DEFENSOR SPORTING

Fue la mejor despedida

Maximiliano Gómez, el héroe del Parque Capurro, recibió el mejor premio.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Maximiliano Gómez festejando el gol del título con Defensor Sporting. Foto: Gerardo Pérez

"Déjenme ir a dar la vuelta, por favor!”, le pedía Maximiliano Gómez, el autor de los dos goles de Defensor Sporting a los periodistas que se desesperaban por conseguir su palabra.

En ese momento se acercaron su hermana y su novia, y el goleador violeta recibió el mejor de los premios: un beso de Noelia, la dueña de su corazón. Cómo si ese gesto de cariño le hubiera devuelto las energías, salió corriendo para unirse al resto de los jugadores y dar la vuelta olímpica al revés, costumbre que impuso el club de Punta Carretas en 1976, cuando rompió la hegemonía de los grandes por primera vez y se consagró Campeón Uruguayo.

“Maxi” llevaba la bandera de Paysandú colgada en la cintura y regresó al vestuario con la copa en sus brazos y una enorme sonrisa dibujada en la cara. “Ole, ole, ole, oleeee, Maxi, Maxiiii!”, le cantaban los hinchas. “¡Aunque ‘Maxi’ se vaya lo voy a querer, aunque ‘Maxi’ se vaya lo voy a querer porque se que va a volveeeer!”, le dedicaban los parciales violetas. Todos querían tocarlo, le pedían la camiseta, el short, lo que fuera.

El grito.

“El penal lo tiré tranquilo. Pero el segundo gol, que rebotó, fue el que más grité en mi carrera. Todos los goles fueron finales para mí, pero este fue especial porque nos llevamos la copa”, contó un rato después el goleador violeta. “Estoy muy contento, el equipo lo hizo de la mejor manera. Luchamos hasta el final, tuvimos un calendario muy complicado, el más difícil, pero jugamos cada partido como una final y los ganamos todos”, dijo “Maxi”, quien no pudo haberse despedido del equipo del Parque Rodó de mejor forma.

“Sí, se que lo del Celta salió, pero hoy estoy Defensor y lo único que quiero es disfrutar con mis compañeros”, agregó el delantero sanducero. “Y cuando vaya para España lo voy a hacer de la misma manera que acá. Y para donde me toque ir voy a llevar la bandera de mi pueblo”, relató emocionado.

“Jugamos muy bien al fútbol y fuimos muy unidos siempre, por eso somos los campeones. Estoy muy contento, hice lo que quería Acevedo y siempre dejé la vida por Defensor”, agregó más adelante.

“No estuve pendiente de lo que pasaba en el estadio, dependíamos de nosotros, teníamos que ganar, lo hicimos y somos los merecidos campeones”, explicó antes de entrar al vestuario a unirse al enloqucido baile del plantel violeta.

Al rato volvió a salir ya rumbo al ómnibus que los llevaría de regreso al Franzini, donde iban a repetir la vuelta olímpica al revés. Siempre con la copa en los brazos. Eran tantos los hinchas que querían una foto con él, que entre ellos se organizaron. Hicieron una fila y él se prestó a todas las fotos y selfies que fueran necesarias para dejarlos a todos felices, tanto como lo había hecho un rato antes con sus dos goles.

Buenos perdedores en Capurro.

Aplausos: Mientras los jugadores e hinchas de Defensor Sporting daban la vuelta en el Capurro, algunos hinchas de Fénix, los que no se fueron inmediatamente, aplaudieron de pie a los violetas.

Presidente: Álvaro Chijane, el titular de Fénix, cruzó la cancha hasta el vestuario visitante para saludar a los campeones y le dio la mano a varios.

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