HISTORIAS

Maxi Arias: su salida de Juventus, una espina, la depresión, el día que se hizo representante y "la vida a tope"

Hoy en día Godzilla es representante, y ayuda a sus padres en un negocio de ropa interior. Asegura que no se arrepiente de nada, ni siquiera de irse de la Juventus.

Maximiliano Arias, hoy representante de jugadores y exfutbolista. Foto: Marcelo Bonjour.
Maximiliano Arias, hoy representante de jugadores y exfutbolista. Foto: Marcelo Bonjour.

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"Siempre me gustó el asado, estar con mis amigos y tuve la virtud de ser atrevido, entrarle a la gente con la charla y en la rompedera de bola”. Así se define Maximiliano Arias (32), más conocido como Gozdilla, quien no niega que durante su época de futbolista fue “fatal”.

“Tenía 16 años y me iba a comer con Paolo (Montero), Tony (Pacheco) o Darío (Rodríguez). Soy muy afortunado de lo que viví”, sostiene.

Tal vez, precisamente en un asado con el excapitán de la selección uruguaya, nació una de las anécdotas que más lo pueden haber marcado en su carrera: viajar a Juventus y volverse de forma insólita.

“Yo jugaba en la sexta de Peñarol y en la selección Sub 15. Paolo es como mi padrino en el fútbol y un día estábamos en un asado y él hablando con mi viejo y el Boca (Gerardo Arias), le dijo que me iba a llevar para Italia. Yo no entendía nada, tenía 15 años y al otro día me llamó y me dijo ‘mira que mañana viajamos’. Me pasó a buscar, me fui y me encontré otro mundo. Era otra infraestructura, otra cancha, la ropa. Siempre le cuento a mis amigos que cuando llegué me quedaba loco porque entrábamos a la practica en mi categoría y tenías una mesa con chocolate, almendras y todo con sus proteínas, fue una experiencia divina. Al año y poquito estaba alternando con la Primavera (Tercera División) y el plantel principal de Marcelo Lippi y cometí, no sé si el error o una decisión, de decirle que le había dado un ataque al corazón a mi madre y me tenía que venir a Uruguay. No sé si fue lo peor o lo mejor que hice porque a los cinco meses estaba jugando en el primero de Peñarol”, recuerda.

Precisamente su etapa en Peñarol es la que más resalta: “Mi debut en Peñarol hasta 2008 antes de irme, fue el momento que más disfrute y con eso me quedo en lo deportivo. Después me quedo con muchas amistades que hoy me están dado muchos beneficios, porque excompañeros son técnicos o gerentes deportivos, trabajan de empresarios y me da vínculos”.

De todas maneras, relacionado a Peñarol le quedó una cuenta pendiente: “Me queda una espina de no haber entrado a la cancha con mis hijos, porque tenía la ilusión de volver al Glorioso y que ellos sintieran lo que yo sentí y lo que había vivido, no se pudo dar”.

Maximiliano Arias celebra un gol con la camiseta de Peñarol. Foto: Archivo El País.
Maximiliano Arias celebra un gol con la camiseta de Peñarol. Foto: Archivo El País.

Nuevo rol en el fútbol: representante

“Un día me llama el ‘Boca’ y me dice ‘dame una mano con unos árabes que no entiendo nada’. Por el tema del inglés me metí, me puse a hablar en el negocio de ‘Cachila’ (Ramón Arias) y (Brahian) Alemán, me salió bárbaro, pude cerrar a los dos por la plata que se pedía y ahí fueron mis inicios”, confiesa Arias quien se retiró de las canchas en 2018.

De todas maneras, el mundo “empresarial” ya lo conocía gracias a lo que había aprendido con la empresa de ropa interior de sus padres. “Me ayuda mucho el negocio de la ropa interior en el diálogo con los empresarios, el aprender de mis viejos a negociar con la gente de China para importar las cosas”. Maxi Arias afirma que la empresa fue, es y será de sus padres y que “lo único que puse yo fue el nombre de la empresa: ‘Godzilla’. En aquel momento, hace 16 años, no me gustaba porque estaba debutando en Primera y quería ser el de la película, el monstruo y vender tangas era raro, pero ahora me cago de risa. Me gusta ayudar a mis viejos en el negocio y de hecho voy todas las mañanas a hacerlo y a tomar mate con ellos”.

“Hace un año que estoy metido de lleno. Voy a las canchas, hablo con los padres, busco estar con los gurises, porque yo fui jugador y me gustaba que me llamaran para ver cómo me había ido, no solo que llamaran al ‘9’ que hacía goles”, remarca Arias, quien sostiene que hace mucho hincapié en lo extrafutbolístico: “Trato de hablarles para que hagan cosas en paralelo al fútbol porque nuestra carrera son 10 o 15 años. También para que no vivan encerrados en sus casas, los llamo y les digo ‘¿cómo estás, cómo te sentís? No estés al pedo en tu casa, andá a un gimnasio, salí a caminar, despejá la cabeza”.

“Mi historia la sabe todo el mundo, no le miento a los padres. Les digo lo que yo fui y lo que soy hoy que lo descubran día a día”

Maximiliano Arias, hoy representante de jugadores y exfutbolista. Foto: Marcelo Bonjour.
Maximiliano Arias

Pese a eso, Arias sostiene que “hoy los gurises son más profesionales que cuando nosotros teníamos 15 años. Ese sistema está mucho mejor, trato de ser amigo de ellos y estar en el día a día, darles opciones para que elijan lo mejor. A mi me era difícil porque yo salía a la calle y había 100 boliches, hoy no hay ni uno y ahí se les hace más fácil. Yo no soy de decir ‘no hagas’, no sé aconsejar porque no me siento parte del consejo fuera del fútbol, ahí dejo más que hablen con sus padres. Si algún día quieren hablar conmigo porque les pasa algo, soy un amigo más, pero no me siento a aconsejarlos”.

