RUSIA 2018

Misterio: Ni los rusos saben qué dará su equipo

Un técnico con un año y medio de trabajo renovó el plantel para el desafío de su Mundial. 

Rusia
Rusia será el anfitrión en el Mundial del próximo año. FOTO: Archivo El País. 

El tema es la selección de Rusia y sus misterios, por lo cual puede usarse la imaginación, como si se tratara una película de James Bond. Un espía se cuela en la práctica de los rusos, observa sus partidos en Moscú y cuando los funcionarios de seguridad lo descubren, se escabulle entre la multitud de turistas en la Plaza Roja. Con falsa identidad aborda el ferrocarril Transiberiano, donde su presencia es observada por militares con gruesos abrigos, gorros de lana y cara de villanos de cine. Desciende en Ekaterimburgo, toma nota de los detalles del estadio del debut celeste y luego manda un mensaje cifrado al Maestro Tabárez:

-Ni los propios rusos saben qué pueden esperar de su seleccionado en el Mundial.

El monumento a Lenin sigue emplazado frente al estadio Luzhniki, pero los tiempos han cambiado y la Cortina de Hierro ya no existe. El equipo ruso está a la vista, sin los secretos de otrora, y el misterio que persiste se debe simplemente a que en los últimos cuatro años, el equipo ha jugado muy pocos partidos realmente competitivos. Su pasaje por la última Eurocopa fue breve, la Copa Confederaciones todavía más corta y buena parte de sus amistosos se desarrollaron ante rivales de tercer orden.

Tampoco el técnico Stanislav Cherchesov tiene una larga carrera y un estilo propio de conducción que permitan avizorar hacia dónde va Rusia. Para completar el panorama, el entrenador dio lugar a muchos jugadores jóvenes, que deberán confirmar sus aptitudes en la hora de la verdad.

La falta de competencia en serio es un problema para los países anfitriones de los mundiales. Las eliminatorias hacen sufrir a los hinchas y pueden derribar muchos técnicos, pero van moldeando los equipos en las pruebas más duras y disimulan la falta de tiempo que generalmente tienen los entrenadores nacionales para trabajar con todos sus futbolistas.

Para remediarlo, en 2014 el entonces secretario de la Federación Rusa, Anatoly Vorobyov, lanzó una idea curiosa: que el seleccionado jugara el campeonato ruso de 2017-2018 como un equipo más, con los futbolistas cedidos desde sus respectivos clubes, aunque sin sumar puntaje. Lógicamente, la idea fue rechazada.

Prácticamente todos los integrantes de la selección defienden a clubes rusos, con lo cual tampoco reciben los beneficios de competir en una liga de alto nivel. De cualquier manera, Rusia cerró 2017 jugando amistosos contra Argentina y España, lo cual fue celebrado por su conductor.

el técnico. Los antecedentes cercanos del equipo son pobres. El italiano Fabio Capello fue contratado como técnico del seleccionado con un salario multimillonario en 2012. Nada funcionó como se esperaba: si bien se clasificó a Brasil 2014, la campaña fue pobre, y peor siguió después con las eliminatorias para la Eurocopa 2016. Incluso la Federación Rusia se quedó sin fondos para seguir pagándole, ante lo cual el magnate Alisher Usmanov (segundo accionista del Arsenal de Londres) puso dinero de su bolsillo para saldar la deuda. Capello fue reemplazado en julio de 2015 por el ruso Leonid Víktorovich Slutski, que duró un año, hasta la eliminación en la serie por la Euro 2016.

Llegó entonces el turno de Stanislav Cherchesov, exarquero del seleccionado ruso en el Mundial 1994 y cuyo principal éxito como entrenador se registró con el campeonato polaco logrado con el Legia. Su contrato abarca hasta agosto de 2018, o sea que nada de hablar de planes a largo plazo.

El primer objetivo de su gestión fue la Copa Confederaciones, donde no pudo pasar de la serie, al caer ante Portugal y México.

