SELECCIÓN

Al Mundial con ilusión y con final en el Centenario

Montevideo y seguramente Maldonado serían las sedes de Uruguay para el 2030.

La selección uruguaya entrando al Estadio Centenario
Foto: Archivo El País

El optimismo crece entre los integrantes del Comité Organizador del Mundial 2030 tras la última reunión llevada a cabo en Buenos Aires. “Lo tenemos desde el primer día, pero el ver que hay gobiernos comprometidos en un 100% y asociaciones comprometidas en un 100%, se acrecienta. Pero además la FIFA debe volver a sus raíces y en Uruguay se iniciaron los Mundiales. Y es lógico, razonable y entendible que al cumplirse los primeros 100 años, la historia vuelva a donde empezó. Ese es nuestro gran argumento porque en otras cosas no podemos competir”, le dijo Eduardo Abulafia (coordinador del grupo de trabajo uruguayo) a Ovación.

“Además, de los tres países dos han sabido ser campeones del mundo y tenemos futbolistas al máximo nivel mundial. Creo que tenemos una fuerza importante y argumentos”, agregó Abulafia, aún en Argentina.

El 13 de junio, un día antes del comienzo del Mundial en Rusia, se eligirá la sede para el 2026. Hay dos opciones: Estados Unidos, Canadá y México y por el otro lado Marruecos. Ese día será clave. “Si se concreta -como parecería- lo de Estados Unidos, Canadá y México, vamos a tener una idea muy clara de qué es lo que nos van a pedir para organizar un mundial con 48 selecciones. Sabremos lo que van a pedir para el 2026, por más que para el 2030 nos pidan alguna cosita más”.

LA FINAL. En la reunión llevada a cabo el lunes en Buenos Aires se llegó a un consenso, en base a las potencialidades de cada país, con respecto a las sedes entre los tres organizadores: dos en Uruguay, dos en Paraguay y ocho en Argentina. “Como dice el logo de la candidatura, el gran abanderado es Uruguay. Una de las sedes va a ser Montevideo, porque el Estadio Centenario es un ícono a nivel mundial. Es donde se jugó el primer mundial y está vigente, por más que va a tener que sufrir una transformación que demandará no menos de tres años. Desde el principio se plantearon algunas bases de trabajo y quedamos en que la final se debería jugar en el Centenario como una condición básica. Y para eso tenemos que tener un estadio para 80.000 personas y para llegar a eso con las nuevas exigencias, la transformación debe ser grande y con una serie de áreas complementarias”.

AL ESTE. Con Montevideo como una de las sedes, falta determinar cuál será la otra. Y todo parece apuntar a Maldonado. “Una vez que presentemos la candidatura, le pediremos a la FIFA que se defina 10 años antes -no ocho como se hace hasta ahora- para que estos tres países tengan más tiempo para planificar y realizar. En esos dos años tenemos que realizar una serie de estudios que digan por qué se debe realizar la sede en determinado lugar. Y qué fortalezas y qué debilidades tiene cada lugar. Obviamente, Maldonado es una sede que tienta. Es un destino turístico importante que en el mes de junio está ocioso y Punta del Este tiene 250.000 camas; un centro de convenciones y buena gastronomía. Pero vamos a estudiar todas las posibilidades y con gente idónea. Por ejemplo, Rivera puede parecer interesante, pero hay que estudiar el tema de las rutas y si te piden un tren. Hay que estudiar y no nos queremos apurar”.

Abulafia está convencido que el Mundial le debe generar trabajo a los uruguayos y dejar riquezas. “Esta es una oportunidad para Uruguay y debe ser de todos. Tienen que participar todos y no tiene que ser un gasto. Tiene que generar trabajo y derramar riqueza. Debe ser una inversión con retorno, eso lo vamos a estudiar y lo vamos a transparentar para que todo el mundo esté al tanto. Es bueno transmitir que se han nucleado empresarios de los tres países en algo que se ha denominado Iniciativa 2030. Empresarios de diferentes áreas y, por ejemplo, toda la presentación que vamos a hacer ahora en Rusia, todas las acciones de marketing van a estar a cargo de esta Iniciativa 2030 que va a correr con todos los gastos. Cero costo para nosotros”, aclaró el coordinador.