Maximiliano Arias no es el único que trabaja con Gerardo Arias en la empresa de representación y a propósito son un grupo que se reparten distintas tareas. “La cabeza es el ‘Boca’ y después estamos todos en el mismo lugar tratando de meter, cada uno en su función. A mí se me da más por trabajar con los de Primera, otros con juveniles, el Boca es más en los europeos y después cuando viene el italiano y el inglés, aparezco yo. El Tío se hace entender mucho, pero le cuesta un poco el habla y tengo la suerte de hablar los dos idiomas con fluidez”, afirma y sostiene: “Somos una familia. Entran 10 pesos, se reparten los 10 pesos entre todos”.

Maximiliano Arias, hoy representante de jugadores y exfutbolista. Foto: Marcelo Bonjour.
Maximiliano Arias, hoy representante de jugadores y exfutbolista. Foto: Marcelo Bonjour.

Entre sus representados se encuentra Gabriel Neves, jugador de Nacional, pero en eso no influye su pasión por Peñarol: “Con Nacional tengo muy buena relación, aprendo día a día con (José) Decurnex y (Sebastián) Taramasco e intercambiamos opiniones e ideas. Soy muy agradecido con el respeto que me tiene el hincha de Nacional y yo no soy de faltarle el respeto tampoco. Sí me gusta que gane Peñarol porque soy hincha, pero doy la vida por mis jugadores. Quiero que le vaya bien a mis jugadores, pero que gane mi club. En ese sentido soy un agradecido a Peñarol porque me formó, pero no soy contra de Nacional y soy profesional”.

Arias es uno de los representantes que hoy trabajan en el fútbol uruguayo que antes de tener este rol fue jugador, pero no lo considera como un plus: “Sí me pasa que los excompañeros están laburando en el fútbol y se me hace un poco más fácil. Conseguir un teléfono o una reunión, pero en esto somos todos iguales. El mejor vendedor es el que mejor le va y estoy aprendiendo día a día, espero y quiero tener la suerte de ser uno de los mejores, pero es un camino larguísimo donde hay muchos para el mismo trompo, pero hay lugar para todos. A veces duelen las traiciones, los teléfonos descompuestos o los que te llaman a tus jugadores, pero hay que meterle con la palabra que en mis valores siempre va a ser mejor que la firma”.

amor por el básquetbol

El día que le puso NBA a Gabriel Cedrés

"No juego mucho al fútbol, juego dos por tres cuando me invitan a un fútbol 5, pero lo que me gusta a mí es el básquetbol. Hacemos domas con amigos en cancha de Montevideo, Larrañaga o Layva y me encanta. Soy hincha de Unión, que hoy está desafiliado, porque me crié ahí: Timoteo Aparicio y Pan de Azúcar. Mi viejo jugó ahí y Saltinbanquis es de ahí. Lo que me apasiona a mí es el asado y el básquetbol. Un día estaba en la concentración de Los Aromos con Gabriel Cedrés y le cambio la tele y le pongo NBA y me decía ‘mañana vas a jugar contra el lateral y no lo vas a conocer’”, cuenta Arias quien no niega que también simpatiza por Peñarol en básquetbol por el cariño que le tiene al club.

Arias no está ajeno a lo que ocurrió de un tiempo a esta parte con varios jugadores y exjugadores que tomaron la decisión de quitarse la vida y entiende que siempre es importante hablarlo: “En lo personal, me pasó con tres excompañeros, amigos, conocidos que teníamos mucho vínculo y se quitaron la vida. Tengo pila de recuerdos de momentos que capaz ellos te transmitían que algo les pasaba, pero vos no lo tomabas como que estuviesen mal. A veces me castigo por no saber interpretar lo que te hablaban. Si hoy le pasa a alguno de los nuestros no me han contado y si les está pasando y están leyendo la nota que me cuenten que estoy para sumar, a cualquiera que lo necesite”.

Un tipo transparente

“Mi historia la sabe todo el mundo, no le miento a los padres. Les digo lo que yo fui y lo que soy hoy que lo descubran día a día”, sostiene confiado Maximiliano Arias. “En la charla que tenemos con los padres cuando a veces queremos trabajar con el jugador le decimos muy claro que no firmamos ningún papel de representación y es de palabra y el día que se sientan incómodos o quieran irse, no hay problema, nos sentamos y lo hablamos”, agregó.

“Si ellos ven un progreso o no están a gusto que vengan y lo planteamos, pero el pasado es pasado para todos. Hay que ir para adelante y para atrás no se puede volver. A veces hay personas que no me conocen y que me tienen de una manera que cuando me conocen realmente me dicen ‘Maxi eras otra cosa, perdón’”, confiesa.

Maxi es padre de Tesseo (3 años), Tziano (8) y Taina (12) y precisamente el del medio es el que sigue sus pasos por el momento porque ya juega al baby fútbol y lo hace en el club Relámpago luego de que se juntara ahí con amigos del colegio. De todas maneras, es normal que tanto él como el más chico lo pongan a Maxi a atajar adentro de su apartamento mientras le patean a un arco improvisado en la ventana. “Trato de dar lo mejor de mí. No te podría deir si soy buen padre o malo, pero todo el tiempo que tengo para compartir, lo comparto con ellos y estoy muy contento por cómo son mis tres hijos”.

Mucho tiempo pasó ya de aquel año en el que debutó como jugador de Peñarol. Pasó por Rumania, México e Italia. Hoy es representante, pero Maximiliano Arias tiene una premisa que lo acompaña: “Viví mi vida a tope y nunca me arrepentí de nada porque la hice a mi gusto”.

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