TORNEO CLAUSURA

Nacional ya juega con la luz de alarma encendida

El equipo tricolor repitió errores, defeccionó en varios rubros y ahora entró en el terreno de hacer las cuentas.

Nacional no levanta el nivel de juego
Nacional no levanta el nivel de juego. Foto: Leonardo Mainé.

Cuando los defectos no pueden quedar ocultos atrás de los resultados positivos y el panorama se complica por los puntos perdidos, se ingresa en el terreno de hacer las cuentas. En ese laberinto de calcular lo que puede lograr y lo que no deben conseguir otros se metió el Nacional de Jorge Giordano después de haber protagonizado la peor producción colectiva del Torneo Clausura.

Es que el guión de que en cada partido baja un peldaño más en su trabajo colectivo no solo se repitió en Jardines del Hipódromo, sino que se llevó a un extremo poco imaginable. En esta ocasión la luz de alarma quedó encendida porque ni siquiera aparecieron algunas de las individualidades más importantes que supo tener el Tricolor a lo largo de las primeras 11 fechas del torneo.

Y, entonces, es imposible no empezar a hacer cuentas. Para ver si es sostenible la ambición de alcanzar el bicampeonato. Si hay equipo como para no desmoronarse en las últimas fechas. Si hay jugadores capaces de asumir el liderazgo deportivo. Si hay alternativas en el banco de suplentes para cambiar lo que le imponen los rivales.

La noticia buena, para los cálculos matemáticos, es que todavía tiene la ventaja para quedarse con la Anual. La noticia mala es que el equipo no consigue superar los defectos que acusa y que además se le van sumando otros.

Para que el futuro no le entregue un desastre lo primero que debe recuperar Nacional es: la actitud que no tuvo ante Danubio, la dinámica y agresividad para recuperar la pelota de su mediocampo, el repunte de Pablo García, una adecuada generación de juego para el 9, mayor protección en los laterales y al Giordano de los primeros partidos, cuando resolvía rápido con los cambios.

Lo que faltó en Jardines
Cuatro defectos relevantes
Nacional derrotado en Jardines

ACTITUD.
Un retroceso no realizado, o una pelota pérdida que no provocó una reacción inmediata fueron algunas de las señales que demostraron que los jugadores de Nacional esta vez no actuaron con la carga energética que demandaba un partido muy importante. Los de Danubio, en tanto, ganaron los duelos individuales y hasta las segundas pelotas.

JUEGO.
El fracaso del mediocampo en la posesión de la pelota fue uno de los elementos que colaboró para que Nacional no tuviese juego colectivo. La cantidad de pases mal realizados por Gabriel Neves fue un elemento significativo. Sin la mejor distribución, el tricolor apeló al pelotazo largo a Brian Ocampo. Al final controlado por la marca rival.

FIGURAS.
El bajo rendimiento de Emiliano Martínez y Renzo Orihuela, casi siempre figuras en el esquema tricolor, fue también un elemento de enorme relevancia para sumar un trabajo muy malo de todos los jugadores. Hasta un error de Sergio Rochet, siempre salvador, terminó colaborando para sufrir la derrota. Sin juego y sin figuras, es bravo sumar.

REACCIÓN
Fue notorio que Nacional precisaba ajustar muchas piezas del equipo porque Danubio mandaba en la cancha. En el mediocampo no había contención y por los laterales se sufría mucho, especialmente por la izquierda. Los que entraron no aportaron nada y Giordano demoró en meter mano y, además, no eligió los mejores recambios.

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