HISTORIAS

El milagro de Luca: de estar 10 días en coma a volver a disfrutar de la pelota

El joven lateral izquierdo de Cerro, quien chocó con un ómnibus en noviembre, debe volver a operarse y está muy ansioso porque sólo piensa en volver a jugar.

Luca Núñez
Luca Núñez hoy en su casa y esperando la operación de febrero para volver a jugar. Foto: Leonardo Mainé

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"Y sí, ahora tengo dos cumpleaños: uno el 7 de junio cuando nací y el otro el 16 de noviembre, el día del accidente”, dijo un poco en broma Luca Núñez, el joven lateral izquierdo de Cerro, quien pudo haber perdido la vida tras chocar contra un ómnibus a pocas cuadras de su casa cuando iba en bicicleta al gimnasio donde completaba su entrenamiento por las tardes.

Sufrió fractura de cráneo, estuvo diez días en coma y lo operaron para sacarle las astillas de hueso que se le habían incrustado en el cerebro. Todo eso pudo haberle dejado secuelas, pero afortunadamente Luca es el mismo que era antes de que el ómnibus lo embistiera hace poco más de dos meses.

“Soy consciente, tengo claro que fue una situación muy complicada y que la saqué muy barata. Los médicos me lo repetían constantemente. Todos los días me decían que lo mío había sido un milagro. Y no sólo se referían a que pude vivir, porque eso también estuvo complicado. Me explicaban que no sólo me había salvado de la muerte sino también de las secuelas que me pudieron haber quedado. Yo estoy igual que antes del accidente. No tengo ninguna secuela. Solo alguna movilidad que me cuesta y que se va a ir puliendo con el correr del tiempo. Pero más nada. Ese fue el milagro: vivir de nuevo”, contó el muchacho de 20 años.

No recuerda nada de lo que sucedió el 16 de noviembre pasado, sólo que iba en su bicicleta. “Es como si media cuadra antes del accidente se me hubieran apagado las luces. Hacía siempre el mismo recorrido para ir al gimnasio. No me acuerdo del momento en que choqué con el ómnibus. Y creo que es mejor que no me acuerde”.

Luca regresó a practicar con sus compañeros el pasado 7 de enero cuando los albicelestes retomaron los entrenamientos. “Trabajo diferenciado, pero los médicos me dejaron porque yo venía haciendo fisioterapia en mi casa tres veces por semana. Y los otros días hacía los ejercicios por mi cuenta. Y como el fisio me veía tan bien me dijo que podía empezar a entrenar con el equipo. Creo que me dejaron más que nada por lo anímico, porque es bueno compartir con los compañeros”, contó quien le pega a la pelota pero no puede cabecear ni hacer nada donde pueda llegar a sufrir algún choque.

“El día en que volví al Tróccoli fue algo increíble. Todos me preguntaban cómo estaba y no paraban de abrazarme. Llegar al estadio y ver el mural que pintaron que dice ‘fuerza Luca’ me eriza la piel. Son cosas que quedan guardadas. No tengo palabras para agradecerles todo lo que hicieron por mí. Aunque yo no me enteré de nada porque estaba dormido. Los que la pasaron mal fueron los que me quieren: mi familia, mis amigos y mis compañeros, que estuvieron ahí. Porque a mí se me apagaron las luces y no me acuerdo de nada hasta que me desperté en el hospital”, relató Luca.

Una gran movida

Sabe de la gran movida que los actores del fútbol realizaron con colectivos y subastando camisetas para colaborar con él aún sin conocerlo porque acababa de subir a Primera. “No sé si me llego a dar cuenta, a ser consciente de todos los que se movieron para ayudarme, pero vi algunos videos, fotos y publicaciones. Las palabras quedan chiquitas a la hora de agradecerles. Un gracias no alcanza”.

Los futbolistas de Cerro y la pancarta para Luca Núñez previo al juego ante Montevideo City Torque. Foto: @CACerro_Oficial.
Los futbolistas de Cerro y la pancarta para Luca Núñez. Foto: @CACerro_Oficial.

