HISTORIAS MUNDIALISTAS

2014: El Mundial de las emociones extremas

En Brasil, dos grandes triunfos y dos derrotas dolorosas, más el asombroso retorno de Luis Suárez y una imprevista reacción que costó demasiado cara.

Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

En México 86 e Italia 90, Uruguay alcanzó los cruces de octavos de final y quedó eliminado allí. Lo mismo ocurrió en Brasil 2014, pero es difícil equiparar esa campaña en el ranking de los fracasos. Por supuesto, se aspiraba a llegar mucho más lejos en Brasil, pero este torneo dejó tantas alegrías como tristezas, en una montaña rusa de emociones que permanece muy fresca en la memoria de los aficionados.

La Celeste 2014 estuvo estrechamente vinculada a lo que hiciera Luis Suárez: padeció la incertidumbre de su operación en la rodilla, que puso en duda su presencia menos de un mes antes del debut; lamentó su ausencia en el debut frente a Costa Rica, gritó sus dos goles a Inglaterra, lamentó su reacción ante Italia en tarde de triunfo y definitivamente se lo extrañó frente a Colombia.

Después de Sudáfrica 2010, resultaba natural que Óscar Tabárez siguiera al frente del seleccionado. Y el prestigio del equipo creció todavía más con el título en la Copa América 2011. Se descontaba una fácil clasificación al Mundial de Brasil, pero las eliminatorias resultaron tan duras como casi siempre, aunque el repechaje contra Jordania se hizo fácil.

El plantel de 2014 se pareció mucho al de 2010: lo integraban Fernando Muslera (Galatasaray), Martín Silva (Vasco Da Gama), Rodrigo Muñoz (Libertad), Diego Lugano (West Bromwich Albion), Diego Godín (Atlético de Madrid), José M. Giménez (Atlético de Madrid), Martín Cáceres (Juventus), Maximiliano Pereira (Benfica), Jorge Fucile (Porto), Sebastián Coates (Nacional), Egidio Arévalo Ríos (Morelia), Walter Gargano (Parma), Diego Pérez (Bologna), Álvaro González (Lazio), Álvaro Pereira (San Pablo), Cristian Rodríguez ( Atlético de Madrid) Gastón Ramírez (Southampton), Nicolás Lodeiro (Botafogo), Edinson Cavani (PSG), Luis Suárez (Liverpool), Diego Forlán (Cerezo Osaka), Abel Hernández (Palermo) y Christian Stuani (Espanyol).

La confiada espera de la Copa del Mundo se llenó de nervios cuando se supo del problema de meniscos en la pierna derecha de Suárez. Los días que restaban para el encuentro inicial, ante Costa Rica en Fortaleza, obraron como una especie de cuenta regresiva para la recuperación de su rodilla.

Al final, Uruguay salió al campo sin él para el que se suponía sería el encuentro más accesible de una serie que completaban otros dos campeones mundiales, Inglaterra e Italia. Se terminó el primer tiempo ganando con un gol de penal de Cavani, pero ya la sensación era de que algo no funcionaba en el equipo. Y en el complemento, los centroamericanos convirtieron tres goles para dar la gran sorpresa (que confirmarían ganando al final la serie).

Entre la espada inglesa y la pared de la eliminación, Suárez regresó por fin. Y todo funcionó como en las películas: el muchachito apareció a tiempo para salvar a todos con sus dos goles. Claro que esa tarde en San Pablo el equipo fue muy otro, dominando a los ingleses durante buena parte del encuentro.

De cualquier manera, era obligatorio vencer a Italia para clasificarse. En el calor de Natal se dio un partido duro, trabado, que los celestes (vestidos de blanco) no conseguían resolver ni siquiera cuando Italia quedó con diez por la expulsión de Marchisio.

Faltando pocos minutos llegó el gol de Godín, un corner de Ramírez que el capitán metió en el arco de Buffon un poco con la cabeza, otro poco con el hombro y mucho con el corazón.

Pero a esa altura, las imágenes del incidente de Suárez con Chiellini ya recorrían las pantallas del mundo y alarmaban a los jerarcas de la FIFA, por esos días supuestamente tan impolutos. Las repercusiones de la mordida comenzaron apenas terminó el partido de Natal y continuaron durante varios días. Se sabe cómo terminó: Suárez expulsado de la delegación, del Mundial y de Brasil, e incluso del fútbol por un tiempo.

Tocaba entonces jugar en Maracaná, con toda su carga emotiva, frente a Colombia. El equipo de José Pekerman estaba en su mejor hora, lo mismo que James Rodríguez. Pese a que los uruguayos se juramentaron dejarlo todo, no resultó suficiente. Y la Copa terminó allí. Ya pasaron cuatro años y varios de aquellos protagonistas van ahora por otra campaña mundialista.

"Gigi" Buffon se estira pero no llega. El cabezazo de Godín fue el 1-0 para Uruguay contra Italia. Foto: Reuters
Buffon se estira pero no llega. El cabezazo de Godín fue el 1-0 para Uruguay contra Italia. Foto: Reuters
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