CERRO

Maureen, el hombre gol

Después de los dos goles que le hizo a Peñarol, Franco se fue a Durazno a disfrutar del pago que dejó a los 16 años.

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Foto: Marcelo Bonjour

Tras haberle hecho dos goles a Peñarol, los que le dieron a Cerro su segunda victoria en el Campeón del Siglo y dejaron sin invicto al mirasol, Maureen Franco se fue para Durazno. Es que siempre que puede se da una vuelta por el pago, ese que abandonó a los 16 años para mudarse a la capital y enrolarse en Nacional.

Allí en Durazno están sus padres, que siguen viviendo en el barrio "El Puentecito", junto a un campito en el que goleador dio sus primeros pasos atrás de una pelota. En el pueblo también está Morena, su hija de 11 años, cuyo nombre el goleador lleva tatuado en su brazo izquierdo.

La visita fue fugaz, porque ayer de tarde Maureen emprendió el regreso a Montevideo. Es que hoy Cerro retomaba los entrenamientos. Pero dio para reencontrarse con afectos y vecinos. Y también notar que camino al almacén, algunos lo felicitaban y otros lo saludaban apenas de lejos, según cual fuera el color del club de sus amores.

"Durazno está igual, aunque van cambiando las generaciones. El barrio es el mismo. Siguen siendo las mismas familias en las mismas casas. Así es el interior", contó Maureen. "Además, yo soy familiero y trato de aprovechar para estar con la familia cuando puedo", agregó.

"Por suerte estoy pasando por un buen momento y estamos terminando el campeonato de la mejor manera", afirmó ya metiéndose en el fútbol. "Hubo un momento en que Cerro estaba en la lucha por el título, pero nos costaron caros los partidos que empatamos con Juventud y con Plaza. Ahí nos relegamos de esa pelea", admitió el goleador albiceleste. "En Cerro hay alegría, hay ganas de ir a entrenar todos los días. Hay un buen plantel y hay buen fútbol", afirmó explicando lo que es Cerro y cuanto tiene que ver con su momento futbolístico.

"Con Peñarol no jugamos de la mejor manera, pero era un partido que había que jugar a otra cosa. Había que taparles los espacios, no dejarlos recibir ni meter pelotas filtradas. Y cuando tuviéramos la oportunidad, lastimarlos lo más rápido posible", explicó. Y él hizo el primer gol cuando iban cinco minutos.

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Carrera.

Maureen vistió muchas camisetas a lo largo de su carrera y valora todas esas experiencias. Pero cree que ahora está pasando por uno de sus mejores momentos. "Por suerte la pelota sigue entrando y yo trabajo durante la semana para que las chances que se erran puedan entrar", explicó sobre su vigencia. "Por ejemplo, en el Uruguayo Especial erré muchos goles. Entonces traté de cambiar la forma de definir en algunas jugadas que erraba y por suerte me dio resultado. Hoy estoy en uno de mis mejores momentos, en lo personal y en lo futbolístico. Quiero seguir jugando, disfrutando de estas cosas lindas fin de semana tras fin de semana; disfrutar del fútbol que me gusta mucho".

El delantero salió algunas veces al exterior: Argentina, Ecuador y China. Pero viéndolo jugar queda la sensación de que pudo haber hecho otra carrera. "Las cosas se dieron así y no me arrepiento de nada. Además, rescato buenos momentos en todos los equipos en los que he estado. Y esos buenos momentos siempre son con goles. Ya perdí la cuenta de los que hice, pero están en mi memoria. Hoy estoy en el momento que quiero estar y como quiero estar. Y como ya dije, disfruto del día a día".

Ayudante.

A los 33 años y haciendo goles cada fin de semana, aún no piensa en el retiro. Pero tiene claro que no será entrenador. "Me gustaría más ser ayudante. Hay perfiles y perfiles. Y a mí me gusta mucho más estar cerca del jugador. Y saber lo que le pasa para ayudarlo a que entre mejor a la cancha en cada partido", explicó Maureen cuyo nombre salió de una revista que estaba mirando su madre. "Es original sí, al menos para un varón. Porque si ponés Maureen en internet te aparecen una cantidad de fotos de mujeres".

"El 80 % del fútbol está en la cabeza".

Maureen reconoció que su vida personal (actualmente en pareja con su novia Magui desde hace tres años) influye mucho en sus buenos desempeños. "Soy un convencido que el fútbol es 80% de cabeza y solo el 20% restante es físico. Estando bien de la cabeza, uno está más tranquilo, más limpio. Y puede disfrutar mucho más de lo que hace", explicó. "Y yo hoy en la vida cotidiana estoy tranquilo, sin problemas. Disfrutando de la pareja y de la familia. Con Magui conversamos mucho del tema fútbol. Y eso me ayuda muchísimo", añadió. Los momentos que pasa con su hija Morena también son fundamentales en la madurez que hoy demuestra el delantero tanto dentro como fuera de la cancha. Siempre que puede, como el fin de semana pasado, Maureen va a visitarla a Durazno. En otras oportunidades ella viene con sus abuelos a verlo jugar en algún partido. Y también se van juntos de vacaciones.

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