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¡Qué "nene"! Sanfilippo a los 80: siempre igual

Goleador, conflictivo, crack, personaje, mantiene el genio intacto de cuando vino a Nacional en 1964, y habla con el mismo estilo punzante que lo hacía letal al definir en las áreas rivales: no perdona a nadie.

"Bueno… con todos los técnicos tuve problemas", pareció ser el asomo de reflexión que, a quien vio a José Francisco Sanfilippo en el esplendor del goleador empedernido y el astro polémico y conflictivo que fue el epicentro de varios escándalos, le sonó como esa redención a la que a veces suele entregarse el ser humano con el paso de los años; al fin y al cabo, cumple 80 el próximo 4 de mayo.

"Alguna vez me pregunté: ¿seré yo el culpable? Y… no; porque en Boca (Adolfo) Pedernera me mandaba a jugar de atrás, diciendo que yo entregaba bien la pelota, y a Rojitas adelante. Así, yo le daba pases a Rojitas para hacer los goles, y después él (Pedernera) salía en los diarios abrazado con Rojitas, declarando: Es una creación mía, porque (Ángel Clemente Rojas) era un pibe que él había sacado de las inferiores. Yo agarro el diario, lo miro y me digo: "¡Pero qué pelotudo que soy!; él me manda a mí a que yo trabaje para Rojas, y como yo entrego la pelota a la perfección, como quiero que me la entreguen a mí, Sanfilippo fue el fenómeno…pero él sale a decir que Rojitas es una creación suya, y de Sanfilippo nunca va a decir nada. Así que lo encaré: Yo no juego más en esa posición, le dije antes de jugar el penúltimo partido del campeonato de visitantes contra River, que iba primero e invicto. Igual, me insistía: No, usted tiene que jugar más atrás; y yo le contesté: Escúcheme, a mí me trajo Armando (Alberto J., presidente de Boca) para hacer goles, así que vaya y hable con Armando. ¿Sabés cómo lo sacó Armando? ¡Lo sacó cag….! Le dijo: ¡Noooo, yo quiero que Sanfilippo haga goles, que ganemos este partido!, porque en el año 33 River le había sacado un campeonato a Boca, y 30 años después podía tomarse la revancha. Ganamos 1 a 0 con gol mío, salió campeón Independiente, y ¡chau! ¡Chau Pedernera... claro!"

No. No en vano el "Nene" no fue sólo un goleador letal adentro del área; era un "10" vivaz, pícaro, punzante, de muy buena técnica y precisa pegada, capaz de hacer lo que hizo ahora este irredimible casi octogenario, tras escuchar la pregunta de si se arrepentía de algo: un amague.

"Un día, Toto Lorenzo me llama y me dice: Nene, hoy usted va a jugar distinto, cerca de Guidi, que era un 5, que le pegaba muy bien de media distancia. Como usted tiene un pique corto, rápido, puede robarle muchas pelotas y evitar que él patee al arco, me explicó; y yo le dije : Mire una cosa, maestro, usted está loco. ¡Eeehhh…! ¿Cómo me dice eso?, saltó. Entonces le digo: Mirá, mientras todo Lanús hace tres meses que no puede dormir para ver cómo marcar a Sanfilippo, vos querés que yo lo marque a Guidi? ¡Vos estás loco! Ganamos 4 a 2 en cancha de ellos, yo hice tres goles y a él le dieron el buque, porque yo era el capitán, los dirigentes me preguntaron y les dije: ¡No sabe naaadaaa…!"

Después de todo, pese a su altísima cotización y renombrada fama, pues había jugado con la selección argentina en dos mundiales, fue por su genio que llegó a Uruguay en 1964, para meter 25 goles en 21 partidos oficiales: le pegó una trompada a un ayudante de Pedernera y Boca le rescindió el contrato; después que Nacional había ganado el Uruguayo de 1963 con un equipo con pocas figuras de relieve, armado por el brasileño Zezé Moreira sobre la base de un esquema defensivo, austero y utilitario, y tenía la presión de ir por la Libertadores, que Peñarol ya había ganado en dos oportunidades.

