.

Quizás Ezequiel Busquets haya sido el más flojo de la línea de cuatro, pero el resto cumplió con creces y de ahí empezó a gestarse la victoria.

La zona de volantes se sintió respaldada por la zaga y el equipo generó más fútbol, complicó a su rival y abasteció a Lucas Viatri en una ofensiva a la que Gastón Rodríguez y Canobbio se sumaban de manera permanente.

Peñarol ganó un partido clave frente a Wanderers. Fue como un manto de tranquilidad en un equipo que presentó un nuevo esquema, retomó sus raíces y respira.

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