JOYAS DEL ARCHIVO

Mazurka: el Chiquito, ídolo entre los niños

Cuántos de estos niños de 1965 se reconocerán hoy en la foto, más de medio siglo después? Entre los rostros infantiles asoma el de un jovencito que ya despertaba asombro por sus condiciones en el arco. Casi hay que buscarlo con atención, como en los libros de juegos ¿Dónde está Wally?

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La fama a los 20 años. Mazurkiewicz recién había llegado a Peñarol pero ya era ídolo.

Cuentan que ese año, en los vestuarios del estadio Monumental de River argentino, los dirigentes, el técnico Roque Máspoli y casi todos los jugadores de Peñarol estaban nerviosos. Había que jugar la semifinal ante el Santos de Pelé por la Copa Libertadores. Pocos días antes, el arquero titular Luis Maidana había sido separado del plantel por un problema disciplinario: una discusión con el preparador físico Alberto Langlade puso fin a diez años de titularidad. Después de dudas y consultas, Máspoli decidió darle el buzo a un joven de 20 años que nunca había jugado un partido de esa importancia. Por eso, la incertidumbre de todos, salvo la del reemplazante elegido. Ladislao Mazurkiewicz esperaba el partido con absoluta serenidad, como si se tratara de un desafío del campito.

El Chiquito, como le decían, o Mazurka, como lo llamaron después ante el largo y complicado apellido que trajeron sus ancestros desde Polonia, había comenzado en Racing, donde impresionó por sus atajadas en un partido contra Peñarol. Fue inevitable que terminaran contratándolo a fin de año. También había sido campeón sudamericano juvenil en 1964, pero en esa ocasión no llegó a jugar, pues era suplente de Eduardo García.

La historia posterior es conocida. Mazurkiewicz fue figura esa noche ante Santos, Peñarol ganó y fue finalista. Y Mazurka se hizo dueño del arco aurinegro y también del celeste por largo tiempo.

Un año más tarde, en Wembley, sus nervios de acero le permitieron mantener su arco invicto en la inauguración del Mundial ante Inglaterra. Después jugó otras dos copas del mundo, siempre en alto nivel. Con Peñarol fue campeón uruguayo, de América y del mundo. Durante el Campeonato Uruguayo de 1968 alcanzó el récord de imbatibilidad todavía vigente, con 987 minutos. En todo el certamen recibió apenas cinco goles.

Después se fue al exterior: Atlético Mineiro, Granada, Cobreloa, América de Cali, aunque tuvo dos retornos a Peñarol. Los niños que lo rodeaban en la foto seguramente lo tuvieron como ídolo y siguieron toda su carrera.

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