NACIONAL

Matías Viña: De Empalme Olmos al mundo

El lateral izquierdo aprovecha cada oportunidad después de dos años de pocos minutos. 

Matías Viña
Completo. Así fue el partido de Viña contra Plaza Colonia. FOTO: Gerardo Pérez. 

Nació y se crió en Empalme Olmos, una pequeña localidad de Canelones que no llega a los 5.000 habitantes. Hoy vive con su pareja en Pando, a unos pocos kilómetros de su ciudad natal. No le gustaría vivir en Montevideo por el caos cotidiano y por la vorágine del tránsito. Él está cómodo alejado de la capital del país. Tampoco es muy amigo de las redes sociales; tiene Instagram pero lo utiliza poco. Está bien así.

“En el plantel me joroban con que soy del campo, pero nada que ver. Vivo en la ciudad, pero se piensan que es campo, campo, je. Es más, hablamos con varios de mis compañeros que en la mayoría de los casos yo llego antes a Los Céspedes. Crecí en Empalme, nos conocemos todos, es todo más tranquilo, casi que no hay problemas”.

Las palabras son de Matías Viña. El lateral izquierdo que en este 2019 logró que tres meses sean más que dos años. Es que en este inicio de temporada ya jugó 750 minutos en ocho partidos (debutando a nivel internacional), y desde que fue ascendido por Martín Lasarte para el año 2017 sólo había acumulado 297 minutos en cinco partidos. Con Alexander Medina apenas había jugado cuatro minutos.

“Estoy contento por tener continuidad porque hace tiempo que estoy en el plantel y me venía costando encontrarla en el primer equipo. Intento aprovechar cada posibilidad que me están dando y dejar todo en la cancha”, le explica Viña a Ovación en su día libre, luego del triunfo 3-0 contra Plaza Colonia, el primero en el Torneo Apertura.

“Je, ya me había dado cuenta que había superado la cantidad de minutos en estos meses que en los últimos años... Fueron pocos partidos con Lasarte y con el ‘Cacique’ no había tenido minutos, salvo cuatro contra Fénix”, agrega.

Matías Viña
Matías Viña en uno de sus pocos partidos con Martín Lasarte: contra Boston River. 

Jugando como zaguero, stopper en línea de tres o de lateral, Viña era habitual titular en los equipos de Eduardo Domínguez. Jugó los 120’ de la Supercopa, todos los partidos del Apertura -con excepción del empate a dos con Boston River-, y los dos encuentros de la Copa Libertadores. Un cambio de DT quizás le podía jugar una mala pasada, pero volvió a estar en el equipo contra los colonienses y quedó en el banco Álvaro Pereira.

“Hay que adaptarse a lo que hay. Hubo un cambio de entrenador y hay que seguir trabajando para jugar. Yo entrené siempre de la misma manera, ahora se me está dando la continuidad y busco aprovechar al máximo”.

Uno de los aspectos que más se valora de Viña es que ha evolucionado ostensiblemente a la hora de levantar los centros. Le metió un preciso centro a Gonzalo Bergessio para el triunfo 1-0 contra Atlético Mineiro y fue parte de las jugadas del segundo gol (Gabriel Neves) y del tercero (Sebastián Fernández) para la goleada 3-0 a Plaza Colonia.

Matías Viña
El defensa en una incidencia contra Plaza Colonia. FOTO: Gerardo Pérez. 

“Tuve un tiempo cuando no estaba citado con el ‘Cacique’ (Medina) o mismo con Martín (Lasarte) en el que Romay necesitaba alguien que lo ayudara a levantar centros para los arqueros, para Luis (Mejía) y para Esteban (Conde), y me llamaba unos minutos antes y levantaba los centros. Eso me ayudó mucho”, afirma.

Viña llegó a Nacional desde Ferrocarrilero de Empalme Olmos directo a Quinta División, pero debutó en los tricolores en la Cuarta de Carlos Rodao, con 17 años. Estuvo seis meses parado por una fractura de clavícula. Siempre jugó en la defensa, también lo hizo con Rudy Rodríguez en Tercera, aunque el DT campeón de la Libertadores Sub 20 lo puso por primera vez como zaguero, donde luego lo utilizó Fabián Coito en la Sub 20 celeste.

“Con Eduardo podía jugar en la zaga o como lateral; no me incomoda ninguna de las dos posiciones pero prefiero jugar contra la banda, porque llego más al ataque. El desgaste no es el mismo, pero te acostumbrás a terminar más cansado jugando de lateral”, explica Viña mientras prepara el mate de la tarde. Precisamente, su condición de buen mateador estuvo en duda hace algunas semanas atrás cuando un funcionario del club, a modo de broma, subió una foto de un mate lavado diciendo que Viña lo había preparado. “Je, esa foto no es de un mate mío. No soy un 10 cebando, pero un ocho seguro”, se defiende.

Aunque le cuesta hablar de sí mismo, Viña sostiene que el partido con Atlético Mineiro y el del domingo contra Plaza fueron de los más completos, “por la marca y el desdoble”.

Hoy disfruta de su presente, pero siempre manteniendo un bajo perfil. Como en la cancha. Viña está en pleno crecimiento y Nacional agradecido.

Matías Viña
Matías Viña jugó los 120 minutos contra Peñarol en la final de la Supercopa. FOTO: El País. 
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