La placa

En febrero debe volver a ser intervenido para que le coloquen una plaquita de acrílico y titanio en el cráneo. Pero lejos de preocuparse, el muchacho esta ansioso y quiere que lo operen de una vez para poder volver a jugar. “Lo que pasa es que la otra vez cuando me sacaron los huesitos que tenía incrustados en el cerebro me quedó un huequito, y allí es donde me van a poner esa plaquita. Si yo no jugara al fútbol no sería necesario hacerlo y ya tendría una vida normal, pero al ser futbolista me tienen que volver a operar para ponerme eso. No me da nada de miedo. Al revés, estoy muy ansioso porque quiero jugar de una vez”, admitió quien apenas había jugado dos partidos en Primera División —frente Progreso y Plaza Colonia— cuando tuvo el accidente. Juan Jacinto Rodríguez lo había ascendido al primer equipo una semana antes de su debut ante los gauchos del Pantanoso.

Fue justamente en Progreso que Luca jugó un año y medio cuando terminó el baby fútbol en el club San Francisco de su barrio, Nuevo París, antes de llegar a Cerro, donde comenzó en Sexta División. Jugaba de número 5, pero en Quinta lo pasaron al lateral izquierdo. “Le agarré el gustito al puesto, me gusta mucho subir”, explicó entre risas.

Luca y su familia viven en Nuevo París, donde los vecinos, felices por su recuperación, no paran de saludarlo. Allí se criaron él y su hermana Agustina, de casi 17 años, que juega en el equipo femenino de Liverpool. Sus padres, Andrés y Vanesa, son gente trabajadora. Ella es educadora social y él trabaja en una fábrica de pintura.

El mensaje que escuchó mil veces

Valentina, la novia de Luca, le mandó un mensaje por Instagram al Indio Solari pensando que escuchar al exlíder de Los Redonditos de Ricota podía ayudarlo en su recuperación. Nunca pensó que le iba a responder.

Luca Núñez
Luca Núñez con la remera del Indio Solari. Foto: Leonardo Mainé

“Luca por favor, volvé con nosotros, no te quedes así para siempre. Volvé con nosotros, con Valentina, con tus amigos, con tu familia. Dale, viejo. Un abrazo te mando. Indio te está hablando”, decía el mensaje que Solari le mandó a Luca por intermedio de Valentina.

“Para mí fue tremendo porque soy su admirador. No podía creer que me hubiera mandado el mensaje. Se me erizaba la piel. Pasé muchas semanas escuchando ese mensaje. Me despertaba y lo escuchaba y eso me daba mucha fuerza. Yo soy admirador de Los Redondos y de Sumo por mis padres, por la crianza que tuve. Estaban siempre escuchando su música. Crecí escuchando esas canciones. Mis padres tampoco lo podían creer. Estaban como locos”, relató quien debe rendir cuatro exámenes para terminar el liceo. Dos de quinto y dos de sexto. “Lo voy a hacer porque aprender nunca ocupa lugar. Y después algo voy a estudiar”, dijo con sensatez; aunque sus ilusiones van acompañadas de la pelota.

“Hoy mi sueño es que me pongan la chapita y poder volver a jugar. Es mi sueño más cercano. Y después vivir del fútbol, que para mí es lo más lindo y a lo que le dediqué mucho tiempo”.

capitán

El Gato Tancredi disfruta tenerlo de vuelta

“Luca es un gurí muy educado. Yo lo paso a buscar para llevarlo a la práctica y todos los días pide permiso para subir al auto”, contó José Luis Tancredi, el capitán de Cerro. “A pesar de su corta edad y de que recién había subido, nos enseñó un montón de cosas. Se hizo querer enseguida por todos y estábamos muy pendientes de él. Cada mensaje que nos llegaba del padre y después cuando empezó a mandarnos algún audio nos daba fuerzas para seguir adelante en el difícil momento deportivo del club. A nosotros y al cuerpo técnico de Juan Jacinto”, añadió el Gato. “Si conocés a los padres, te das cuenta enseguida por qué Luca es así. No tengo ninguna duda de que va a volver a jugar”. 
Justamente Tancredi y Boghossian son los que más le hablan. “Le decimos que para él ahora todo es ganancia. Y en broma yo le digo que la cagada que todos nos mandamos alguna vez en la vida él ya se la mandó. Y que ahora tiene que andar derechito”.

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