DE VOLEA

El mayor pecado de Cappuccio: armar un equipo mudo y helado

El técnico de Nacional recibe cuestionamientos luego de la derrota clásica por Copa Sudamericana, por los errores en la estrategia y en los cambios.

Daniel Rosa

Antes de que se jugara el clásico por la Copa Sudamericana, y en medio de la ridícula expectativa de qué iba a pasar con la famosa plaqueta que Nacional le había dado a Peñarol en la anterior visita al Gran Parque Central, la situación era clara: la principal diferencia entre ambos clubes era que el técnico aurinegro se jugaba el puesto y el tricolor no. Hoy, en vista del triunfo 2-1 del carbonero en el GPC, la realidad es distinta.

Hay cuestionamientos a Alejandro Cappuccio, que falló en el armado del equipo, en la propuesta y en los cambios. Mauricio Larriera, por su lado, ganó crédito. El clásico con derrota por el Apertura de hace solo 13 días fue un aprendizaje para el DT mirasol, que tomó nota, corrigió, tapó los laterales, movió con velocidad la pelota en el medio y puso rápidamente a sus delanteros a correr. Todo lo opuesto ocurrió en Nacional, que pareció haberse confiado de lo que había hecho hace dos semanas sin percatarse que no habia jugado tan bien como reflejó el marcador.

El técnico tiene responsabilidad, porque Cantera debió haber sido titular y nunca debió haber salido Trasante en el entretiempo, pero el mayor pecado es haber puesto en cancha a un equipo mudo y helado, incapaz de ganar las pelotas divididas y de hacer pesar la condición de local.

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