HISTORIAS

El momento justo para pegar la vuelta

La propuesta de Danubio le vino como anillo al dedo a Agustín Viana para asentarse.

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Agustín Viana. Foto: Marcelo Bonjour.

Tras realizar los primeros 70 minutos de fútbol con Danubio en el partido amistoso contra Liverpool en la mañana del sábado, por la tarde Agustín Viana se fue a visitar a sus padres junto a su cuatro hijos, a su antigua casa del Prado, donde vivió gran parte de su vida.

Milagros (5 años), Santiago (4)y Sofía (2) estaban en el hall de la residencia jugando con su padre cuando llegó el equipo de Ovación. Mientras, el más pequeño —Álvaro, de seis meses,— dormía. Los dos más grandes son uruguayos mientras que los más chicos son estadounidenses, al igual que su padre, que nació en Chicago, pese a que él se siente totalmente uruguayo.

"Trato de ser el mejor padre, de dedicarle mucho tiempo a mis hijos. Intento ser un padre presente y estar con ellos, de jugar y acompañarlos. Tengo también a mi mujer ("Nani"), que me ayuda muchísimo en la tarea de educarlos. Siempre estoy pendiente de lo que les puedo ir dejando y enseñando", sostiene Viana con ternura.

La familia se radicó nuevamente en Uruguay luego de estar dos años viviendo en Estados Unidos, en Columbus, ya que "papá" estaba jugando en el Columbus Crew.

"Es una ciudad chica, como Montevideo. Estábamos mucho en familia, se pasaba bien, no teníamos la locura esa del tránsito que tiene Nueva York, que tienen otras ciudades grandes, donde es una locura vivir en esa vorágine. También estábamos mucho junto con la familia del argentino Federico Higuaín, de Jairo Arrieta y de Giancarlo González, jugadores de Costa Rica. Vivíamos cerca e hicimos un muy buen vínculo", comenta el volante.

En lo deportivo, Agustín se siente muy bien, pese a que allá terminaron los entrenamientos el 8 de noviembre. En el tiempo que estuvo en Estados Unidos jugó regularmente, en general, como volante central, su habitual posición y donde se siente más cómodo, más allá de que alguna vez lo colocaron como lateral izquierdo, para "tapar agujeros", como le sucedió también en Nacional, cuando defendió a los tricolores entre 2006 y 2007.

La Major League Soccer (MLS) ya no es la de antes. Cada vez más, jugadores de trayectoria eligen jugar en Estados Unidos y eso tiene una explicación. "Es una liga increíble. Ellos se hicieron un proyecto de llegar al 2022 como una de las ligas más importantes del mundo, basándose en la cantidad de gente que va a los partidos, la cantidad de gente que mira los partidos y los jugadores que eligen Estados Unidos para jugar. Los estadios son muy lindos, realmente la infraestructura es muy buena y en lo deportivo también viene creciendo mucho, se está apostando e invirtiendo fuerte en eso. La Liga se ha hecho atractiva porque es pareja; para eso la MLS es la dueña de los jugadores y les brinda un mismo presupuesto a todos los clubes. Sólo se puede tener a tres jugadores por fuera de ese monto, que siempre son los reconocidos", analiza el actual jugador franjeado, quien agrega que "no en vano Kaká decidió venir ahora y antes Beckham o Henry. No sólo está creciendo la Liga, sino que es lindo vivir en Estados Unidos, seduce. No es como esos países, como China o Catar, en los que se paga mucho, pero quizás no es tan lindo para vivir".

A pesar de los beneficios que tenía jugar en Estados Unidos, la familia Viana tenía una necesidad: volver a Uruguay, criar a los cuatro pequeños acá, con el resto de la familia. Por eso, ni bien surgió la oportunidad de jugar en Danubio (la manejó él mismo porque actualmente no tiene representante) no lo pensaron ni un minuto, hicieron las valijas y se vinieron.

"Estoy muy entusiasmado. Es un gran orgullo poder representar a una institución como Danubio y también es una gran responsabilidad venir al campeón uruguayo, que va a jugar Libertadores. Danubio es un club con mucha historia, con mucha tradición, es todo un desafío para mí", manifiesta Viana, en referencia al octavo equipo en el que estará a sus 31 años, tras pasar por Bella Vista (en cuatro pasajes distintos), Nacional, Atlético Mineiro de Brasil, Cluj de Rumania, Gallipoli de Italia, Levadiakos de Grecia y Columbus Crew.

Por último, Viana habla de lo que observó al llegar a los franjeados: "Los jugadores y el cuerpo técnico vienen haciendo un muy buen trabajo. El grupo es espectacular, me recibió muy bien, se nota que tiene unas ganas barbaras, que hay mucha juventud, que le brinda eso de energía, de ansiedad, de que nunca se sabe el techo, o sea que pueden dar muchísimo, me sedujo mucho. Estoy con muchas ganas de que empiece todo".

En cuanto a la Copa Libertadores, el futbolista no se achica. "Todo lo que tiene de difícil, a veces, hace que los uruguayos se sientan más fuertes. El uruguayo se hace más fuerte cuando va de punto. Nadie va a negar que es un grupo difícil, pero hay que ir partido a partido y ganar de local".

Una inmensa tristeza

Viana se formó en Bella Vista, donde debutó en 2001 y se transformó en referente. Hoy, los "papales" están desafiiados: "Duele, te da tristeza. Para mí Bella Vista ha sido muy importante, no sólo en lo futbolístico, sino también en lo humano. Hay mucha gente que trabajó dando muchísimo para nosotros".

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