EL MEJOR DE LA FECHA

Matías Arezo, el delantero de River Plate y la Celeste, ya es todo un hombre

"Hoy veo las cosas de otra manera. Me siento diferente en todo sentido”, dijo el juvenil de 17 años. "Ya tengo un lugar en River y prefiero mil veces quedarme a ir a un club donde no juegue".

arezo

River Plate #había empatado los tres primeros partidos del torneo Apertura, los que se jugaron antes de la pandemia del coronavirus. El sábado, en el regreso de la actividad, obtuvo su primer triunfo frente a Danubio (3 a 1) y en el estadio María Mincheff de Lazaroff de Jardines del Hipódromo. Y la figura del equipo darsenero y de la cuarta fecha del torneo fue Matías Arezo, el juvenil de sólo 17 años que hace rato se convirtió en hombre.

“Fue una victoria importantísima para arrancar con el pie derecho, que es lo que estábamos buscando. Me siento mejor ahora, después de la pandemia, que antes. En lo físico, en lo futbolístico, en todo”, contó Arezo, que acababa de llegar del dentista. Y agregó que no le costó el encierro del principio. “Con mis hermanos chicos tenía en qué ocuparme. Y entrenaba con el de 12 años que juega en Wanderers. Se me fue para el cuadro de enfrente, no pude hacer nada”, bromeó.

El juvenil anotó el sábado a los 68’ un golazo para poner nuevamente en ventaja a su equipo, que en ese momento estaba 1 a 1 producto de un penal que el “Ojito” Nicolás Rodríguez convirtió en gol y de uno en contra de Gonzalo Viera. Arezo recibió un gran pase de Ribair Rodríguez, controló la pelota y definió muy bien. “Fue divino. Se dio lindo. En realidad, me sorprendió porque no pensé que Ribair me iba a meter esa pelota, pero por suerte me agarró justo mirándolo”, contó quien ya había tenido otra chance en la que casi marca de chilena y obligó al arquero danubiano, Darío Denis, a una gran atajada. “Me había quedado atrás y fue lo único que podía hacer”, explicó con humildad.

Matías Arezo celebra el gol de River Plate ante Danubio. Foto: Marcelo Bonjour.
Matías Arezo celebra el gol de River Plate ante Danubio. Foto: Marcelo Bonjour.

Arezo fue ascendido al plantel principal en 2018 cuando tenía 15 años por Pablo Tiscornia, pero fue recién con la llegada de Jorge Fossati, el año pasado, que pudo debutar. Fue en el primer partido del torneo Intermedio frente a Progreso que el “Flaco” lo mandó a la cancha de titular con sólo 16.

Un año después, ya ha pasado bastante agua bajo el puente y Matías ha ganado mucho en confianza. “Hoy veo las cosas de otra manera. Y me siento diferente en todo sentido. Uno se gana las cosas día a día y es muy lindo estar en este club donde me formé y compartiendo a diario con este grupo que tenemos”, reconoció quien a poco de debutar en Primera jugó la final del Intermedio frente a Liverpool.

“Jorge es el técnico más importante de mi vida. Jugar aquella final fue espectacular para mí. Ganarla hubiera sido algo único, porque recién había subido y salir campeón de ese torneo corto hubiera sido muy lindo para el grupo y para el club. No se nos dio, pero dejamos todo y llegamos lejos. A mí me ayudó mucho para ganar en confianza”.

Su compañero en la ofensiva, Juan Manuel Olivera, tiene 21 años más que él y una importante experiencia de la que el juvenil se nutre a diario. “Juan es demasiado importante para mí. Me apadrinó desde que subí a Primera y le voy a estar agradecido siempre. Me corrige y me cuenta cosas que hizo mal en el pasado para que yo no haga lo mismo. Hoy tenemos una relación muy linda. Nos llevamos muy bien en el día a día. Es como si nos conociéramos de siempre. Y eso hace que también nos entendamos dentro de la cancha. Él sabe cómo me muevo y yo cómo lo hace él. Y todo eso nos hace las cosas más fáciles en la cancha”, explicó.

