ENTREVISTA

Mayne-Nicholls: "No fui Eliot Ness"

El exdirigente chileno habló de los manejos de la Conmebol, de la corrupción y la sanción de FIFA.

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Harold Mayne-Nicholls

Para Harold Mayne-Nicholls (55) hubo un antes y un después. Su carrera en la FIFA comenzó en 1993, cuando asumió como Jefe de Prensa en la Copa del Mundo de Estados Unidos, que se celebraría un año más tarde. Fueron casi 20 años de intachable carrera, hasta que su nombre cobró fuerza y muchos dirigentes imaginaron que con él se lograría cambiar la estructura de la FIFA, dejando de lado el mandato de Joseph Blatter. A partir de ese momento, su carrera tuvo un vuelco inesperado, y terminó con una investigación y una denuncia "rara", como el propio Harold sostuvo en una larga charla con Ovación.

El ex-presidente de la Federación de Fútbol de Chile y de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), cumple una sanción impuesta por la FIFA, pero tiene en curso una apelación ante el TAS. Ya lleva varios años alejado de su pasión, pero la vive desde otro costado, jugando al fútbol con sus amigos y siguiendo todo lo que pasa en el mundo "del balón por televisión".

— ¿Qué es de su vida después del fútbol? — Estoy mucho más tranquilo. Me permite disfrutar de cosas mucho más simples, me permite estar más cerca de la familia, quizás no tanto físicamente, pero sí en momentos puntuales, y finalmente me permite entre comillas reinventarme, que yo creo que en el mundo de hoy es una necesidad. Dejé el fútbol chileno en enero de 2011, he tratado de mantenerme lo más alejado posible del plano dirigencial y seguirlo como hincha, que eso es imposible no hacerlo, y he intentado recuperar el club de mi ciudad, que es Antofagasta. No nos ha ido bien, pero lucho por poder hacerlo. Dejé la FIFA en mayo de 2012, cuando me dijeron que si no hacia las paces con el presidente de la federación chilena Sergio Jadue y el ministro de deportes en ese tiempo, el expresidente de Colo-Colo, Gabriel Ruiz Tagle, no podía seguir en FIFA. Ustedes me conocen, tengo una trayectoria, así que tomé mis cosas y me fui. No estaba dispuesto a hacer las paces con esta gente para mantener un cargo. El tiempo demostró el por qué. Los dos fueron acusados de corrupción, uno en el fútbol, el presidente de la Federación Chilena, que él mismo confesó que fue así, y el otro envuelto en un tema de corrupción pero en sus negocios, y a mí hasta el día de hoy no me pueden acusar de nada. Camino por la calle tranquilo, con la cabeza en alto.

—¿Cuál fue el tema puntual de la FIFA con usted? ¿Por qué se le sancionó?

—Es un tema largo… Una investigación que abrió la FIFA en mi contra, me sancionaron, me queda un año de sanción, pero ya apelé al TAS, y espero poder ir a presentar todos mis alegatos y demostrar lo absurdo que es todo este tema, que por pedir que un chico (su hijo) vaya a entrenar un mes (a la academia Spider de Qatar) y la base del castigo es que hice la solicitud y la academia ofreció pagar el hotel, me sancionaron. Ni siquiera el chico fue a la academia, ni siquiera se dio, pero el error estuvo en no responder negativamente, cuando en realidad, los chicos que son aceptados por la academia tienen el alojamiento pago. Por no decir no, yo pago el hotel, se me acusa de un hecho ilícito, pero no fue así. Y es lo que intento probar ante el TAS.

¿Es una revancha por haber dejado la FIFA o no haber aceptado sus reglas de juego?

