EN EL CAMP NOU

De otro mundo

En un gran partido de la delantera de Luis Enrique, Barcelona venció 4-0 al Manchester City con tres goles de Lionel Messi y uno de Neymar. Luis Suárez no anotó, pero asistió a Messi en el tercer gol y provocó la expulsión de Claudio Bravo. Barcelona también terminó con 10 hombres tras la expulsión de Mathieu.

Fue la noche de Messi con tres estocadas en el corazón de su mentor, quien no dejaba de sacudir su rabia en el banco visitante del Camp Nou.
Fue una noche que hubo de todo, aunque en el tema futbolístico en lo previa parecía que iba a ser un partido de espejos. Los dos equipos obsesionados por recuperar la pelota y jugarla hasta el puntillazo final y los dos equipos haciendo la presión alta. Junto a la línea de cal se plantaron los dos entrenadores vestidos de traje oscuro, con chaleco y corbata negra y camisa blanca. Dos viejos amigos que se asemejan en la cancha y en el vestuario.

Claudio Bravo volvió también a ocupar los arcos que solía defender en la Liga, nunca en la Champions. Y recibió los aplausos primero, cuando los altavoces lo nombraron y luego cuando lo expulsaron tras cometer una mano afuera del área para evitar un posible gol de Luis Suárez. El chileno había tenido tiempo para saludar en el túnel a sus excompañeros y con una sonrisa a su “archirrival” hasta hace algunas semanas en el arco culé.

Fue justamente Ter Stegen quien estuvo más acertado bajo los palos. El alemán tuvo un par de tapadas a ras de piso que impidieron mayor daño del equipo de Guardiola.

Piqué salió lesionado tras un choque con Silva y Jordi Alba debió abandonar la cancha en los primeros minutos. De pronto el Barça se quedó con tres franceses en la última línea: Mathieu, Digne y Umtiti. Este último se erigió en un muro infranqueable a medida que el partido transcurrió.

Adelante, como siempre Messi con sus milagros en los pies, Neymar con altibajos y destellos. El ejemplo de su partido se resumió en dos minutos. Erró un penal que le dejó Messi, quien tenía el cuarto, y luego se reivindicó con una larga corrida y de eludir a dos defensas para poner el 4-0.

Luis Suárez supo acompañar a sus socios del tridente. De hecho, le dio el tercero a Messi tras un error de la defensa inglesa. Tuvo en Otamendi su principal obstáculo, pues lo mantuvo a raya todo el partido. A veces protestó demasiado y estuvo a un milímetro de la amarilla. Parece ahora más relajado con respecto a su carácter y en los últimos partidos arriesga más. “Uruguayooooo, uruguayooooo”, coreó un par de veces la hinchada para premiar su ambición constante y juego de equipo.

El primer gol de Messi surgió tras una combinación con Iniesta, quien de taco la dejó a medio camino de Fernandinho y el argentino. Éste apareció allí justo para burlar los intentos de Bravo por impedirle el remate. El gol llegó en el momento justo, cuando el Manchester City todavía tenía gasolina para complicarle la noche a los azulgranas. El segundo cayó a los 61’, cuando ya los de Guardiola estaban con 10.

Lo dijo Pep en la previa del partido: venían a jugar contra el mejor equipo del mundo y demasiado temprano en su gestión como entrenador como para poder hacer más.

Foto: Reuters
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