TORNEO APERTURA

Con la misma receta

Como en el Clausura, Wanderers venció a Nacional, que sólo sacó un punto de seis posibles en el inicio. 

Foto: Marcelo Bonjour
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La dedicatoria de Rodrigo Pastorini a Gastón Bueno, que estuvo ausente por la muerte de su padre. Foto: Marcelo Bonjour
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Desde la remodelación del Gran Parque Central, Wanderers no le había podido ganar nunca a Nacional en su escenario hasta el 15 de septiembre de 2018. Aquella noche, en la que los bohemios complicaron definitivamente a los tricolores en el Clausura, los albinegros ganaron 3-1 con dos goles de Rodrigo Pastorini, sacando el máximo rédito de las situaciones de gol, porque sólo habían tenido cuatro en los 90’. Anoche la historia volvió a repetirse, con los mismos protagonistas y en el mismo lugar, aunque esta vez el equipo del Prado tuvo más situaciones de gol que el año pasado.

Los ahora dirigidos por Román Cuello salieron a presionar a Nacional, pero rápidamente se diluyó esa idea cuando a los 10’ Octavio Rivero puso el 1-0 de los locales.

De ahí en más fueron los mejores 20 minutos de Nacional en el juego, con movilidad, transiciones rápidas de defensa a ataque y generando constante peligro para la visita.

Pero no noqueó. De Arruabarrena le tapó un gol hecho a Rivero (12’), Castro arañó el vertical con un tiro a distancia y Viña tuvo su chance.

El chileno Bravo le ganó en velocidad a Viña y el resultado de la jugada fue el gol del empate de “Nacho” González, que jugó a las espaldas de Arzura y complicó en demasía.

En un abrir y cerrar de ojos Wanderers estaba 3-1 con dos goles de Pastorini, el primero personal con una gran definición. Déjà vu en el Parque Central. Wanderers ganaba 3-1 con dos goles del floridense, como aquel 15 de septiembre. Pero quedaban 45’.

Nacional puso el pie en el acelerador, en gran medida impulsado por su hinchada, pero no logró descontar, ni siquiera con los buenos ingresos de Cardacio y Rodríguez, que hacen méritos para ser titulares.

De Arruabarrena apareció cuando el equipo lo necesitó, Macaluso se agigantó e hizo enojar a rivales e hinchas, y todo Wanderers se sintió cómodo con el trámite. Como el “Cangrejo” Cabrera, que primero desperdició un mano a mano, pero luego se redimió con una precisa definición para sentenciar el juego.

Buen inicio para Wanderers; alerta para Nacional: sólo un punto de seis posibles.

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