PEÑAROL

¡La murguita ya creció!

La murguiiiitaaaa va creciendoooo…/¡la murguiiiiitaaaa ya crecióooo…/

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Festejo. Peñarol campeón 2015/16: no brilló, pero no está mal ubicado entre los equipos aurinegros que le precedieron.Foto: Marcelo Bonjour

Pasaba en los 70, los 80 y hasta en los 90, cuando el utilero de Peñarol era un verdadero personaje, pícaro, dicharachero, socarrón y simpático, que tenía un tono de voz bajo, y medio finito, que contrastaba con su corpulencia, pero resultaba el complemento justo para su manera de hablar y andar: cansina y mansa.

Cuando Peñarol no lucía, no gustaba, y hasta era criticado o cuestionado, pero poco a poco iba obteniendo resultados, allá esperaba Jorge Delgado en Los Aromos, el lunes o el martes, al día que el plantel principal se reintegraba al entrenamiento después de haber jugado el fin de semana, sentado en un banquito que ponía junto a la puerta de salida de los vestuarios a la cancha, mientras engrasaba y lustraba los zapatos que los jugadores iban a utilizar un rato después en la práctica; y cuando los periodistas empezaban a aparecer, y los tenía todavía a la distancia, se largaba a cantar en voz baja pero audible, sin mirarlos, con la vista puesta en lontananza:

La murguita va creciendoooo…/

¡La murguita ya crecióooo…!/

Jorge ya no está, ni siquiera su hijo, el popular "Bola", que lo sucedió -como, a su vez, él lo había hecho con su padre, legendario "centrojás" de la década del 30- e, incluso, se jubiló hace un par de años; pero este Peñarol de "Polilla" Da Silva, como el del "Profesor" Bengoechea antes, lo debe haber hecho entonar su canción "canchera" más de una vez, y sobre todo desde el lunes pasado, cuando otro equipo que no brilló, que no gustó, o no tuvo "volumen de juego" como se suele decir en los tiempos actuales, y hasta hizo sufrir bastante a su hinchada, salió campeón uruguayo.

Es que, al fin y al cabo, si la última -y definitiva- verdad del fútbol pasa por los resultados, que se miden en forma aséptica y matemática por los puntos ganados a lo largo de una temporada, si se toma en cuenta el período que va desde el comienzo del siglo hasta hoy, este Peñarol que el domingo pasado se consagró como el mejor equipo del fútbol uruguayo, no alcanzó el nivel de rendimiento -o de "facturación" de unidades- que, por ejemplo, (ver tabla) logró el que dirigía Julio Ribas en 2000, cuando obtuvo el 78% de los puntos disputados, aunque fue 2° en la Tabla Anual y el campeón del año terminó siendo el tradicional adversario; y tampoco se acercó en ese rubro al de 2009/10 de Diego Aguirre, que ganó el 76° de los puntos que jugó y, además de ser el conjunto que sumó más unidades en la Tabla Anual, también salió campeón uruguayo; pero tampoco ha sido de los peores en los últimos 16 años.

Concretamente, el cuadro que empezó dirigiendo Bengoechea y terminó conduciendo Da Silva, está en "mitad de tabla", 9° entre 16, lejos y muy por encima, por ejemplo, del equipo de 2004, que también orientó Diego Aguirre, ganó sólo el 54% de los puntos disputados y, en la Tabla Anual de un campeonato que conquistó Danubio, terminó 4°; como también muy arriba del Peñarol de 2007/08, el de 2008/09, y hasta el de 2010/11 que dirigía "La fiera" y tuvo por atenuante que llegó un momento que priorizó la Libertadores a la actividad local, pues en el plano internacional llegó a la final de la Copa después de 24 años.

Del Peñarol de Roque Máspoli, se decía que era defensivo y especulaba mucho con el contraataque; del de don Hugo Bagnulo, que era austero y avaro; y de éste del "Polilla" Da Silva, que no tiene volumen de juego, porque los tiempos, y los términos del lenguaje futbolístico, cambian. Sin embargo, la historia se repite, y entre los árboles de Los Aromos parece escucharse ahor que "¡la murguita ya crecióooo...!", en la voz fina y socarrona de Jorge Delgado.

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