BRAZALETE. La próxima reunión del Comité Organizador le correspondería a Paraguay, pero seguramente será en Montevideo, más precisamente en el Museo del Fútbol, el día previo al partido despedida de la selección antes de partir hacia Rusia. Los futbolistas saldrán a la cancha con el parche con la leyenda del 2030 que Uruguay iba a usar en la China Cup, pero que no pudo utilizar por motivos de organización.

Aprender de los errores de Brasil y Sudáfrica.

Además del estadio Centenario, para el 2030 se necesita otro escenario, de última generación, para 40.000 personas. Y que cuente con una amplia zona de libre circulación en las afueras. O sea que, en caso de que Maldonado sea sede (lo cual parece probable), el estadio no será el Domingo Burgueño Miguel. “Se va a construir un estadio de cero. Hay que buscar un terreno apropiado y tampoco puedo asegurar que Maldonado será la segunda sede, aunque es factible, porque se van a hacer estudios. También se van a analizar las opciones de Rivera, Paysandú y Colonia”, explicó Abulafia.

“Sé que la gente es escéptica; los uruguayos lo somos. Soy consciente que Uruguay tiene dificultades y tiene que afrontar una serie de temas puntuales, pero a la gente le debe quedar claro que el gran desafío en el mundo hoy es el trabajo y esto va a generar trabajo. Antes, durante y después del Mundial. Tenemos que aprender de los errores que se cometieron en otros países”, afirmó Abulafia refiriéndose a que generalmente al país que organiza un Mundial le queda infraestructura que suele no volver a ser utilizada. Lo que ha sucedido en las dos últimas sedes mundialistas.

Por ejemplo, los estadios en Sudáfrica y algunos de Brasil se han transformado en edificaciones ociosas, que costaron muchísimo dinero. “Las estructuras que deje el Mundial tienen que ser parte de la comunidad y dentro de ellas debe haber actividad permanente. Estamos trabajando en diferentes opciones. No sólo se va a jugar al fútbol, se van a hacer muchas cosas allí”.

A Uruguay, el Mundial le dejaría un Centenario aggiornado, un nuevo estadio en el interior y obras de infraestructura social, como puede ser una red ferroviaria entre las dos sedes.

En Uruguay se podrían albergar 20 partidos.

Abulafia explicó que en las dos sedes de Uruguay se jugaría un mínimo de 18 partidos por fase de grupos, más eventualmente octavos de final, cuartos, semifinales y como está acordado, la final. Esta cantidad de juegos se debe a que, como es de público conocimiento, a partir de 2026 serán 48 las selecciones participantes, lo que elevará la cantidad de encuentros de los 64 que se disputan actualmente en los Mundiales a 80.

Por lo tanto, si efectivamente Uruguay recibe 20 o más partidos habrá un importante número de turistas durante casi todo el mes entre junio y julio, lo cual significaría para el país ingresos similares o incluso superiores a los que suelen producirse durante los veranos.

Esto implicaría para los aficionados locales tener una mayor oferta de partidos mundialistas, superior incluso al número que la mayoría de los uruguayos se imaginaban hasta el día de hoy.

En la presente jornada se reunirá en Buenos Aires la Conmebol y estará presente el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, además de los presidentes de las asociaciones de los tres países organizadores. “Wilmar Valdez, Claudio Tapia y Robert Harrison están alineados con este proyecto al igual que Alejandro Domínguez, el presidente de la Conmebol. Y están haciendo todo lo posible para que esto se concrete”, aseguró Abulafia.

“En el Comité Organizador estamos trabajando muy cómodos y en gran armonía con Argentina y con Paraguay. Hay una excelente relación entre los tres países. Nos hemos ido conociendo y respetando. Está todo muy bien encaminado. Y el gobierno ha estado colaborando mucho, como lo prueba la presencia de Benjamín Liberoff (subsecretario de Turismo) y Fernando Cáceres (secretario Nacional de Deporte) en las reuniones”.

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