DEFENSOR SPORTNG

Matías Cabrera: es múltiple campeón

El volante violeta sabe de levantar copas: ya lo hizo con Cerro y con Nacional. “Es un gran orgullo”, dijo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Marcelo Bonjour

El sábado, después del partido, un amigo me comentaba que fui campeón en los tres clubes donde jugué. En Cerro, primero con el ‘Culaca’ González en la B y después con Eduardo (Acevedo) en aquella Liguilla; en Nacional gané un torneo Apertura con Eduardo y dos Campeonatos Uruguayos con Carrasco y con el ‘Muñeco’ Gallardo. Y ahora este título con Defensor Sporting. Son cosas que te llenan de orgullo”, contó Matías Cabrera, campeón una vez más, ahora con el equipo del Parque Rodó, que ganó el Apertura y dio un paso grande hacia el Uruguayo.

“Este campeonato fue espacial, porque yo lo deseaba con mucha fuerza. Venía de casi un año con poca actividad. Defensor Sporting me abrió las puertas y todos se portaron muy bien conmigo desde el principio. Y yo quería darle un título a toda esa gente”, admitió Cabrera, quien ayer fue al Tróccoli a ver al equipo al que defendió desde Quinta División.

“No tenía entrada, pero llamé a Richard Pellejero, que es muy amigo mío, y al final entré como un jugador más, je”, contó. “Hacía mucho que no podía ir a ver a Cerro, pero como habíamos jugado el sábado y era el clásico, aproveché. Me reencontré con mucha gente del club que hacía mucho que no veía. Todos me felicitaban y se querían sacar una foto conmigo, fue muy lindo”, agregó el volante, quien obviamente no se fue muy feliz por el resultado del clásico. “Igual disfruté porque la gente aplaudió a los jugadores al final, a pesar de la derrota”.

FESTEJOS.
Ayer Cabrera se levantó a mediodía. Es que después de los festejos en el Franzini, el plantel, los dirigentes y los integrantes del cuerpo técnico fueron a cenar a “La Cantina del Puertito”, una parrillada propiedad del padre de Matías Zunino. Otras veces, durante el torneo, habían ido a almorzar a “Ping Pong Costero”, el restaurante de Gustavo Bueno, el papá de Gonzalo. “Terminaba el entrenamiento y nos íbamos para allá, se iban sumando y llegamos a ser 15 o 16. Y como seguíamos ganando, lo agarramos un poco de cábala también”, relató.

Volviendo a los festejos, tras la cena los futbolistas se fueron a Jackson Bar a bailar, donde tenían una VIP reservada. “No fuimos todos, hubo uno a quien la novia no lo dejó. No quiero dar nombres, pero es un lateral derecho que a veces juega por izquierda”, dijo entre risas.

El volante fue pieza fundamental en el equipo de su tío, Eduardo Acevedo. Entró en los 15 partidos como titular y sumó 1323 minutos en el torneo. “Me fui ganando un lugar y me sentí importante en el equipo. Pero lo bueno es que todos nos sentimos importantes, los que jugamos siempre y los que lo hicieron poco. Creo que por eso fuimos campeones, porque todos nos sentimos importantes. Y eso es mérito de Eduardo (Acevedo). Que de repente si estás en el banco te llama y te dice: ‘entrá y ganá el partido’. Y eso pasó muchas veces durante el torneo, a veces nos faltaban jugadores importantes, como pasó frente a Nacional, y el que entraba rendía de la misma manera. Y lograr que todos los jugadores estén mentalizados de la misma manera, no es fácil”, explicó Matías. Y puso de ejemplo a “Romario” Acuña. “Jugó poco, pero siempre sumó para el equipo. Y el sábado disfrutó como todos y estaba muy emocionado”.

No deja se ser extraño que dos de sus tíos, Eduardo y Alejandro, sean sus técnicos. “La primera vez que me dirigió fue en Cerro, y al principio podía ser un poco raro, sobre todo para los compañeros que me embromaban. Pero como ya me conocían porque veníamos juntos de las juveniles, no hubo problemas. Y ahora en Defensor ya no se extrañan. Los dos lo tomamos con mucho profesionalismo. Ellos son parte de mi familia, pero también son mis socios, como le gusta decir a Eduardo. A mí la forma de trabajar de Eduardo me entusiasma. Me gusta porque siempre apunta a lo más alto, a ser campeón, después se podrá dar o no, pero el objetivo es siempre el más alto. Tiene un gran convencimiento en su trabajo y lo transmite a los jugadores”, aseguró.

Es más, la charla de Acevedo previa al partido frente a Fénix fue particular. “Nos dijo que si salíamos campeones, a partir de ese momento íbamos a ser todos hermanos de sangre. Y que de repente nos íbamos a encontrar dentro de 30 años y uno le iba a decir al otro: ‘vos me sacaste campeón’. Esas cosas que quedan en la memoria para siempre”, contó.

“Este grupo merece el título porque conseguimos 36 puntos, cuando por lo general se sale campeón con 31. Y de 24 partidos perdimos uno solo. Y eso demuestra lo serio que es el trabajo”, finalizó.

"Defensor tuvo paciencia, hay que felicitar a los jugadores"

Ayer, en el Tróccoli, Matías se encontró con OJ Morales, uno de los técnicos alternos de Defensor Sporting, quien también había ido a ver a Cerro. Para OJ el título obtenido el sábado frente a Fénix también fue muy importante. Y aseguró que no se puso nervioso, ni siquiera cuando parecía que Nacional se llevaba el torneo.

“Nosotros tratamos de transmitirle tranquilidad a los jugadores, no servía de nada decirles lo que pasaba en la otra cancha si no concretábamos el gol que necesitábamos”, contó el entrenador. “A nadie le gusta que le den la vuelta en su cancha y además, Fénix necesitaba ganar. Pero el equipo tuvo paciencia. Sabíamos que dependíamos de nosotros. Y lo conseguimos. Fuimos justos campeones y tenemos que felicitar al plantel”.

SABER MÁS

Aún le debe el regalo a su mamá

El sábado en el Parque Capurro, Matías Cabrera hizo un alto en la vuelta olímpica y corrió hacia el alambrado donde estaba su familia. Pero no sólo su mamá Patricia y su mujer, Lucía.

Es que los Acevedo son una banda. “Mi madre tiene nueve hermanos y van todos a vernos. Con sus parejas, sus hijos, etc. Son muchos tíos, muchos primos”, contó Matías, quien recién anoche fue a saludar a Patricia por el Día de la Madre. Fue a cenar a su casa, pero no le había comprado aún ningún regalo. “No tuve tiempo, se lo voy a llevar entre semana. Igual, el sábado en el Capurro ya le di una gran alegría”, aseguró quien no quiere dejar de festejar.

En realidad aún le quedan dos días libres porque el miércoles vuelven a Franzini a entrenar y comienzan a preparar el torneo Intermedio, en el que integran el grupo B y debutan con El Tanque. “En lo previo pude parecer el grupo más accesible, pero acá no hay rivales fáciles. ¡Si lo sabremos nosotros!”, dijo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados