SELECCIÓN

Maxi Pereira: capitán perfil bajo

El “Mono” regresó a Portugal mirando la tabla desde arriba. “No estamos acostumbrados, je. Y falta mucho por disputar”.

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Maxi Pereira

—Debe ser lindo volver a Portugal estando primeros en la tabla de las eliminatorias.

La verdad que sí. Estoy muy contento porque estamos muy bien posicionados. En el primer partido no pude jugar y llegábamos con preocupación por las bajas, pero se encontró respuesta en jugadores que no estaban viniendo. Lo hicieron muy bien.

—Aunque estabas suspendido viajaste con el plantel a Recife. ¿Fue decisión tuya?

Sí, por más que uno siempre tiene ganas de estar con la familia, nunca estuvo en mi cabeza quedarme. Está bueno acompañar y estar con el grupo. Hemos pasado tanto juntos, momentos buenos y malos, que me parecía que tenía que estar. Y lo disfruté, no tanto en el primer tiempo, je, pero vi un equipo dominando en el segundo tiempo con unas ganas bárbaras y eso me llenó de orgullo.

—El martes, frente a Perú, volviste a ser el capitán de la selección. ¿Lo esperabas o pensabas que Suárez iba a seguir llevando la cinta?

—No sabía y me enteré cuando llegué al estadio antes del partido. El tema de ser capitán es un gran orgullo y es difícil explicar con palabras lo que se siente. Pero si le tocaba otra vez a Luis, yo iba a estar contento por él y no me iba a enojar porque yo no lo fuera. En ese sentido, el grupo es muy sano y no hay competencia ninguna.

—¿Te cuesta ser el capitán? ¿Por ejemplo, hacer la arenga antes del partido?

No estoy acostumbrado y me cuesta muchísimo porque soy bastante callado.

—Antes del partido vivieron un momento muy especial recordando a Walter Ferreira y tengo entendido que ese fue el tema de la arenga.

Fue un momento muy emocionante ver a la mujer y a la hija de Walter recibir el regalo de parte de todos nosotros. Sentíamos mucho cariño por él, fue un momento impresionante. En la arenga, el que más habló fue Luis, que conocía a Walter de Nacional y por el tema de la recuperación que hizo con él antes del Mundial pasaron juntos muchas cosas lindas. Yo lo único que hice fue abrazarlo y decirle que lo que le dábamos a la familia no era nada para lo que se merecía Walter, que era solo un detalle.

—¿Cómo vivió luego el partido? ¿Costó el primer tiempo?

—Nosotros en ningún momento pensamos que iba a ser un partido fácil. La gente capaz que sí porque veníamos de empatar con Brasil y por dónde estábamos nosotros en la tabla y dónde estaban ellos. Pero a nosotros nos cuestan mucho más esos partidos, que de repente jugarle a Brasil o a Argentina. No nos gusta nada ser favoritos ni ir a buscar los partidos; no estamos acostumbrados. Además, Perú es una buena selección, por más que vino con algunas bajas. En la tabla está abajo, pero en las Eliminatorias pasadas estuvo a punto de clasificar y también hizo una buena Copa América.

—¿Cómo lograron cambiar tanto las cosas para el segundo tiempo?

Hicimos el gol y eso ayudó. Luego buscamos el segundo, empezamos a presionar y a jugar mejor y al final defendimos un poco el resultado, producto también del cansancio, porque la mayoría de mis compañeros venía con el desgaste del partido frente a Brasil arriba.

—¿Qué sienten adentro de la cancha cuando ven a toda esa gente que llena el estadio para apoyarlos?

—Es muy lindo, mismo en la previa, cuando salís del Complejo y el ómnibus agarra Avenida Italia, la gente es impresionante. Es como te decía recién sobre el capitanato, son cosas muy difíciles de explicar con palabras. No se puede describir. Lo de la gente es igual, en ese ómnibus, cuando vas llegando al estadio, pensás en un montón de cosas. Y la verdad que a veces te parece que vas a llegar llorando al estadio. ¡Uno no es de madera! Y por más que uno está acostumbrado porque lleva mucho tiempo en la selección, cada partido es diferente y lo que se vive siempre es especial. Y muy lindo.

—Y lo mejor es que hasta septiembre, nadie puede bajar a Uruguay de la punta de la tabla.

—Sí, está muy bueno y no es muy normal para nosotros. Je. Pero sabemos que las Eliminatorias recién arrancan y falta muchísimo. Muchos puntos por disputar. Estamos bien, pero falta mucho. Hay que seguir con la misma humildad, como siempre. También tenemos la Copa América en junio, pero vamos por buen camino. Salen jugadores, algunos por lesión o por suspensión, y entran otros jóvenes que de repente recién están entrando al grupo y rinden igual. Y eso está muy bueno para el futuro de la selección.

—Ahora cuando después de muchas horas regrese a Portugal, ¿qué le dicen sus compañeros de Porto sobre la selección?

—En el club están al tanto de todo. Además allá pasan todos los partidos de Eliminatorias. Cuando los escucho hablar de Uruguay me emociono muchísimo. Tanto compañeros como entrenadores destacan siempre lo que ha logrado la selección, siendo de un país tan chico como el nuestro. Nos ven jugar y se sorprenden. Me preguntan sobre Luis (Suárez) y Edi (Cavani), que de repente son los más reconocidos a nivel mundial. Pero hay un montón más de jugadores que hacen bien su trabajo y no son tan visibles como ellos.

—Más ahora que vuelve liderando la tabla.

Y sí, ahora que todo el mundo habla bien de la selección hay que aprovechar.

—¿Esta vez vino solo?

Vine solo. Mover a la familia, ahora con cuatro hijos, es más complicado. Se quedaron allá. Tenemos una chiquita de un año y tres meses. Por ahora paramos, cerramos la fábrica, pero nunca se sabe.

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