TORNEO CLAUSURA

Matías Viña: el rey de la superación en Nacional

Se fracturó la clavícula antes de ficharse, obligó a cambiar la figura para jugar en Cuarta, le costó consolidarse en Primera, se lesionó antes del Mundial Sub 20 y ahora su ficha vale más de cinco millones de euros

Matías Viña celebra uno de los goles que anotó con la camiseta de Nacional en este Torneo Clausura frente a Liverpool. Foto: Francisco Flores.
Matías Viña celebra uno de los goles que anotó con la camiseta de Nacional en este Torneo Clausura frente a Liverpool. Foto: Francisco Flores.

En un fútbol atrapado por el dinero, donde las noticias ya no corren, sino que vuelan, hay un chico que en su corta carrera está mandando fuertes señales para todo el planeta de que tiene una fortaleza anímica de gladiador. Que despliega en la cancha atributos de esos que ganan titulares en los medios, resultados en los partidos e incremento sostenido en el valor de mercado.

Matías Viña, ese joven futbolista que llegó al mundo en una pequeña localidad que apenas la integraban unos 3.900 habitantes, empieza a consolidarse como el rey de la superación. Quizás la de mayor ruido en la vida de Nacional es esa que establece que la venta tendrá un valor superior a los 5 millones de euros que el Atlético de Madrid supo que debía pagar en enero de 2019. En aquel entonces, Viña no era jugador de la Selección mayor de Uruguay, lo que defiende la actual postura de los tricolores: aquel número tiene fecha de vencimiento.

Además, por Viña -cuya negociación con cualquier club se hará siempre y cuando Nacional conserve como mínimo el 20% de la ficha- ya han llegado otras expresiones de interés de otros equipos. La última, concreta y oficial, vino desde Alemania. Y de un club que tiene poder económico como para realizar una propuesta que conmueva.

Esa es la parte económica. La de una superación que se demuestra por el ingreso que puede recibir el club, pero su historia es más rica que la futura cifra que pueda establecerse o que los tres goles que llegaron en este Torneo Clausura.

Viña es el rey de la superación, por lo todo lo que hizo para ganarse el momento que está viviendo actualmente. En las canchas del Ferrocarrilero Fútbol Club, allá en Empalme Olmos, empezó a asomar un joven que debía esforzarse en los estudios para que su madre le permitiese dedicarse a su pasión.

el viaje

Una llegada que no fue sencilla

Llegar de la pequeña localidad a Nacional fue un viaje más duro y exigente que los 37 kilómetros que existen para estar en Montevideo. Así lo cuenta Sebastián Taramasco, coordinador de divisiones formativas de Nacional. “Llegó en agosto de 2014, pero había vencido el período de pases y no se podía fichar. Lo trajo Ruben García, un veterano jugador del club que recorre algunos lugares del interior. En noviembre de 2014 se fracturó la clavícula y la operación fue coordinada por Nacional. En enero de 2015 fue fichado, pero recién pudo empezar a jugar en agosto de 2015”.

Viña llegó para probarse en los aspirantes de Quinta División, por aquel entonces entrenada por Diego Demarco. Fue quien convocó a Carlos Rodao para que observara al joven que se destacaba por la forma en la que se despegaba del suelo. Rodao narra: “Llegó a la prueba como lateral. Había hecho dos o tres prácticas con Demarco y en la última, cuando me dijeron que tenían un jugador para mi categoría y que había que seguir observándolo, se fracturó. Nacional se hizo cargo de la recuperación y no era un jugador fichado. Se recuperó y empezó a jugar en el Torneo Clausura. A los 17 años ya hacía un culto a la profesionalidad. Venía de esa recuperación y todo lo que se le marcaba lo cumplía. Era un ejemplo de constancia. Increíblemente esa lesión le ayudó para crecer físicamente, para fortalecer el tren inferior. Hoy tiene el premio que se merece por su dedicación, por las ganas de superación que siempre demostró tener. Fue un mal comienzo para este buen final”.

Matías Viña. Foto: Ariel Colmegna
Los inicios de Matías Viña en la Primera División de Nacional. Foto: Archivo El País.

Consolidarse en la Cuarta División tampoco fue una tarea sencilla. Su actitud, compromiso y ganas de triunfar lograron lo que pocos pueden: obligar al técnico a cambiar la figura táctica para darle cabida en el once titular. “¡Uhhh! ¡Qué lío me hizo para armar el equipo! Tuve que reformular la figura táctica por culpa de su rendimiento. En el equipo estaba Mathías Olivera, uno de los grandes proyectos de formativas del club, y ‘Mati’ volaba también. Pasamos a jugar con línea de tres para colocarlo de zaguero y a Olivera de carrilero, y a veces él volanteaba. Era sencillo, los dos tenían que estar en cancha y había que buscar una solución porque ambos marcaban la diferencia”, explica Rodao.