—Demos dos pasos más atrás: en 2014, antes del Mundial, hay una incertidumbre muy grande en saber qué iba a pasar en mayo de 2015 con la nueva elección del presidente de FIFA. (Joseph) Blatter había dicho que no se iba a presentar, que no iba a seguir. Yo tengo una reunión con gente importante de FIFA. Me preguntan ¿te interesaría el tema? Yo digo que sí. Pasa el tiempo… termina el mundial de Brasil, y Blatter dice yo sigo. En Europa se caen de espaldas. Yo sigo adelante con mi posible candidatura, pero a los dirigentes les digo: los necesito a ustedes. Voy a Europa, me reúno con dirigentes, y ahí siento que las condiciones habían cambiado completamente, que las condiciones ya no eran las mismas. Que ya no estaban interesados que fuera yo candidato, y que estaban con Blatter nuevamente. Me sorprende en ese momento el cambio tan radical. Sigo en un tour por Europa y consigo (no hacia mí) el apoyo al cambio de la estructura de FIFA y que lo podía representar yo, como cualquier otro. Pero había intenciones de lograr un cambio. Se palpaba, se sentía. Y voy, y empiezo a sumar, y todos me hacían la misma pregunta: ¿qué pasa con la federación chilena? ¿Te va a apoyar? Y yo a todos les decía lo mismo: no sé, el presidente ni siquiera me recibe. Hasta que recibo un par de llamadas y me dicen: mira… mejor no te presentes…guárdate para otra oportunidad… pero yo en ese momento tenía asumido un compromiso de cambio, que al final no se dio. Y yo mismo dije, no voy porque Chile no me apoya. Yo no estaba dispuesto a venderme por conseguir su apoyo. Pero algo ya se había generado. Y termina eso… y llega la acusación….

—El brazo largo de Blatter...

—Digamos que no, porque yo cometí el error de mandar un correo y no decir yo pago el alojamiento. Ahora, si yo saco el cálculo, eran 100 dólares diarios de alojamiento por 30 días, eran tres mil dólares. Y pienso: creo que valgo un poquito más… si hubiese estado dispuesto a venderme… creo que valgo un poquito más que tres mil dólares, y no lo digo por soberbio. Pero con el tiempo, vi que todo era peor: si hoy día llamas a la academia Spider y preguntas por las condiciones, te van a decir que el alojamiento está incluido ¡es gratis! Y no sólo para los que van a entrenar en fútbol, para los que van a entrenar tenis, natación, o lo que sea. Lo que siento yo es que mi correo estaba siendo investigado, de alguna manera, por FIFA. Que alguien se tomó esa molestia durante mucho tiempo, porque esta investigación surgió en 2014, cuando yo ya nada tenía que ver con FIFA desde 2012. Y ahí me acusaron. Si ese fue el motivo, después de 19 años de trayectoria en la FIFA, es raro. Todos los presidentes que conozco han pedido trabajo para sus hijos… y no ha pasado nada. El hijo del presidente de la Federación española (Gorka Villar) trabaja en Conmebol… y hay muchos casos más.

—Después de cumplida la sanción, ¿piensa volver al fútbol?

—Si eres racional, dices que no. Si piensas con la cabeza, dices que no. Si piensas con los amigos, te dicen, por ningún motivo. Si piensas con el entorno, te dicen ¿para qué?. Si piensas con el corazón, te dice ya está, y estoy seguro que si proponen volver al fútbol, voy a decir que sí. Yo sé que todas las variables me dicen que no, pero también sé que si el tema es interesante, atractivo, y significa crecer como persona, y ayudar a otros a crecer, voy a decir que sí. Pero está claro: yo no voy a ir a ofrecerme a ningún lado, salvo a mi club.

—¿Y si lo llaman para volver a presidir la Federación Chilena?

—De nuevo: racionalmente no tengo ninguna necesidad de tratar de incorporarme de nuevo al sistema, emocionalmente, tampoco. Pero el fútbol tiene algo…. No sé…. Yo nunca he consumido drogas, pero hay algo adictivo con el fútbol. Hoy día, por ejemplo, estoy en mi casa un domingo después de jugar al fútbol con amigos, y pongo la TV para ver fútbol de todo el mundo. A veces a dos pantallas, y hasta con la computadora siguiendo resultados de otras ligas.

—¿Se veía venir todo lo que sucedió después con la investigación del FBI a la FIFA y todo lo que se desencadenó después en la Conmebol?

