DESDE EL ARCO

Que nadie se acuerde del VAR

JOSÉ MASTANDREA

José Mastandrea

El clásico es el clásico. Nada ni nadie le va a quitar su imán, esa pasión que atrae a multitudes y concita la atención de todo el Uruguay.

Este domingo, como tantos otros, el país se divide en dos, se parte al medio con los colores de uno y otro. Y eso es lo que vale, lo que mantiene viva la esencia del fútbol uruguayo, ese amor por los clubes más populares y de mayor historia, los que lograron que el mundo fútbol ubicara en el mapa al Uruguay, tierra de campeones.

El Centenario vivirá la fiesta máxima, y ojalá sea en paz, como todos deseamos.

Se ha hecho mucho para correr y quitar a los violentos del fútbol, pero queda un rebaño, un puñado de inadaptados, a los que hay que controlar.

El clásico de esta tarde llega con un condimento extra y es que Nacional, que empezó lejos (a nueve puntos) de Peñarol en la Anual, hoy tiene la posibilidad (en caso de ganar) de pasar al aurinegro por primera vez en el año. Y no es un dato menor. No es lo mismo llegar para achicar diferencias, que jugar para quedar primero en la Anual, o la menos, pasar a su rival de todas las horas.

En lo futbolístico y en lo anímico, llega mejor Nacional, pero Peñarol tiene armas y jugadores como para reponerse de ese bajón en los últimos tres partidos.

Habrá que ver cómo pesan las ausencias y cómo llegan las figuras de uno y otro.

Los clásicos son únicos e irrepetibles, y después que empieza a rodar la pelota, los antecedentes quedan de lado.

Que gane el mejor, y que nadie se acuerde del VAR ni del arbitraje. Sería lo más saludable...

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