MUNDIAL 2018

De Nizhny a Bor en teleférico

El viaje sobre el río Volga es la forma más directa de unir las dos ciudades

Teleférico. Une las ciudades de Nizhny Nóvgorod y Bor sobre el Volga, son 15 minutos y vale la pena la experiencia. Foto: Gabriel Rodríguez
VEA EL VIDEO: Teleferico de Nizhni Novgorov

Hay dos formas de llegar desde el centro de Nizhny Nóvgorod hasta Bor, la ciudad situada al otro lado del río Volga y en cuyo entorno se encuentra el Borsky Sport Centre que albergará a la selección uruguaya: por tierra o por aire.

¿Hay un avión que cruza a la gente? Nada de eso. El Volga se cruza por aire a través de un teleférico que es abordado por miles de personas por día. Era tentador vivir esa experiencia y aunque el fuerte viento al momento de abordar la cabina de transporte nos hizo dudar, allá fuimos.

El costo es de 100 rublos (1,6 dólares) y es la forma más directa de unir las dos ciudades. Nizhny Nóvgorod es la capital de la región y por lo tanto donde se encuentran los principales empleos. Son muchos los trabajadores que diariamente cruzan el Volga para realizar sus tareas en Nizhny y luego regresan a sus hogares, por lo cual Bor es considerada una “ciudad dormitorio”.

Aunque los que viajan desde Bor a Nizhny Nóvgorod deben tomarse luego otro transporte público para llegar al centro de la ciudad, porque la estación queda en un lugar bastante apartado. No es una ubicación céntrica, no es fácil de acceder. La estación está ubicada pasando el barrio histórico sobre la rambla de Nizhny. De todos modos la gente de lugar lo utiliza bastante.

El viaje es muy cómodo. Las cabinas (que tienen al frente el logo de Rusia 2018) trasladan hasta a seis personas en dos asientos largos de tres cada uno, por lo que los pasajeros quedan enfrentados. Nos tocó viajar con una familia que estaba retornando a Bor luego de haber hecho las compras en un supermercado de Nizhny.

Eso sí, hay que ser ágil, porque no se detienen ni para entrar ni para salir. Hay que subirse con la cabina en movimiento y bajarse de la misma forma. Tampoco hay que ser un rayo; hay tiempo de sobra.

SUSTO.

A mitad de camino, bien en el centro del río, de repente la cabina se detuvo. El viento era muy fuerte y por eso durante unos cinco minutos no hubo avance. Luego, comenzó a moverse de a poco, muy lento, hasta que ya cerca de la orilla recuperó la velocidad. En total y a pesar de la espera en la mitad del Volga, el trayecto tomó unos 15 minutos.

Las vistas -así como la experiencia- son muy buenas. Entre otras cosas se aprecia el estadio mundialista en todo su esplendor, así como la costa de Nizhny, ya que en su parte más alta (cuando se llega a las torres que sostienen los cables) el teleférico está a más de 100 metros de altura.

Un paseo que quienes lleguen a Nizhny para estar cerca de Uruguay y alentar a los celestes, deben hacer.

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