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Matías Jones: goles en holandés

El autor de los tres tantos de River Plate frente a Atenas conquistó a Annelot cuando jugaba en Groningen ¡y sin hablar el idioma!

Jones
Trofeo. Matías Jones con la pelota que se llevó del Saroldi tras hacerle tres goles a Atenas. Foto: Fernando Ponzetto.

El domingo Matías Jones festejó dos de los tres goles que le hizo a Atenas de San Carlos contra el alambrado donde estaban su esposa holandesa Annelot y el pequeño hijo de ambos, Dante, que había entrado a la cancha con él.

Es que Jones, que convirtió en el Saroldi el primer “hat trick” de su carrera, jugó en el Groningen de Holanda, y allí sin hablar el idioma fue capaz de conquistar a Annelot, quien luego lo siguió a Uruguay, a Colombia y a Argentina, donde defendió a La Equidad y a San Martín de San Juan respectivamente.

“Me fui a Groningen a los 18 años. Fue un proceso, me habían venido a ver varias veces, ya a los 15 años. Volvieron al año y luego ya en la etapa final de la Sub 20. Me hicieron un seguimiento bastante intenso y firmé contrato en el Sudamericano Sub 20, estando en Perú”, contó Jones, quien cuando regresó del Sudamericano del 2011 en el que los celestes fueron vice campeones y clasificaron no sólo para el Mundial de la categoría, sino para los Juegos Olímpicos de Londres, viajó a Holanda. Firmó contrato, pero volvió y jugó seis meses más en Danubio, el club donde se crió.

A mitad de año se instaló en Holanda donde vivió tres años. Primero se fue solo y luego lo acompañó su madre. “Al principio fue duro, yo no manejaba ningún idioma, salvo un inglés muy básico. Me tuve que hacer solo y aprender. Gracias a Dios tuve un compañero brasileño que me ayudó mucho. Y había un ex jugador del club que hablaba español. El momento más complicado era cuando llegaba la noche, que era cuando más solo me sentía”, relató.

En su primera temporada en el Groningen le fue muy bien. Tenía un técnico que lo consideraba y le enseñó mucho. Jugó 12 partidos, algo nada despreciable para su primera temporada. Pero hubo cambio de técnico. “Vino uno que no era muy amigo de los sudamericanos y en ese momento éramos cuatro. Estaba el brasileño, David Texeira que había jugado conmigo en la Sub 20, un chileno y yo. Nos hizo la vida imposible. Solo por ser sudamericanos no nos dio ni la oportunidad de demostrarle cómo jugábamos. Nos sentimos discriminados. Yo tenía 20 años y la decisión de un técnico influye mucho en la carrera de un jugador. Si hubiera seguido con el rodaje de la primera temporada no me hubiera vuelto de Europa cuando se terminó mi contrato”.

Con ese panorama se fue a préstamo al Emmen, en segunda división, donde se sintió muy a gusto. Pero al volver a Groningen seguía el mismo entrenador y se tuvo que conformar con alternar con el segundo equipo.



TRADUCTOR.  Conoció a Annelot una noche en que salió con amigos. “Le eché el ojo, pero era complicado porque yo no hablaba mucho inglés. Llevaba seis meses en Holanda y hablaba a lo indio. Le pedí su nombre y empezamos a hablar por Facebook. Me basaba en el traductor, que más de una vez me hizo poner cualquier disparate. Cometí miles de errores, gracias a Dios ella me tuvo mucha paciencia y se daba cuenta que había sido el traductor. Ella ya era independiente, estudiaba y trabajaba y vivía con unas amigas. Empezó a venir a quedarse un día, luego dos, y al final le pedí que se quedara a vivir conmigo. No nos separamos nunca más”.

Cuando terminó su contrato y surgió la posibilidad de venir a jugar a Defensor Sporting, no sabía como lo iba a tomar Annelot, pero se vino con él de una. Debió adaptarse a un país mucho más tranquilo, pero le gusta el clima y el asado. “Hoy tiene un blog donde cuenta como es la vida de un holandés en Uruguay. A mí me encanta lo que hace y me parece divertido”.

Hoy son los felices padres de Dante, el niño de dos años que nació en la patria de su mamá. Matías le habla en español, Annelot en holandés y entiende ambos idiomas. Y como entre ellos hablan inglés el niño seguramente será políglota. El año pasado los abuelos holandeses de Dante pasaron fin de año en Uruguay. Y seguramente este año lo hagan en Holanda.

Cuando regresó a Uruguay Jones jugó en el Defensor Sporting que llegó a la semifinales de la Libertadores en 2014. “Hicimos un grupo muy lindo que fue lo que nos llevó a llegar tan lejos. Porque si bien teníamos algunos jugadores que estaban despegados como De Arrascaeta y Gedoz, el grupo fue clave”.


EXPERIMENTO.  Los tres goles de Jones fueron obra de que ahora juega más adelantado, de media punta, su verdadero puesto. El año pasado dio una mano en el lateral, y lo hizo bien. “Fue como un experimento, pero no nos quedaba otra opción. Pero tanto el técnico como yo teníamos claro que no era mi posición”.

De los tres goles del domingo, elige el tercero como el más lindo por la jugada previa. Seguramente después de su “hat trick” se quedará arriba. Es feliz en River Plate, el club donde se asentó en Primera División, aunque tenga que soportar las bromas de sus compañeros por su hermosa esposa holandesa

Annelot
Jones con su esposa Annelot y su pequeño hijo Dante.
darsenero

La imagen de River y el sueño celeste

Con los goles de Jones, River dio vuelta la página a una semana muy dura tras la derrota frente a Peñarol. Sobre todo porque los darseneros eran los únicos que le habían podido ganar a los carboneros en el Clausura pasado. “Jugamos contra el mejor plantel del fútbol uruguayo, la diferencia con aquel partido que les ganamos en el Saroldi fue que nosotros hicimos un partido redondo. Y ahora tuvimos una mala noche. Fue una semana muy difícil, estábamos muy tristes porque no somos la imagen que dimos contra Peñarol. Sabemos que somos más y lo demostramos en el segundo tiempo con Atenas”, afirmó quien a los 26 años atraviesa uno de sus mejores momentos. “La selección es el sueño de los 600 jugadores del fútbol uruguayo, aunque sepamos que el grupo actual esta a otro nivel”. Y también le gustaría volver a Europa, porque ya sabe lo que es

danubio

Un rival muy especial

Jones no se crió en la Curva de Maroñas. Lo hizo en la Gruta de Lourdes donde siguen viviendo sus padres quienes no quieren dejar el barrio por nada. Pero creció en Danubio, el club al que los darseneros visitarán el próximo fin de semana. “Jardines fue mi casa por mucho tiempo. Me crié en el complejo Del Campo y pasé muchísimos años de mi vida en esa institución. Obviamente que le tengo un cariño enorme y que cada vez que lo enfrento es especial para mí. No especial porque quiera ganarle, sino porque estoy jugando contra un club que quiero mucho y que me dio muchos años de felicidad en mi vida. Pero en este momento me debo a River Plate, donde desde hace un par de años encontré un lugar. Un lugar que no había encontrado en el fútbol uruguayo en Primera Divisiíon. Si me toca jugar y hacer goles los haré, porque me debo a River”, afirmó Matías.

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