COPA SUDAMERICANA

Nacional fue fiel al mensaje ganador de su DT

El bolso fue un equipo creado para ganar el partido desde el convencimiento del entrenador y con jugadores que cumplieron a rajatabla con tres cláusulas futboleras innegociables: compromiso, intensidad y máxima concentración. 

Jorge Fucile, Sebastián Fernández y Santiago Romero
Jorge Fucile, Sebastián Fernández y Santiago Romero muy felices con su Nacional. Foto: Gerardo Pérez

Para ser los mejores, es así en 90 minutos de juego o en el desarrollo de un campeonato, hay que reunir ciertas características que terminan convirtiéndose en el ADN del triunfador. Las raíces de la gloria o, si se quiere de un triunfo importante, están en la forma que transmita su mensaje el entrenador y en tres cláusulas innegociables que deben cumplir los futbolistas.

En el Gran Parque Central, ante San Lorenzo de Almagro y en la noche que se inauguraba una nueva bandeja para albergar más devotos tricolores, el ABC de Nacional ganador estuvo en la convicción de Alexander Medina, transmitida incluso en los peores momentos. Cuando el equipo empezó a perder pie en la Tabla Anual y en el Clausura, el "Cacique" con voz firme avisó que iban a ir por todo, que seguían defendiendo su papel protagónico en los dos torneos y que nada se había escapado.

El mensaje llegó. Fue efectivo. Pero los jugadores no fallaron en las reglas que suelen convertirse, muchas veces, en las palabras principales de arengas del túnel antes de emerger a la cancha: compromiso, intensidad  en el juego y máxima concentración. Así. Desde el minuto inicial hasta el pitazo final Nacional afrontó un partido decisivo.

Alexander Medina en su noche ganadora en el Gran Parque Central
Alexander Medina en su noche ganadora en el Gran Parque Central. Foto: Gerardo Pérez.
el abc

Los argumentos del tricolor ganador

A: Amplitud de su juego. Nacional fue veloz por afuera y los volantes de San Lorenzo jamás pudieron detener las proyecciones. Fue crucial el rendimiento de Gonzalo Castro y los trabajos destacados de Matías Zunino y Jorge Fucile.
C: Concentración colectiva. Se jugó con todo el plantel enchufadísimo. Saliendo a disputar cada pelota como si fuera la última. Siempre más de un hombre en la búsqueda de la recuperación de la pelota.
​E: Efectividad. Otra vez volvió el delantero letal, el goleador implacable y que además de definir las jugadas enloquece a sus rivales por la forma en la que cuida la pelota y pivotea. Gonzalo Bergessio apareció una vez más cuando el tricolor lo precisaba.
F: Fuerza para ganar los mano a mano, para trancar y llevarse la pelota. Para anticipar y llegar antes que el rival.

Gonzalo Bergessio y su carrera implacable
Gonzalo Bergessio y su carrera implacable. Foto: Gerardo Pérez.

H: Sí, la vitamina esencial. La que le permitió borrar a San Lorenzo de la cancha, sobreponerse a un partido de ida que lo había complicado mucho y a las circunstancias que atravesaba en el campeonato local donde venía sufriendo mucha pérdida de unidades. El equipo respondió. Tuvo coraje.
​I: Intensidad. El partido demandaba eso y los jugadores lo entendieron porque el ritmo del partido fue digno de Copa y no del fútbol uruguayo. La dinámica la marcaron los movimientos de los mediocampistas y los laterales. El despliegue de Santiago Romero, por ejemplo, fue infernal.
​J: Juego. No alcanza con correr, meter, marcar, tirarse al piso para barrera y quitar una pelota. Nacional manejó la pelota, coordinó los ataques, fue por afuera y utilizó bien a Bergessio. Cuesta encontrar un jugador que no haya rendido de acuerdo a lo que precisaba el partido para lograr la clasificación.

Ni siquiera por arriba Nacional mostró debilidades
Ni siquiera por arriba Nacional mostró debilidades. Foto: Gerardo Pérez.

O: Orden. Nada de desesperarse en ningún pasaje del partido, ni siquiera cuando se ingresó sabiendo que había que convertir dos goles para avanzar. Ni con el marcador a su favor. La actitud fue siempre la misma y también vale destacar que con el 2-0 se siguió buscando el arco de enfrente.
T: Temple y experiencia. Con el paso de los minutos y ante un San Lorenzo desesperado y tirando toda la pelota que pudiese al área, el tricolor -salvo en una ocasión- sacó todo y afianzó su imposición con más entrega. Con jugadores que no tuvieron problemas en picar de un lado al otro para evitar que se provocara una grieta en el fondo.

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