NACIONAL

La noche que Aguiar cruzó de vereda

El “Canario” hizo su estreno como futbolista tricolor ante Peñarol, su exequipo: ¿cómo lo recibieron?

Foto: Marcelo Bonjour.
Foto: Marcelo Bonjour.

Toda la atención estaba puesta en él. La de los hinchas de ambos equipos que se arrimaron al Centenario en gran número y también la de los medios de comunicación. Desde su salida al campo en el calentamiento, los flashes de los medios gráficos fueron todos con Luis Aguiar. Lo mismo hizo la transmisión televisiva. El morbo por ver en la vereda de enfrente -y encima haciendo su estreno- al “Canario” con la camiseta de Nacional era el condimento más importante que tenía el primer clásico de este 2018.

De entrada, el choque se dio cuando por los parlantes del estadio se informó la alineación tricolor. Casi como en un silencio de misa, el público aurinegro esperó a que se nombre al volante, de cuatro ciclos en el club. Inmediatamente cayó una silbatina enorme que tapó hasta los nombres que seguían en la oncena que decidió parar el “Cacique” Medina. Lo curioso fue también que desde los sectores de Nacional, algunos hinchas también acompañaron la silbatina de Peñarol, mostrando su disconformidad con la contratación del “Canario”. Otros prefirieron optar por la indiferencia y otros, los menos, decidieron darle un espaldarazo con los aplausos.

Ya en el transcurso del partido, los aurinegros también le hicieron sentir su molestia. Cada vez que tocó la pelota, los abucheos volvieron a aparecer. Respecto al rendimiento, no fue la mejor presentación de Aguiar así como tampoco lo fue la de Nacional en general. El “Canario” prácticamente no entró en contacto con la pelota. En el primer tiempo, el equipo no pudo generar transiciones de defensa a ataque y los mediocampistas quedaron perdidos en el juego. Sí vale destacar que Aguiar ya marcó la presencia y el rol que tendrá en este Nacional al haber sido el encargado de todas las pelotas quietas. De hecho, ejecutó los tiros de esquinas de ambos lados de la cancha. Lejos de su mejor versión, sin la compañía necesaria para sacar a relucir todo su despliegue, se le terminó el partido a los 64 minutos. Con la cabeza baja, se retiró rápidamente para dejarle el lugar a Sebastián Rodríguez. Cuando el cartel sobre la Platea América marcaba que se tenía que ir el número 7, dejó el clásico como lo empezó: silbado.

El viernes ya tendrá su revancha. Lo cierto es que el partido de ayer quedará recordado como la noche en que Aguiar cruzó de vereda.

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