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Mourinho, el especial

No fue jugador, pero pocos pueden presumir de un palmarés como el suyo: gana un título cada 35 partidos. Mirá el interactivo con sus 21 conquistas. 

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Mourinho se lanzó al piso para festejar su última Copa de la Liga con Chelsea. Foto: AFP.

"José se queda porque no me dice lo que yo quiero escuchar. ¡José me dice lo que piensa!”, gritó, con su característica forma de hablar español, Louis Van Gaal a los jugadores de Barcelona nada más convertirse en técnico azulgrana en 1997. El holandés tomaba las riendas del equipo “culé” ocupando el lugar que dejó Bobby Robson y, como es habitual, se desprendió de todo el cuerpo técnico que tenía el británico para traer al suyo. De todos, excepto de uno: un joven portugués Licenciado en Educación Física y capaz de hablar cinco idiomas que tenía la personalidad suficiente como para contradecirle cuando pensaba que se equivocaba. Se trataba de José Mourinho.

La anécdota de Van Gaal la recordaba el actual DT del Barça, Luis Enrique, que por entonces era un jugador más de aquel plantel, que se mostró sincero al decir que ninguno de ellos imaginaba que aquel ayudante llegaría a ser el referente mundial que es hoy, aunque admitió que recordando ahora algunas de sus experiencias de aquella época le encajan con el personaje en el que se ha convertido.

Aquel colaborador encargado de preparar los informes de los rivales llegó a entrenador, y el pasado domingo conquistó su 21° título: la Copa de la Liga inglesa en su segunda etapa como DT de Chelsea. A sus 52 años, y con 727 partidos oficiales dirigidos, tiene una increíble media de un título cada 35 encuentros. El registro también se puede enfocar por los goles: sus equipos anotaron 1.485 tantos, por lo que cada 71 goles logra un trofeo. Las increíbles estadísticas que reveló en Twitter el especialista @2010MisterChip son sólo los fríos números que hay detrás del palmarés de un técnico que, aunque se retirara hoy, ya pasaría al recuerdo como uno de los mejores de la historia: es el único que consiguió ganar las tres grandes ligas de Europa (España, Inglaterra e Italia) y uno de los cinco elegidos que consiguieron conquistar la Champions League con dos equipos diferentes (Porto e Inter de Milán). Todo ello sin llegar a ser futbolista profesional.

MÉTODO. Más allá de los títulos, Mourinho se ha convertido en el personaje futbolístico que es por su particular estilo a la hora de manejar los grupos. Impone su fuerte carácter sobre el plantel, lo sabe proteger de las amenazas externas cargando con el mayor peso de la atención mediática y hace que todos sus jugadores crean en sus tácticas de juego y las defiendan en la cancha con todas las consecuencias. Siempre bajo la influencia del Profesor Vitor Frade, máxima referencia del fútbol portugués, se considera a sí mismo un revolucionario del fútbol que llevó al éxito los sistemas de presión en bloques, así como la capacidad de ensayar, para luego poner en práctica, respuestas complejas, ordenadas y organizadas de sus equipos dentro de la cancha. Su obra maestra la realizó en el Camp Nou en las semifinales de la Champions de 2010, cuando logró resistir el asedio del esplendoroso Barcelona de Guardiola, con un despliegue defensivo que dejó sin respuesta a los blaugrana.


POLÉMICAS. Dice la leyenda que, tras uno de los primeros títulos de Chelsea, mientras el plantel festejaba en un boliche, Mourinho se acercó a Terry y le dijo en un rincón que Lampard andaba hablando mal de él. Luego apartó al mediocampista y le repitió lo mismo del defensa. La noche fue pasando, el alcohol aumentando, hasta que Terry y Lampard se encararon y comenzaron a recriminarse entre sí. Antes de que llegaran a las manos, apareció Mourinho, agarró a los dos y les explicó lo que había hecho, asegurando que necesitaban sincerarse por completo entre ellos para poder seguir siendo los referentes del equipo.

Esta es una historia que nadie se atrevió a confirmar en su momento, pero “Mou” tiene actitudes polémicas ante los ojos de todo el mundo como para hacer una gran colección (el lector puede disfrutar recordando las más notorias siguiendo este enlace), pero hay una que resume muy bien su filosofía radical de “o conmigo o contra mí”. Su compatriota Pepe fue parte de su “guardia pretoriana” durante casi todo su paso por el Real Madrid. Cuando apenas le quedaban unas semanas en el cargo, el zaguero se atrevió a denunciar la situación de Iker Casillas (el capitán blanco se peleó con “Mou” y desde entonces nunca fue el mismo) pidiendo respeto por el arquero y el DT no sólo no volvió a utilizarlo en el equipo, sino que lo “mató” ante los medios, diciendo que en realidad le fastidiaba que un juvenil (Varane) le estuviera quitando el puesto de titular.

PRESENTE. Hoy Chelsea recibe a West Ham (17:45 de Uruguay) en una Premier League que lideran los “blues” con cinco puntos de ventaja sobre el City con un partido menos, por lo que tendría que sufrir un derrumbe mayúsculo para perder el título, algo bastante improbable con la solvencia que está mostrando esta temporada y con el que posiblemente sea el plantel más completo de Europa en este momento, con suplentes de garantías en todas sus líneas. Y porque, además, con la llegada de Fábregas, timonel del equipo, el de hoy es un Chelsea que no desprecia la pelota y que es capaz de llevar la iniciativa, siempre sin perder de vista la sólida estructura defensiva. Mourinho, que nunca encajó mejor en ningún equipo como en Londres, prepara algo grande. Allí no es “Mou”, allí es “The Special One” y no piensa detenerse con 21 títulos conquistados.


Mourinho y sus festejos

Cada poco tiempo, “Mou” nos regala uno de sus festejos exagerados. El último fue el pasado domingo, cuando lanzó su cuerpo a la cancha para ocupar un lugar privilegiado en la foto de honor del campeón. Pero nadie olvida su carrera por el Camp Nou con el Inter ni tampoco cuando, con el Real corrió la banda hasta subirse a la espalda de Callejón. Ni cuando mandó callar a Anfield.

SABER MÁS

Un control total sobre los medios (Por Jorge Aldea)

Preparando este reportaje, no he podido evitar dejar un espacio para comentar lo que supone trabajar como periodista con alguien como Mourinho, experiencia que pude probar durante la estancia del portugués en Madrid.

Sólo la postura con la que se sienta en las conferencias lo diferencia del resto: mientras otros adoptan posiciones de tensión y concentración, él se reclina lo que puede en su silla, como si fuera un jefe en su despacho, aparentando la tranquilidad del que tiene más que controlada la situación. Él afirma que tanto la previa como la conferencia posterior al partido son parte del mismo y las utiliza para mandar los meditados mensajes que precisa enviar. Tiene detrás un equipo de comunicación que le tiene al tanto de cualquier información de los medios y es capaz de vetar a determinados periodistas en las conferencias si estos publican algo que esté en contra de sus intereses. Una vez, un veterano compañero recibió, sorprendido, el turno para preguntar después de mucho tiempo sin tenerlo. Era una trampa.

Mourinho sabía que le iba a preguntar por la suplencia de Casillas, pero lo que no imaginaba el periodista era que el portugués iba a sacar de un bolsillo, para después leer en voz alta, una columna de este mismo compañero de varios años atrás, en la que opinaba que los referentes no deben jugar por decreto (por Raúl), ridiculizando así los argumentos de su pregunta.

Mourinho (y su equipo) son difíciles de sorprender.

INTERACTIVO: LOS 21 TÍTULOS DE MOURINHO

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