“Nuestro objetivo es muy claro, no cambió después del sorteo. Deberíamos clasificar para la fase eliminatoria y luego veremos qué va a pasar”, declaró Cherchesov tras el sorteo de los grupos del Mundial. Eso sí, no quieren ser el segundo anfitrión, luego de Sudáfrica, en quedar afuera en la primera ronda de su propia copa.

el equipo. La política de Cherchesov es rejuvenecer al equipo, aunque la formación empieza por el más veterano, el arquero Ígor Akinfeev (CSKA), que debutó con el seleccionado en 2004. Representa toda una garantía, aunque últimamente ha sufrido algunas lesiones. En el pasado, equipos como Real Madrid, Manchester United o Arsenal se interesaron por contratarlo, pero nunca dejó al CSKA. Pese a sus condiciones, Akinfeev tiene un récord maldito: sumó 43 partidos consecutivos recibiendo goles en la Champions League, la serie negativa más larga en la historia de la competencia. La semana pasada, ante Benfica, por fin pudo completar el encuentro con la valla invicta.

En la defensa, donde Cherchesovprefiere jugar con línea de tres, el técnico le dio lugar a los jóvenes Viktor Vasin (CSKA), Fedor Kudryashov (Rubin Kazan) y Georgi Dzhikiya (Spartak Moscú). El primero más rústico, los otros con buena técnica.

En el mediocampo podrían ser titulares otras figuras emergentes, como los gemelos Aleksei y Anton Miranchuk (Lokomotiv Moscú) y Aleksandr Golovin (CSKA). El más completo en esa zona es Denis Glushakov (Spartak), trabajador, fuerte en la recuperación de la pelota y con capacidad para sumarse al ataque e incluso llegar al gol. Alan Dzagoev (CSKA) quizás sea el de mayor talento, pero es muy irregular.

Las dudas son menores en el ataque, ya que se confía en Aleksandr Kokorin (Zenit) y Fyodor Smolov (Krasnodar), con trayectorias más extensas. Los dos primeros llegaron a jugar el Mundial 2014. El “nueve” más típico es Anton Zabolotny (Tosnar), reciente incorporación al plantel.

Además, el técnico decidió apelar a futbolistas extranjeros nacionalizados. Primero, el arquero brasileño Guilherme, del Lokomotiv de Moscú. Después, los alemanes de origen ruso Roman Neustädter y Konstantin Raush. El último fue el lateral brasileño del CSKA, Mario Fernandes. Y se estima que todos estarán entre los 23 convocados para el Mundial.

Como toda selección, la de Rusia tiene su polémico ausente. Igor Denisov (Lokomotiv) es considerado el mejor volante defensivo del país, pero arrastra un viejo problema con Cherchesov cuando ambos estaban en el Dynamo de Moscú y el técnico lo sacó del plantel tras una discusión. Denisov es un jugador de fuerte carácter y se ha peleado varias veces con técnicos y compañeros de equipo en su carrera.

Contra Argentina, Rusia perdió 1 a 0. “Tal vez sea mejor que Agüero marcara cerca del final, aunque la jugada fuera off side. Así nadie se lleva a falsas expectativas con la selección nacional”, comentó el diario moscovita Sport Express. El título era pesimista: “Hay disciplina, nos falta desesperadamente creatividad”.

Sin embargo, lo mejor de los tiempos recientes vino después, con el empate ante España, 3-3 el 14 de noviembre en San Petersburgo. Siempre fueron adelante los españoles, pero los rusos mantuvieron su combatividad y alcanzaron la igualdad. Y con eso pueden empezar el año de su Mundial con mayores esperanzas.

Resumen: Un balance inexpresivo de resultados

Después del Mundial de Brasil 2014, donde no pudo superar la primera fase, Rusia disputó 39 partidos, de los cuales ganó 16, empató 10 y perdió 13. El encuentro frente a Montenegro en Podgorica (27 de marzo de 2015) se suspendió por incidentes en la cancha y en las tribunas cuando estaba 0-0 a los 68 minutos. La FIFA se lo dio por ganado a Rusia por el marcador 3-0.

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