ÁNGEL "MATUTE" MORALES

"En Nacional disfruté otra vez del fútbol, lo guardo en mis mejores recuerdos"

El exfutbolista argentino contó que ha vuelto a Uruguay para visitar a los amigos y para ver un clásico de forma anónima y porque quiere al club tricolor.

Ángel "Matute" Morales no se olvida de Nacional
Ángel "Matute" Morales no se olvida de Nacional. Foto: Archivo El País

"En Nacional disfruté otra vez del fútbol, disfruté de hacer lo que mi cabeza le decía a mis pies". La frase pertenece al argentino Ángel "Matute" Morales, aquel mediocampista que formó una dupla fantástica con Nicolás Lodeiro y que hoy, a diez años de aquél vínculo, se anima a asegurar que su pasado tricolor "fue de los últimos momentos de mi carrera pero los viví de una manera muy entrañable, porque la gente me hizo sentir muy bien".

​El exfutbolista que hoy se considera nada más que "un exprofesional" porque "el fútbol es un vicio que no se puede dejar" y por esa razón va a seguir pateando una pelota "hasta que las piernas me den", evocó en el programa Tirando Paredes (1010 AM) su pasado como futbolista de Nacional.

"Ya han pasado diez años y es un mimo que la gente todavía recuerde a ese equipo. Recuerda cómo jugábamos y más que nada la dupla que hacíamos con Nico (Lodeiro), que en un principio no se daba porque (Gerardo) Pelusso optaba por él o por mí. De hecho en la semifinal de la Libertadores contra Estudiantes, acá (Argentina) jugó el Nico y yo entré por él y después en Uruguay jugué yo y Nico entró en el entretiempo por mí. Pelusso no veía bien esa dupla, pero bueno suerte que llegó Eduardo (Acevedo) y pudimos jugar juntos", comentó "Matute".​

Sobre el entendimiento que alcanzó con Nicolás Lodeiro recordó: "Yo le decía 'vos equivocate, que yo te la voy a dar, vos equivocate que yo te la voy a dar'. Y no se equivocó más... ajustó los penales y tiros libres, era un tema de confianza".

Nicolás Lodeiro y "Matute" Morales festejando un gol clásico
Nicolás Lodeiro y "Matute" Morales festejando un gol clásico. Foto: Archivo El País.

Nacional representó uno de los momentos más importantes de su carrera y "Matute" explicó las razones que lo llevan a definirlo de esa forma al ciclo de dos años con la camiseta tricolor. "Me lesiono en el 2004, vuelvo a jugar Racing y me vuelvo a lesionar de la rodilla en 2005. Me rompo los ligamentos y no volví a disfrutar del fútbol hasta que me uní a Nacional. Estuve tres o cuatro años padeciendo los dolores, de la rodilla, de la cintura. En Nacional disfruté otra vez del fútbol, disfruté de hacer lo que mi cabeza le decía a mis pies. Muchas veces lo que quería llevar a cabo con los pies no me respondía y me frustraba bastante. La verdad nunca pensé que iba a llegar a jugar en Uruguay, pero fueron dos años muy buenos. A pesar de que hay cosas que se lograron y cosas que no, los dos años en Nacional los guardo en los mejores recuerdos".

Ese recuerdo es lo que, entre otras cosas, le permite decir que tiene amigos y que quiere al club. "He vuelto a Uruguay porque tengo muchos amigos, porque quiero al club, he ido a ver los clásicos de manera anónima. Por ahí no se sabía y me metía entre la gente para disfrutar el partido. He vuelto a visitar a la gente que me trataba muy bien ahí, cocineros, todo el personal de los Céspedes, gente muy querida. Fue de los últimos momentos de mi carrera pero los viví de una manera muy entrañable porque la gente me hizo sentir muy bien".

​El apodo de "Matute" le pasó por arriba a su nombre de pila (Ángel), e incluso llegó a aparecer en los cheques de pago de salario cuando estuvo jugando en México. "De hecho, por mi nombre de pila solamente me llamaba mi vieja y cuando se enojaba".

A su madre y a su padre, fueron las primeras personas que empezó a gambetear en sus sueños de convertirse en futbolista. "Yo nunca pensé en otra cosa. De chico lo único que quería era tener una pelota, me escapaba para jugar. No había nada mejor que ir a la calle a jugar a la pelota con los amigos en Villa Luján. Siempre cuento que la primera vez que gambeteé fue a mi viejo y a mi vieja cuando me esperaban después de un largo día de fútbol. Para llegar a mi casa yo tenía que recorrer un pasillo y no había forma de escaparse de mi viejo, que era el primero que me esperaba, y de mi vieja que estaba detrás suyo. Iba todo el camino pensando a ver cómo iba a hacer para que no me agarren. Buscaba la forma de que no me agarrasen y los eludía".

El tiempo pasó y una mirada atrás le permite reconocer que hubo errores en su carrera profesional. "Con el libro de mi carrera en la mano hay cosas que no las hubiera hecho de esa manera. En ese momento por ahí tomaba decisiones equivocadas, pero era sintiendo que era lo mejor. He perdido mucho dinero por decisiones que he tomado". 

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