Taramasco agrega que “le tocó compartir equipo con la promesa que tenía el club en el lateral izquierdo y se tuvo que adaptar y esperar su oportunidad. Fue zaguero, lateral, volante. Y su trabajo fue lo que terminó venciendo todo. Así llamó la atención de Fabián Coito para las selección juvenil”.

Y Coito, hoy desde Honduras, recuerda muy bien ese período y hasta se conmueve cuando describe que volvió a encontrarse con un futbolista que sigue trabajando para mejorar. “Cuando lo convocamos a Mati no era de los jugadores más renombrados, pero nos gustó muchísimo. Llegó al Complejo y demostró tener una calidad humana maravillosa. Y fue valiente para adaptarse a cualquier situación. Lo vi hace poco, estuvimos charlando un rato largo, y observé que estaba preparándose para una gran oportunidad. No hace otra cosa que confirmar todo lo que observamos en su momento, porque no tengo ninguna duda que esto no es fruto de la casualidad, sino fruto del esfuerzo, de la preparación de un chiquilín que sabe lo que quiere y que derrumba todo lo que se le pone delante, como hizo en el Mundial que se lesionó antes de jugarlo”.

Matías Viña con la camiseta de Uruguay durante el Sudamericano Sub 20. Foto: AFP
Matías Viña con la camiseta de Uruguay durante el Sudamericano Sub 20. Foto: AFP
VIRTUDES

Su buen momento las reflejan

Claro que con voluntad solo no alcanza. Viña retrata su momento deportivo con virtudes técnicas. Y así lo subrayan Coito, Taramasco y Rodao.

Coito dice: “Tiene un gran timming para el juego aéreo, para el anticipo. Es agresivo, intenso. Cuenta con una capacidad física enorme. Me sigue gustando porque confirma todo en Primera. Me acuerdo que era un jugador seguro y que nos dio una mano como marcador central y como lateral. Es un jugador elegido, porque hizo un gol contra Brasil con el que ganamos el partido y definitivamente nos consolidamos como candidatos a ganar el Sudamericano. Son cosas que están reservadas para algunos jugadores tocados”.

Rodao afirma: “Es serio, responsable, humilde, trabajador, muy buen compañero, tiene buenos principios. Es uno de los grandes ejemplos de las personas que se forjan en el Interior del país. Es crack desde todo punto de vista. En lo futbolístico, además, tiene una capacidad de salto sorprendente para ganar en el juego aéreo”.

Taramasco agrega: “Hoy está en un momento pletórico porque demuestra su buena pegada, su técnica, pero todavía tiene una virtud más que en el primero de Nacional no consiguió demostrar: su fuerza de despegue y su fuerte cabezazo. ‘Mati’ es muy fuerte mentalmente y lo confirmó cuando llegó de la Selección y jugó contra Liverpool, venía de diez horas de vuelo y demostró que estaba en un ritmo de 10 velocidades más que todo el resto”.

Matías Viña en el Nacional vs. Racing en el Clausura
Matías Viña celebra el gol anotado frente a Racing en la tercera fecha. Foto: Marcelo Bonjour

El chiquilín de Empalme Olmos que ascendió Martín Lasarte, que le costó afianzarse, que también tuvo pocos minutos con Alexander Medina y recién empezó a adueñarse de su lugar con Eduardo Domínguez, ya demostró que tiene principios y buenos valores cuando resolvió renovar un contrato que se vencía con Nacional. Allí confirmó tener buena memoria, porque no quiso que el club llevara las de perder en una futura salida suya. Su vínculo finalizaba en diciembre de 2019 y empezó a sonar la alarma de que podía irse al exterior en condición de libre. Sin embargo, él declaró a todo aquel que lo quisiese escuchar: “Quiero hacer las cosas bien con el club que me dio la posibilidad de jugar”.

Lo hizo. Firmó hasta 2021 y, entonces, el chico al que le costó ganarse sus minutos en Primera, por más que había debutado en 2017, trasladó toda su superación personal a las arcas del club. Porque ahora, aquellos 5 millones de euros que el Atlético de Madrid creyó que eran suficientes para lograr su fichaje, suenan a poco. Mucho más cuando desde Alemania le echaron el ojo.

Y ahora, entonces, en la Viña de Matías se bendecirán todos los esfuerzos realizados.

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