Nacional

Nacional está como para ir al sicólogo

Sufre la doble personalidad; añora lo que alguna vez fue.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Álvaro Gutiérrez. El técnico sufre el presente de su equipo.

El Torneo Clausura, en el que Nacional solo ganó cuatro de los 12 puntos que disputó, genera pánico en la tribuna del Parque Central. Ya no solo por la forma en que espanta a sus hinchas este tricolor, sino por lo que dejó de ser luego de un receso que apartó al equipo de Álvaro Gutiérrez de aquellas buenas costumbres que le habían llevado a un rincón vip en la competencia local, había regado de fútbol las canchas y regalado a los hinchas una de las mejores campañas que se recuerdan en muchos años por parte de un equipo albo, por la calidad del contenido y por la efectividad que consiguieron estos mismos jugadores que hoy parecen padecer amnesia futbolística y se distanciaron de la suerte.

Es por esa razón que aquellos 42 puntos ganados en 45 disputados en el primer semestre, que tanto añora el hincha, incluso sabiendo que era imposible volver a repetirlo, generan un vacío tan profundo que en las tribunas les cuesta desprenderse del pasado para asumir la nueva realidad que impone el presente.

Los análisis futbolísticos ya no solo de los cuatro primeros partidos del Clausura sino de los dos de la Copa Libertadores, que dejaron a Nacional rápida y sorpresivamente afuera del torneo continental, se reiteran partido tras partido. Incluso, cuando el equipo quiere arrancar, porque tiene 15 minutos de buen fútbol y le hace acordar al hincha de algunos flashes de 2014, se termina ahogado, sufriendo minutos fatales y sucumbiendo ante una realidad asfixiante.

Resulta extraño y parece imposible explicar con argumentos superficiales. Por eso, como hace 20 años cuando los sicólogos empezaron a jugar su partido en el fútbol, este Nacional está para el diván.

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