ARGENTINA

El mundo que rodea a Messi en Melbourne

El inicio de la era Jorge Sampaoli se selló con la incorporación del capitán, que jugará contra Brasil, pero no se sabe si estará en Singapur.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: La Nación / GDA.

Hay una vida sin Messi y otra, muy distinta, con él. Alcanza con detenerse a observar los gestos de las personas encargadas de esa entelequia denominada "seguridad" de un hotel lujoso. AM (antes de Messi), los guardias caminan por el amplio lobby con ese rictus serio que los hermana en cualquier lugar del mundo, pero en realidad no asustan a nadie; DM (después de Messi), la mirada se frunce, el caminar se transforma en correr, las cantidades se multiplican. Y él, tan tranquilo, se baja de un auto en zapatillas y corbata y se sube al ascensor escoltado por esos otros de corbata, traje, músculos y postura de correte o te corro yo. ¿Alguna vez Messi podrá vivir sin ser Messi? Si se planteaba intentarlo en este viaje, deberá seguir participando: cuando la noche llega, su cara se proyecta a gran escala sobre un edificio de la calle Flinders, justo en la esquina donde se miran la Catedral St. Paul y la estación de trenes, allí por donde miles y miles de personas pasan cada día. Es que también aquí, donde el fútbol corre desde atrás al denominado fútbol australiano (más parecido al rugby) y al rugby tradicional, Messi también es Messi.

El capitán de la selección argentina inauguró definitivamente, en un lunes tormentoso, la era Sampaoli . Futbolista y técnico volvieron a encontrarse en un espacio que no fuera una cancha (se enfrentaron cuatro veces en la última temporada en los duelos Barcelona-Sevilla) después de aquella primera conversación: fue en enero de 2016 en Zurich cuando se dieron la mano por primera vez, cuando uno pugnaba por el premio de mejor entrenador del año y el otro estaba a punto de levantar su quinto Balón de Oro. Otro dato, más curioso y flamante, también los relaciona: desde hace poco tiempo, el técnico luce un tatuaje de la bandera argentina en su brazo izquierdo, obra de Roberto López, el marplatense que viaja seguido a Barcelona a dibujar sobre el cuerpo de Messi.

El 10 se perdió el almuerzo con sus compañeros porque llegó al hotel de concentración a las 13 del lunes. Ingresó por la entrada de proveedores para no alborotar demasiado la puerta principal y dos horas y media después, ya vestido de futbolista, charlaba con Nahuel Guzmán mientras ponían sus pies en el campo de entrenamiento de Melbourne City Academy. Con ellos iba el resto, ahora sí una cantidad de jugadores que permitiría hacer una práctica normal: de los siete del día anterior pasaron a ser 18 (faltaban llegar todavía Gonzalo Higuaín, Paulo Dybala, Jonatan Maidana, Ignacio Fernández, Lucas Alario, Nicolás Tagliafico, Marcos Acuña y José Luis Gómez).

De la lista de presentes destacaban los nuevos, salidos de la impronta Sampaoli. Eduardo Salvio, Manuel Lanzini, Leandro Paredes, Guido Rodríguez, Emanuel Mammana, Papu Gómez, Joaquín Correa, Federico Fazio y... Mauro Icardi. El delantero de Inter (ver aparte) compartió espacio pero no el tipo de trabajo debido a que se recupera de una distensión muscular en el muslo izquierdo, la misma que le impidió terminar el campeonato italiano jugando. Fue, eso sí, la primera vez que estuvo en un mismo entrenamiento con Messi: cuando jugó contra Uruguay, en octubre de 2013, lo hizo por la desafectación por lesión del mejor del mundo.

Sampaoli se suma a la larga lista de directores técnicos que intentaron seducir al capitán de la selección. En su caso, la búsqueda será a partir de la pelota y no del discurso. Se plantea entusiasmarlo con lo que cada práctica le vaya ofreciendo para que Messi se convierta en Leo, como se propuso el día de su presentación pública, en Ezeiza. "Para jugar, que nos una el pase", expresó ayer en una nota original publicada por la AFA en la que explicaba didácticamente el sentido de los ejercicios tácticos de la jornada. Y para que el pase fluya imagina juntarlo con Dybala: el amistoso contra Brasil del próximo viernes será el primer experimento del método.

Alrededor del mundo Messi circulan otras preguntas que por ahora nadie puede responder. Saber si estirará la gira también a Singapur o si regresará a la Argentina desde Melbourne es uno; escuchar su opinión de capitán respecto de si ya es tiempo de que el plantel se quite el bozal mediático, otro. Los que orbitan a su alrededor, más que preguntarle, esperan a que él mismo dé definiciones al respecto. Saben que no conviene atosigarlo: aunque alrededor de él la histeria domine el ambiente, sus silencios son los que más ruido suelen hacer.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)