—No. No se veía venir. ¿Qué veía yo? Un gran desorden financiero, del cual hay cosas que hasta el día de hoy me pregunto. El balance de la Copa América 2007 demoró en llegar un año, año y medio, y cuando lo entregaron, yo ya era miembro del comité ejecutivo de la Conmebol, se paró el tesorero (Romero Osuna) y dijo bueno…. hubo un millón de dólares de déficit que no pudimos justificar… Hubo un silencio de todos. Y se aprobó el balance. Y me siento cómplice por no haber alzado la voz en ese momento. ¿Cómo terminó esto? Dijo: dado que hemos aprobado el balance, cada federación va a recibir 500 mil dólares que van a ser depositados en las cuentas que ustedes manejan. Obviamente, esos 500 mil dólares era una salvación para un par de meses… Y así otras tantas cosas. También había un gran desorden comercial, que te llevaba a un gran desorden operativo. Había cosas que no entendía porque yo venía del mundo de la FIFA. Tema viajes, viáticos, todo claro. En Conmebol no. No sabías nada. Y todo eso lo empecé a vivir en 2001, cuando tuve que ir a trabajar a la oficina de Fifa en la Conmbeol, que estaba también en Paraguay. En ese momento, el que abrió esa oficina fui yo. Y lo puedo decir con nombre y apellido: el Dr. Raúl Madero, argentino, un tipazo, me dijo: vas a poner en riesgo tu carrera. Y yo le dije, pero si no voy a Paraguay, se acaba mi carrera. Es verdad, me dijo. Pero te voy a dar un consejo: cuando llegues a Conmebol tienes que ser ciego, sordo, mudo y hacerte el boludo. Tú no tienes ni idea de lo que pasa ahí. Entras a tu oficina, la abres, la cierras y te olvidas de todo. Si no te vas a meter en un lío que ni te imaginas. Me lo dijo Raúl en 2001.

—¿Y cómo fue esa convivencia FIFA-Conmebol en Asunción?

—Hubo dos hechos que fueron muy violentos para mí. Yo iba y venía todas las semanas desde Chile, y un día desaparecieron cosas de mi oficina. Llegué de Santiago y ví que me faltaban cosas, ¡en el edificio de Conmebol!. Después FIFA me manda 5.000 balones para distribuir en las diferentes federaciones y entre que me mandan los balones de la aduana a la Conmebol se pierden 1.000 balones. ¡Se perdieron en el camino! Pedí una investigación y todos me miraron como diciendo estás loco. De ahí en más, hice lo justo y necesario. Después lo viví más de cerca cuando fui presidente de la Federación de Chile.

—¿Fue diferente?

—En parte. Propuse que el secretario general de la Conmebol fuese un cargo remunerado, y (Eduardo) De Lucca se me ofendió y me dijo: el día que yo cobre un centavo acá, renuncio. Hoy da risa ¿no?. Yo quería cambios, y otra cosa que recuerdo haber dicho es que los partidos que televisa Fox no solo comenten los argentinos. Jugaban Católica y Colo Colo y hablaban de Boca. ¿Qué tiene que ver Boca? Y los mejores del campo son siempre argentinos. Ya había todo un tema con la televisión. Pero por lo menos, algo se logró. Hoy hay comentaristas locales. También logré que se hiciese un sorteo en la Eliminatoria, antes no se hacía. Era dinero, era la posibilidad de hacer un show y repartir el dinero entre las federaciones. Otras, estúpidamente, las acepté. No confronté para no tener más líos. Pero un tema urticante fue el acuerdo con Full Play.

— ¿Cuál era el problema?

