CAMPEONATO URUGUAYO

Y el tricampeón fue Nacional: ganó Uruguayo, Supercopa y Clausura

El tricolor terminó 2019 sin perder ninguno de los seis clásicos y las tres finales se las ganó a Peñarol.

La celebración de los jugadores de Nacional tras la consagración. Foto: Gerardo Pérez.
La celebración de los jugadores de Nacional tras la consagración. Foto: Gerardo Pérez.

Allá abajo, en el campo del Centenario y enfundado en una camiseta con un 47 tricolor en el pecho, anda Álvaro Gutiérrez abrazándose con todos los jugadores. Desde un lugar más alejado, pero con una gran sonrisa, el presidente José Decurnex disfruta de su primer título uruguayo desde que está al frente del club.

El pueblo tricolor se regocija de felicidad luego de haber vencido 1-0 a Peñarol en la semifinal del Uruguayo con ese gol de Matías Zunino a los 80’ que tanto se sufrió, porque con esto del VAR la mayoría lo gritó pero sin la certeza de que valdría. No hubo duda sobre la posición del futbolista tricolor, pero muchos contuvieron la respiración durante segundos que se les hicieron eternos mientras se revisaba la jugada.

Como Uruguay es Uruguay, la copa había llegado envuelta en bolsas negra y encintada; el árbitro Andrés Cunha dirigió sin intercomunicador durante la mayoría de la primera mitad porque el dispositivo se mojó con la lluvia dejó de funcionar; el cuarto árbitro -Jonathan Fuentes- tuvo la doble tarea de controlar todo lo que ocurría afuera de la cancha y atender los requerimientos desde el VOR (la sala de operaciones del VAR) porque, handy en mano, era el nexo con la terna; los equipos salieron a la cancha juntos en algo a valorar, pero a su vez al final se hicieron dos escenarios y hubo problemas porque los campeones no pasaron por el del patrocinador.

Pero como Uruguay es Uruguay y nada le gana a la pasión, todo eso quedó en segundo plano; incluso las polémicas, pues el VAR ha llegado para generar confianza. Es así que el penal de Matías Laborda contra Fabián Estoyanoff a los 42’ no se protestó demasiado (aunque se revisó largamente y se determinó que no hubo falta), tampoco las dos rojas en Peñarol (la segunda amarilla a Ignacio Lores pareció desmedida; nada que discutir la mostrada a Kevin Dawson) ni alguna amarilla que pareció naranja, como la de Guzmán Corujo por la falta a Gastón Rodríguez.

REVOLUCIÓN. La tarde empezó movida, con la revolución que planteó Diego López en la formación de Peñarol. Ocho cambios, con Facundo Pellistri sentados en el banco. Nada para reprocharle en este caso, porque luego de la pobre actuación del equipo en el clásico final del Clausura bien podría haber cambiado a los 11.

“Memo” se jugó por un equipo experiente, de jugadores con espalda para campear el temporal desatado por la presión de tener que ganar este partido. ¿La teoría del por qué? Se guardaría a dos futbolistas rápidos para desnivelar sobre el final, con un equipo rival ya desgastado si se le planteaba un desenlace reñido. No era mala la idea.

NO INNOVÓ. Como contrapartida, Álvaro Gutiérrez solo hizo un cambio y fue obligado: Mathías Cardacio por el suspendido Rafael García. El equipo había hecho un buen partido y no había motivos para cambiar. Al contrario, era momento de reafirmar la confianza a esos futbolistas que habían llevado a la vitrina tricolor la copa del Clausura.

INICIO. Nacional, una vez más con Matías Zunino jugando como falso nueve por detrás de Gonzalo Bergessio, comenzó teniendo la pelota e imponiendo su juego. Sin embargo, la primera mitad fue extraña, porque el tricolor dominó todos los aspectos del juego (posesión, pelotas divididas, juego aéreo, mano a mano), pero no concretó. Tuvo tres claras para anotar (todas de cabeza) y las falló mandando el balón afuera. Peñarol, pese a ser dominado, dispuso también de muy buenas ocasiones y transformó al arquero Luis Mejía en figura.

DESARROLLO. Con el campo mojado como estaba, la pelota estaba rapidísima y quedó la sensación de que Diego López debió haber mandado a Pellistri ya para el inicio del complemento, porque el campo estaba ideal para su juego. No lo hizo y, aunque Peñarol mejoró con la pelota, ya no llegó tanto. Las piernas le empezaron a pesar y a ir más lentas que las ideas. “Cebolla” Rodríguez miraba desde el banco sin poder hacer nada porque su presencia era más simbólica que real, ya que no estaba para jugar.

CONCLUSIÓN. Nacional, con más resto físico, encontró espacios, provocó dos expulsiones, llegó al gol y desató el festejo. Decurnex y su decisión de dar un golpe de timón al reemplazar en marzo a Eduardo Domínguez tuvo sus efectos. La llegada de “Guti” le dio al equipo la solidez que no tenía. Así se enderezó el barco y, aunque en algún momento pareció perder el rumbo, siempre volvió a la línea recta hacia puerto seguro.

Nacional es campeón Uruguayo 2019 y de qué manera: invicto en clásicos oficiales (tres triunfos y tres empates, uno ganado por penales), tricampeón de la temporada (Supercopa, Clausura y Uruguayo) y las tres veces venciendo en la final a Peñarol.

¿Merecido? ¡Merecidísimo!

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