COPA LIBERTADORES

Una noche que es para encuadrar

Gastón Guruceaga tuvo un partido soñado: se atajó todo y hasta anotó un gol, aunque se lo anularon.

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Guruceaga. “Pude sacar varias difíciles; en Peñarol siempre hay que atajar bien”. Foto: EFE

Le tiraran de donde le tiraran: de arriba, de abajo, de sobrepique, a quemarropa... siempre las pelotas terminaban en la manos de Gastón Guruceaga, que fue la gran estrella que tuvo el partido entre Huracán y Peñarol por la Copa Libertadores, que en gran parte finalizó 0-0 producto del arquero aurinegro.

Es que las atajadas se sucedían y los futbolistas del equipo de Parque Patricios no lo podían creer: se daban cuenta que del otro lado era la noche del golero, que se tapó hasta lo imposible e hizo todo lo que estuvo a su alcance para que Peñarol no quedara eliminado anoche pero, aunque estuvo muy cerca, más no pudo hacer el número 1 aurinegro.

El arquero que fue figura de la selección Sub 20 de Uruguay en 2015 realizó 11 atajadas durante el partido y, según informó el Twitter de Opta (empresa especializada en estadísticas), se quedó con el récord de tapadas en esta edición de la Copa Libertadores.

Mauro Bogado fue el que más veces estuvo frente a Guruceaga y el que más coqueteó con el gol en Huracán, con cinco situaciones claras de gol, pero siempre ganó el guardameta del equipo que dirige Jorge Da Silva.

Pero está claro que no fue el único, porque de hecho otros cinco futbolistas tuvieron la posibilidad de anotar con situaciones claras de gol que tapó Guruceaga: dos directas tuvo Ezequiel Miralles y una tuvieron Daniel Montenegro, José San Román, Martín Nervo y Federico Mancinelli.

El minuto más espectacular de la noche fue el 26 del segundo tiempo, cuando Guruceaga hizo una triple atajada: primero un tiro libre a Bogado —que el propio arquero sostuvo que fue la más difícil del partido—, después en el rebote ahogó y le sacó el gol a Nervo y por último se quedó con la ilusión del zaguero Mancinelli a puro reflejo.

Tras el partido, y ya en los vestuarios, Guruceaga estaba tranquilo, como si no hubiera sido un gran partido suyo aunque contó que "pude sacar muchas difíciles. En Peñarol siempre hay que atajar bien, porque es un equipo grande".

El portero carbonero agregó que no veía la pelota en el gol que le anotó Montenegro, que fue bien anulado por el claro offside de Ábila.

En la última jugada del partido se fue al área rival, saltó y anotó el gol que segundos después fue anulado por el árbitro, pero no por falta suya sino de su compañero Affonso. "Yo no lo toco a Marcos Díaz. Vos me decís que hubo un compañero que lo carga, pero habrá que ver. Hubiera sido un gol que nos dejaba con chance".

Apoyo - Hinchas emocionaron.

Lo de los hinchas de Peñarol fue conmovedor. Que 3.500 personas llegaran a Buenos Aires para alentar a un equipo que llegaba al partido con mínima chance de clasificar a la siguiente fase no es poca cosa. Los "manyas" emocionaron en el estadio de Huracán. Sobre todo cuando el equipo salió a la cancha.

Conmebol. Dio el OK al CDS.

Peñarol recibió ayer una delegación de la Conmebol que realizó la inspección del estadio Campeón del Siglo, el cual quedó habilitado para el partido ante Sporting Cristal, por la última fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores. El encuentro está previsto para el martes próximo a las 19.30.

Tristeza - En el vestuario.

nEl "Polilla" Jorge Da Silva contó minutos después del partido que la mayoría de los futbolistas estaban llorando en el vestuario luego del empate contra Huracán que dejó eliminado a Peñarol de la Libertadores. Por ejemplo, Maximiliano Olivera, que anoche volvió a jugar en la línea de zagueros junto a Carlos Valdéz, tenía lagrimas en los ojos.

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