MUNDIAL 2018

Mohamed Salah, el enemigo

A 100 días del debut ante Uruguay, el egipcio mete miedo

Mohamed Salah
32 goles de los 65 convertidos por Liverpool en la actual temporada tuvieron a Salah como protagonista. Convirtió 24 y asistió en ocho.

Egipto llegará al Mundial con una singular confianza. Se parará firme y afrontará con valentía la embestida que puedan realizarle los más bravos rivales que se le crucen por el camino. Y todo ello, por encima del orgullo que será para cada jugador vestir la camiseta de su selección, porque en sus filas tendrá al hombre que frota la lámpara en el Liverpool inglés para convertir tantos goles como el huracán Harry Kane y poner a los “Reds” entre los tres primeros del torneo.

Se llama Mohamed Salah. Es el hombre que junta las manos en una oración silenciosa, que apoya sus hombros y cabeza en el césped para celebrar religiosamente una nueva conquista. Es el delantero que aterrizó en Anfield a cambio de 52 millones de dólares y que hoy vale más de 138 millones. Es el futbolista que se ha convertido en estrella de la Premier League. Es el gran enemigo de Uruguay en el inicio del recorrido de la Celeste por la Copa del Mundo dentro de 100 días.

El “Rey de Egipto” es realmente muy bueno. Sus números lo avalan. De hecho ya supo dejar atrás un registro de Luis Suárez -superó los 31 goles del “Pistolero” por toda competencia en una temporada- y hasta la fecha acumula una participación directa en 32 de los 65 goles que logró el Liverpool en la Premier. Ocho asistencias de gol y 24 festejos propios le proporcionan a Salah una carta de presentación muy fuerte. Ignorar que este zurdo que en Italia supo ganarse el mote de “Il Latigo” puede aspirar a grandes logros en su carrera deportiva es desconocer de manera ilógica su rendimiento actual.

Tan fantástico es Salah que hasta ha obtenido un logro realmente llamativo. Hoy en las tribunas del histórico Anfield dejan de resonar los tradicionales insultos ingleses y el contraste con los himnos futboleros de otros escenarios es muy grande gracias a este delantero musulmán. “Si es lo suficientemente bueno para ti, también lo es para mí; si marcas unos cuantos goles más, yo también me haré musulmán, estás sentado en la mezquita y yo también quiero estar allí”. El cántico es revolucionario. Pero atrona en cada rincón del legendario recinto construido en 1884.

Salah regala una imagen de humildad. Sus compañeros lo definen como un hombre tranquilo, pero con un gran sentido del humor. En su país saben que es increíblemente generoso, porque no ha escatimado en ayudar como fuera en Nagrig, su ciudad natal, y se permiten soñar con una recompensa mayúscula para tanta bondad.

Ese premio no es otro que el de verlo brillar en el Mundial y que a su ritmo de vals -así es como parece ir avanzando para deshacerse de los defensas rivales- Egipto supere la fase de grupos que compartirá con Uruguay, Arabia Saudita y Rusia.

No hay dudas, Egipto tiene en Salah a una de las perlas del planeta fútbol. Sería catastrófico para sus adversarios no considerarlo así. Es imposible ignorar que está peleando por la Bota de Oro, que lo tiene entre sus prioridades el Real Madrid de Florentino Pérez para su delantera de la próxima temporada y que lo visualizó como estrella uno de los grandes entrenadores de los últimos años como Jurgen Klopp. Cuando lo fue a buscar para tenerlo en Liverpool le dijo: “No quiero que vayas por las bandas creando para otros. Quiero que seas el futbolista principal. Vas a ser el máximo goleador de este equipo, así que ataca las áreas por el centro”.

Egipto llegará con buenas sensaciones al Mundial de Rusia. Todo gracias a ese atrevido delantero que la última vez que frotó la lámpara para que el genio del gol apareciera en un partido de las Eliminatorias, hizo delirar a las 80.000 almas que colmaron el estadio Borg El Arab, en Alejandría.

Chelsea no lo aprovechó

Después de formarse en los equipos Mokawloon al-Arab y Arab Contractors, Salah pasó al Basilea de Suiza en 2012. Allí ganó la Super Liga y fue premiado como Futbolista del año en África.

En 2014 lo fichó el Chelsea y lo cedió a la Fiorentina. En 2015 pasó a la Roma, donde terminó siendo el máximo goleador del equipo. Al año siguiente mejoró sus números y llevó a la Roma al vicecampeonato. En 2017 lo fichó Liverpool y otra vez fue elegido como Futbolista del Año en África.

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