COPA LIBERTADORES

Tan cerca, tan lejos

Danubio quedó eliminado, pero le dio un susto a los brasileños.

Rever y Federico Rodríguez en el Atlético Mineiro vs. Danubio
Federico Rodríguez y el capitán Réver disputan la pelota. Foto: AFP

Los errores le terminaron jugando una muy mala pasada a Danubio en la segunda fase de la Copa Libertadores, para quedar finalmente eliminado del certamen, frente a un Atlético Mineiro que terminó pidiendo la hora en su propio estadio.

Es que al igual que en el partido de ida (2-2), Danubio cometió yerros en defensa muy notorios, que desencadenaron los goles del conjunto brasileño que ya a los 27 minutos estaba 3-0 y parecía que liquidaba la serie.

Primero, un rebote largo que otorgó Cristóforo a los 15’ tras un potente remate de Elías terminó en el gol de Luan, de cabeza.

Apenas 10’ después los zagueros no pudieron frenar la arremetida de Ricardo Oliveira -el mejor del encuentro-, el arquero danubiano no llegó a tiempo y le cometió penal el experimentado ariete, que puso el 2-0.

Danubio se fue arriba, quedó en línea ante un pase de Elías desde su propio campo, Goñi no pudo frenar la pelota y Oliveira otra vez quedó mano a mano, tiró cruzado e hizo en vano la estirada de Leandro Sosa, ya en el piso.

Hasta el primer gol, Danubio se mostraba bien parado y sin mayores complicaciones en la retaguardia. De hecho, los locales casi que no habían pisado el área de Cristóforo. Pero esa incidencia al cuarto de hora cambió rotundamente el trámite del juego.

Mineiro tuvo tres situaciones de gol para poner el 4-0 (Chará y Luan los principales protagonistas), pero aguantó y en el final de la primera parte le llegó algo de oxígeno, porque Patric le cometió un claro penal a Onetto y Grosmüller descontó con calidad en el momento justo para ilusionar al puñado de hincha franjeados que acompañaron en Belo Horizonte.

Más aún cuando a los 58’ Pablo Siles sacó tremendo zapatazo y sentenció el 2-3. Es decir, los dirigidos por Marcelo Méndez estaban a un gol de dar el batacazo.

El entrenador hizo los cambios para tirar el equipo arriba, Danubio manejó la pelota y, naturalmente, empezó a dejar espacios en la retaguardia, que mejoró ostensiblemente su nivel respecto a lo mostrado en el primer tiempo.

Onetto fue imparable por el sector izquierdo, generó faltas y amarillas para los rivales, pero Danubio no aprovechó las pelotas quietas para llevar peligro al arco del experimentado Víctor, uno de los que quedan de la conquista de 2013, cuando Atlético Mineiro fue campeón de la Libertadores.

Danubio fue todo ganas en el final, porque los físicos empezaron a pasar factura. Un tiro de Cazares al horizontal y una estupenda atajada de Cristóforo a Oliveira en el tiempo de adición le dieron vida a Danubio hasta el final, pero se quedó con las manos vacías. Igualmente, este equipo franjeado mostró cosas interesantes.

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