"Yo estaba en una situación brillante. No tenía defectos futbolísticos. Hasta hice goles de taco…como el que le metí a (Mario) Thul. ¿Cómo se llamaba…? ¡Solé! ¡Solé! (le sale solo, sin necesidad de ayudarlo) estuvo varios minutos hablando del gol y el partido continuaba. Además, el gol lo hace lindo Thul, porque se tira; si se quedaba parado, era un gol lindo, pero frío. Al tirarse y ver que el arquero no la saca, ¡el griterío de la hinchada de Nacional fue impresionante!"

El tono de voz, la fluidez para expresarse, y hasta los movimientos rápidos, enérgicos y vivaces de piernas y brazos, con los que el aún fornido retacón hoy sorprende al recrear qué y cómo era lo que hacía para atormentar a las defensas rivales, tienen una firmeza inusual para la etapa de la vida por la que está transitando, y más propia de los años cuando se fracturó en un amistoso que, preparándose para la final de la Copa con Independiente, Nacional jugó en el estadio contra un ex cuadro de Zezé Moreira: Vasco da Gama.

"Lo digo con mucho dolor, ya que pasó mucho tiempo, pero a mí (Zezé) me jodió la carrera. Estaba celoso, porque Nacional le había ganado el Uruguayo a Peñarol, que tenía mucho más cuadro, por la estructura defensiva que él había armado, y después apareció un tipo que no estaba en los planes de nadie, y que cada pelota que le daban la metía adentro... Por eso, cuando Fontana (el zaguero que lo fracturó con una plancha) viene a verme al sanatorio, yo lo echo: ¡Andáte, desaparecé de acá, hijo de una gran p… que te arranco la cabeza! ¿Me venís a pedir disculpas después que me quebraste tibia y peroné?, le dije. En un partido amistoso ganando nosotros 2 a 0, y faltando 5 o 10…en eso soy duro, no perdono. Como ahora critiqué lo de Orión… porque Bueno viene con la pelota, tira el cuerpo para acá y la pelota para allá, y Orión va al cuerpo de Bueno. ¡Si la pelota está allá, y vos lo que tenés que agarrar es la pelota!, ¿por qué no fuiste para el otro lado y no pasaba nada?"

Altivo. Casi desafiante; y hasta compadre. La esencia está intacta. Por eso dice como si nada que "Artime era un fenómeno, pero siempre fue como mi suplente en la selección; declarado por él mismo, en un libro que hice: Siempre me superó en la pegada". De la misma forma se ufana de que "yo hice 540 goles, pero en menos de 600 partidos; en la selección, Batistuta tiene más que yo, que metí 39 en 40 partidos, pero él tiene más partidos jugados". Y, al arriesgar que Messi "para mí es el mejor de todos los tiempos", medio en serio, medio en broma, la deja picando: "Siempre digo que debe haber tenido alguna grabación mía, que no existe, claro… para ver cómo se define frente al arco. Muchos lo discuten con Diego (Maradona). Diez puntos cada uno en habilidad; pero… ¿y como goleador? No me digas más nada. No existe Diego, no existe Neymar, no existe Suárez…Si se lo preguntás a ellos te van a decir que no, pero hay celos; que Neymar y Suárez lo entiendan y no sean egoístas, si yo soy la figura y vos sos el laburante, no te hagas el boludo, porque tienen para ganar mucha guita juntos por largo rato".

Por si le faltara algo, el abuelo dice, bajando los párpados: "Queda fulero, pero… no, no hay, hoy día no hay un jugador como yo". Sanfilippo sigue siendo el "Nene"; aunque está a punto de cumplir 80 años.

"Uruguayos muertos de hambre..."

El "Nene". En cuerpo y alma. Así era; y actuaba. "Vos podés tener defectos personales, pero lo que no debés tener son defectos profesionales; y si tenés… tenés que perfeccionarte. Yo practicaba ante un frontón, como muchos, pero ponía un arquito de 40 por 40, me paraba a 15 metros y pateaba; y tenía otros dos arquitos de 80 por 80, los ponía contra los palos, hacía que me tiraran centros y tiraba. A Peñarol le hice un gol así: tiraron el corner y, como viene, se la clavo en un ángulo a Mazurkiewicz desde afuera del área. Hoy, si la tiran afuera, se agarran la cabeza: son pelotudeces. El jugador que tiene una carencia y no le pide al técnico que se la mejore es un estúpido. Yo le diría: No pateo con la izquierda, o no sé cabecear. Debe pensar: éste se aviva y no me pone, y tiene miedo deschavarse".

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