Su categoría como goleador y su presencia física (no parece que fuera un chiquilín) hace que ya haya interés del exterior. Pero Matías asegura que el asunto no lo inquieta. “Me lo tomo con tranquilidad, no tengo apuro. En River me siento bien, muy cómodo y el tema del pase no es algo que me preocupe en este momento. No tengo la cabeza en eso y tampoco es que me estén diciendo todo el tiempo que me voy. Mi cabeza está en River y River es lo que más me importa”, manifestó sobre el club al que llegó con sólo ocho años.

EL SALTO. “Por un lado es divino sentir que estás cerca de poder irte, que es lo que todos los jugadores quieren”, admitió. “Pero como me dice mi padre todos los días: del dicho al hecho hay un gran trecho; un gran camino. Hay que esperar. Y como dice Jorge (Fossati), hasta que no se firme no hay nada seguro. Hoy mi cabeza está en River, un club al que le debo muchísimo y donde me siento muy bien. Si me toca irme espero hacerlo de la mejor manera y dejándole al club lo que le corresponde”, afirmó con una madurez que sorprende.

A veces no resulta sencillo dar un salto tan grande en la carrera, menos siendo tan joven como Arezo. “En mi cabeza creo estar preparado, pero después se verá, pueden pasar muchas cosas antes. Espero que si me toca irme no me cueste mucho adaptarme al lugar donde me vaya. Preparado me siento en todo sentido. Sé que a veces hay jugadores que se van y después no tienen la oportunidad de jugar. Eso lo tengo claro y siempre le he dicho a mis representantes que no quiero ir a un club donde no juegue. Yo ya tengo un lugar en River Plate y prefiero quedarme mil veces antes de ir a un equipo, donde no pueda jugar. A mí me interesa progresar en lo futbolístico más que en lo económico”, afirmó sobre lo que ha hablado con el exdelantero Sebastián Taborda, del Grupo Casal, quien lo maneja.

No tiene un destino que prefiera más que otros, pero se ve más en el fútbol italiano por sus características. “Me llama más la atención Italia porque veo su fútbol más parecido al nuestro. Pero iría a donde me toque”.

River Plate jugará en la próxima fecha frente a Nacional y obviamente Arezo vio el clásico para analizar a su próximo rival. “Vi lo que se pudo ver…je. Nacional es Nacional por más problemas que pueda tener en defensa. Es un equipo que en cualquier momento te puede sorprender, como Peñarol. Nosotros vamos partido a partido y sabemos el trabajo que tenemos que hacer; después se dará o no el resultado”, finalizó sobre el rival al que enfrentará el próximo sábado a las 15 horas.

Pero antes confirmó que la posibilidad de pasar por un equipo grande antes de hacer las valijas no está en sus planes. “Lo pensaría, pero no lo tengo muy claro”.

un ídolo especial

Los cuatro goles que lo hicieron cambiar de puesto

Arezo hizo el baby fútbol en el club Tres de Abril en Paso de la Arena. Tenía solo tres años y jugaba con dos categorías mayores que él. Obviamente, no se acuerda mucho de lo que hacía. “Creo que lo único que hacía era correr atrás de la pelota”. Aunque hoy es un goleador, su primer recuerdo en el fútbol lo encuentra bajo los tres palos. “Quería ser arquero, pero en un partido me hicieron cuatro goles, me puse a llorar y nunca más quise pararme en el arco. Pasé a jugar de volante”.
Luego, tras un corto pasaje de un año por el club Pesca de Belvedere, llegó a River Plate para jugar en AUFI. Tenía ocho años. “No creo que haya una persona en todo el club que yo no conozca. River es mi casa”, dijo orgulloso. Pasó la niñez en el barrio Tres Ombúes, donde la familia vivía con los abuelos paternos. Hace un par de años se mudaron a Belvedere. Matías tiene cuatro hermanos. Él esperaba a la nena que nunca llegó. Pero hoy se dedica a malcriar al más pequeño que tiene sólo cuatro años.
A pesar de que el fútbol es su vida, su gran ídolo no patea la pelota, trabaja en la construcción y se llama Carlos. “Mi padre es el ejemplo de persona a seguir. Si pienso en parecerme a alguien, sólo quiero parecerme a él. Es mi ídolo y eso no va a cambiar nunca. Trabaja en la construcción y siempre nos dio todo lo que estuvo a su alcance”.

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