—Era un gran problema. Me opuse desde el primer momento, y hasta el día de hoy me alegro. Hoy están todos presos menos Sebastián (Bauzá) y yo. Todo nació en un almuerzo en mi casa, porque cuando tengo temas puntuales que hablar, invito a casa. Y tenía que hablar con (Ricardo) Texeira, de Brasil. Le propuse cambiar la Copa América, porque le tocaba a Brasil en 2015, y ya tenía todo: el Mundial y los Juegos Olímpicos. Él no quería cederla, pero le hice hincapié que entendiera que era nuestro máximo torneo e iba a quedar en medio de dos colosos, como el Mundial y los Juegos. Al fin entendió, y aceptó. Chile organizaría la Copa América 2015 y Brasil la de 2019. Texeira me puso una sola condición: hay que respetar el contrato vigente (comercial y televisivo) con Traffic hasta 2015. ¡Hecho! Le dije yo. Entonces, cuando vino el contrato con Full Play, en agosto de 2010, Chiriboga se me acercó y me dijo: Harold tengo que hablar contigo. Mira… por la Copa América nos pagan 8 millones de dólares, tengo un contrato por 32 millones. Hay que firmarlo. Tiene que regir a partir de 2015. Y yo le dije que no, que lo tenía Traffic hasta 2015. Y así fue. En cada reunión, en cada encuentro, me querían hacer firmar a toda costa, y le dije, no lo firmo. Otra reunión, y otra vez, aparece el documento, ahora con espacio para que firmen los presidentes de todas las federaciones. Tú sabes que no lo voy a firmar, le dije. No lo firmo porque es ilegal e inmoral, estás vendiendo dos veces la misma cosa. Y en octubre, en otra reunión de Conmebol, ¡otra vez el documento! Y la presión para que lo firmara. Ya tenía tres o cuatro firmas… y no me insistieron más. Hasta que en noviembre, aparecieron todas las demás firmas… yo me mantuve al margen. Yo ya había perdido la elección en Chile y les dije: muchachos, no vamos a pelear… yo ya me voy, así que esperen a que asuma el nuevo presidente de la Federación de Chile, y háblenlo con él. El contrato con Traffic era por tres copas América, era hasta 2015. Eso estaba claro. Se había firmado en 2006. ¡Y mira cómo termina el asunto! ¡Todos presos! Y yo, tranquilo. Doy la vuelta al mundo, he entrado más de 12 veces a Estados Unidos, y nada. Duermo tranquilo. Todos tenían un sentimiento de omnipotencia, pensaban que no los iban a tocar. Yo no llegué a exprimentarlo porque me sacaron antes de la federación de Chile. Yo no me daba cuenta, pero a cada uno de ellos le estaba haciendo perder tres millones de dólares, y a la televisora ¡vaya uno a saber! A muchos les estaba haciendo perder mucho dinero… Quizás por eso me pegaron ese cachetazo y me sacaron. Quizás dijeron está pasando le tren de la fortuna y no lo estamos tomando… A la primera, me sacaron del baile. No llegué a integrar el equipo de los intocables, no fui Eliot Ness. Por suerte, me dieron el cachetazo antes. Quizás pensaron qué lío se arma con este chileno acá dentro de la Conmebol… y los dueños de Full Play… vaya uno a saber. Al fin y al cabo, tengo que agradecerlo. Hoy miro a los ojos a mis hijos y les digo esto va por acá y esto por allá. Camino como una persona común y corriente por Santiago sin problemas. No fui parte de un equipo que no sé si se puede salir: el equipo de los onmipotentes, sin ser corrupto, no se te admite… Mira como terminó todo… con el FBI metido en esto, con todos presos… Jamás lo habría pensado.

Harold Mayne-Nicholls, el único que quedó fuera de "Los Intocables". No se vendió, no se dejó presionar, y se animó a enfrentarse a Blatter. Nunca imaginó que esa búsqueda de un cambio terminaría con una carrera de 20 años en FIFA.

Tabárez - "Tengo una excelente relación".

"Mientras estuve en la federación chilena logré un muy buen relacionamiento con los uruguayos. De hecho, el maestro Tabárez vino hasta el hotel a saludarme y a charlar un largo rato de fútbol. Le tengo un gran aprecio, y la amistad la hemos cultivado durante estos años. También conservo una linda amistad con Víctor Púa, con Raúl Möller, con mucha gente vinculada al fútbol uruguayo. Siempre nos hemos dado una mano", sostuvo Mayne-Nicholls.

Bielsa - "La amistad nació antes de ir a Chile".

Marcelo Bielsa dejó la selección de Chile después que Harold Mayne-Nicholls perdiera la elección en la Federación chilena. "El trabajo de Marcelo fue excelente desde todo punto de vista. Fue un período exitoso donde se cambió la forma de trabajar en todo sentido. La amistad con Bielsa no nació en Chile, nació mucho antes, en 1991, y de ahí en más la mantuvimos. Fue difícil trabajar juntos, tener un contacto de dependencia, pero siempre fuimos claros, hablamos claro, y dejó un modelo que hasta hoy perdura", indicó Mayne-Nicholls.

El fútbol - "Juego con mis amigos y miro todo por TV".

"El fútbol es una adicción. Todavía lo juego con amigos y es lo que no me permito perder. Si tengo que dar una charla en una Universidad, y me invitan a jugar, voy a hacer todo lo posible para terminar lo antes posible para llegar a tiempo al partido", contó Mayne-Nicholls, tras su presencia en Montevideo para jugar con el Old Georgians, su equipo, ante el Club Náutico de Carrasco y Punta Gorda en categoría +45. "En casa miro hasta dos partidos en simultáneo, y si hay alguno más, enciendo la computadora y lo sigo. Es mi pasión", remarcó Harold.

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