SELECCIÓN SUB 20

El mejor día de Poyet

El volante del West Ham inglés debutó con la celeste en el pecho y se ilusiona con ir a Nueva Zelanda.

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Diego Poyet

Diego Poyet iba en el ómnibus junto a sus nuevos compañeros de la selección sub 20. Iban a ver el amistoso entre Francia y Brasil en el estadio Saint Denis. Se corrió para la parte trasera del vehículo para hablar con tranquilidad, abandonando el juego de preguntas y respuestas que compartía con los demás. "Algunas sabía", dijo riendo.

Es que Poyet está feliz. Los nervios del martes, cuando llegó, ya quedaron en el pasado. "Llegué 45 minutos antes que ellos al aeropuerto. Estaba ahí solo, esperando a un grupo de 30 personas que no conocía. No conocía a ningún jugador. Era una situación un poco difícil. Estaba un poco nervioso, pero el grupo me recibió muy bien y comencé a sentirme cómodo muy rápido", contó el volante del West Ham de Inglaterra a Ovación. "No hay uno que pueda destacar sobre los demás, porque todos me trataron muy bien. En la primera comida me cambié varias veces de mesa, para poder hablar con todos. El grupo ha sido muy bien conmigo", agregó.

Ayer, en el empate frente a Francia, Poyet tuvo sus primeros minutos. Entró en lugar de Mauro Arambarri y jugó media hora como doble cinco junto a Nahitan Nández. "Venía de un par de meses sin jugar, pero me sentí muy bien. Me adapté muy pronto a pesar de que se hacen cosas diferentes a Inglaterra. Entré la última media hora y jugamos bien. Dominamos el partido y podíamos haber ganado 2 a 1", explicó el joven cuya única experiencia celeste había sido una semana de entrenamientos en una selección sub 15 durante uno de sus viajes a Uruguay.

"Nunca había jugado como doble cinco en Inglaterra. En el West Ham no se juega así, porque jugamos con un rombo en el medio. Pero Fabián (Coito) ya me había explicado todo cuando hicimos táctica. Y aprendí mucho. Y en el partido me sentí muy cómodo. Me entendí bien con Nahitan y como vi el primer tiempo desde afuera, miré las cosas positivas que hacían y traté de repetir lo mismo cuando entré. Además, de agregar mi juego para intentar ayudar al equipo. Creo que me fue bien, al menos teniendo en cuenta que conocía a mis compañeros hace sólo dos días. Estoy muy feliz de cómo salió todo".

Tras el partido Coito le habló al grupo, pero no le dijo nada en particular a Poyet. Luego del empate ante los locales, la delegación se fue a recorrer París. "No hablamos sobre el partido, pero estamos contentos porque dominamos varios partes del amistoso", afirmó Diego, que no conocía París. "Había estado en Francia, en Montpellier, haciendo la pretemporada con el West Ham, pero no en París. Estuve disfrutando como todos los demás. Es todo nuevo para mí también y me parece que es mejor así porque me siento hasta más parte del grupo. Me gustaron muchas cosas, creo que lo que más impacta es la torre Eiffel", relató desde Francia quien sueña con ir al Mundial.

"Primero me tienen que citar… me encantaría, sería algo increíble. Creo que West Ham me va a dejar ir si me citan, porque si no, no me hubiera dejado venir a jugar estos amistosos. Voy a sentirme muy decepcionado si el club no me deja ir. Si me llegan a citar y veo que hay problemas voy a empujar mucho, lo mismo que mi representante. No me voy a dar por vencido hasta el último día en que el equipo viaje a Nueva Zelanda. ¡Yo quiero estar ahí!", dijo entusiasmado.

"Los primeros minutos eran los más difíciles porque no conocía a los jugadores, pero creo que me fue bien. El que va a decidir es Fabián (Coito) y lo que él decida lo voy a respetar totalmente. Si puedo estar ahí en Nueva Zelanda ayudando al equipo, va a ser algo maravilloso, increíble, para mí. Y si no, estaré sentado en mi casa mirando los partidos y alentando".

"Siempre quiere ganar todo".

Diego nació hace 19 años en España, cuando su padre jugaba en Zaragoza. En 2014 firmó con el West Ham por cuatro temporadas, tras haber jugado en Charlton en la Championship (Segunda). "Lo mejor que tiene Diego, es que vive para el fútbol. En ese aspecto sigue siendo muy uruguayo. Es como de la generación vieja. Tiene la mentalidad nuestra de que ganar es todo y eso se le nota en la forma de jugar", dijo Gustavo sobre su hijo. "Creo que tuvo una buena mezcla de aprendizaje que incluye dos años de baby fútbol en Uruguay donde había que salir campeón del mundo todos los fines de semana para luego volver a Inglaterra, jugar en Charlton, y en seis meses encontrarse ya en la Premier. Hizo un buen proceso", agregó, en diálogo con Ovación.

Tuvo dos hinchas.

Sus padres Gustavo y Madelón estuvieron en el partido. "Mi madre sufrió mucho con el frío, pero estaban felices. Me alegró mucho que vinieran a ver mi debut. Fue muy importante para ellos y para mí".

El doble cinco.

Poyet jugó la última media hora, entró por Arambarri y formó el doble cinco con Nahitan Nández, algo que nunca había hecho en Inglaterra. "Vi el primer tiempo de afuera y traté de hacer lo mismo".

La primer camiseta.

"Todavía no sé si me la puedo quedar o no... si me la puedo llevar cuando terminemos los amistosos, la voy a colgar en mi apartamento", dijo Poyet sobre lo que hará con su primera camiseta de Uruguay.

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