JOYAS DEL ARCHIVO

La noche vistió de aurinegro a Pelé

El receso veraniego, como siempre, trae mil versiones sobre pases desde el exterior para los grandes, que a medida que se acerque la nueva temporada se irán desvaneciendo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Pele

LUIS PRATS

Lejos están los años ‘60, cuando Nacional y Peñarol se daban el lujo de vestir con sus colores a grandes figuras internacionales. Claro que hubo una estrella que estuvo siempre fuera de su alcance (e incluso de las posibilidades de los principales clubes europeos): Pelé. Sin embargo, el 2 de diciembre de 1969 O Rei se puso la camiseta de Peñarol.

Los aurinegros se enfrentaban con el Santos en el Centenario, por la Supercopa de Campeones Intercontinentales. Pocos días antes, Pelé había convertido su gol número 1.000 ante Vasco da Gama en Maracaná, concitando un amplio despliegue mediático. Por eso, previo al partido de Montevideo se le realizó un homenaje. Siempre diplomático, Pelé salió a la cancha con el uniforme blanco de Santos, pero se puso arriba la blusa amarilla y negra. El modelo "calado", que se usaba en verano, para ser más exactos. Y así saludó los aplausos de las setenta mil personas.

Después ya no hubo lugar para agasajos ni cortesías. Pelé abrió la cuenta con su gol 1.001, pero Peñarol lo dio vuelta con goles de Spencer y Onega. Al final del encuentro, el astro brasileño le regaló su camiseta del Santos a un chico alcanzapelotas, que salió del estadio con el trofeo por la escalera entre las tribunas Amsterdam y Olímpica, bajo la mirada acaso cargada de envidia de todo el público.

Fue la última vez que Pelé jugó en Montevideo. Pocos días más tarde, Peñarol venció a Estudiantes en La Plata y conquistó esa Supercopa, el último título de la generación dorada de los 60.

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