UNA GRAN PROMESA

Matías Arezo en el espejo de los grandes goleadores que salieron de River

El juvenil delantero frente a Fernando Morena, Waldemar Victorino y Carlos Aguilera

Matías Arezo
A los 18 años (recién cumplidos) Matías Arezo es la gran promesa de River Plate.

De la cantera de goleadores de River Plate surgió una nueva joya, cuyos quilates y valor solo se conocerán en su magnitud con el tiempo. Pero hay datos sobre Matías Arezo que son base firme para las esperanzas de su club y de todo el fútbol uruguayo:

-Fue promovido a primera división con apenas 16 años y la responsabilidad no lo achicó.

-A los 17 años se convirtió en el futbolista uruguayo más joven en convertir dos goles en un partido por la Copa Sudamericana. Habría que revisar archivos para determinar si en la Copa Libertadores hubo algún goleador más precoz.

-Con 18 años recién cumplidos ya es clave en su equipo y estuvo en la selección uruguaya sub 23 el año pasado.

-River lo cotizó el año pasado en 20 millones de euros. Según el presidente darsenero Willie Tucci: “Queremos que sea la venta más cara del club y también del fútbol uruguayo”.

-Ya fue citado a la Selección mayor, aunque una lesión impidió su efectiva participación.

Fernando Morena
Fernando Morena en sus tiempos de River

Con esos antecedentes, más sus condiciones y con todo el futuro que promete, resulta inevitable mirarlo en el espejo de otros grandes delanteros que empezaron en River. Los nombres históricos son los de Fernando Morena, Waldemar Victorino y Carlos Aguilera. Sin olvidar que en épocas más recientes también Osvaldo Canobbio, Henry Giménez y Michael Santos lograron notoriedad como delanteros con la camiseta albirroja, sin alcanzar por supuesto aquella dimensión pero por lo menos continuaron esa tradición darsenera.

Atención, Arezo no se parece a ninguno de esos tres cracks que salieron de River para conquistar el mundo. Tampoco se puede anticipar que recorrerá un camino profesional similar. Tiene sus propias características, como delantero capaz de jugar en el área o afuera, aprovechando su potencia y buen manejo e incluso el juego aéreo. Pero pueden observarse semejanzas y diferencias en sus carreras. Y dependerá de él convertir la promesa en realidad.

Waldemar Victorino
Waldemar Victorino darsenero.

MORENA LLEGÓ A LA SELECCIÓN ANTES QUE A PEÑAROL

Fernando Morena, como Arezo, fue la gran esperanza darsenera hace 50 años. Debutó en primera a los 17 y pronto mostró su capacidad goleadora, aunque por un tiempo jugó como puntero izquierdo, ya que la camiseta 9 era de Oscar Zubía. Cuando este pasó a Peñarol, el Nando pudo jugar en el centro del ataque, pero cuando fue convocado a la Selección mayor, en 1971, volvió a jugar como 11.

VICTORINO, UN GOLEADOR QUE SE CONSAGRÓ "GRANDE"

Waldemar Victorino tuvo una carrera diferente a la de casi cualquier otro jugador. Pasó por las inferiores de Cerro y luego prefirió jugar campeonatos barriales. Con 22 años fue a Progreso, sin pasar por sus formativas. Y con 23 llegó a River, donde estuvo varias temporadas. Incluso identificado como un importante goleador no dejó el club hasta que en 1979 se lo llevó Nacional, cuando tenía 26 años.

Carlos Aguilera
Carlos Aguilera grita un triunfo con la casaca albirroja.

AGUILERA, EL "NINO PRODIGIO" DE RIVER Y LA CELESTE JUVENIL

El caso de Carlos Aguilera puede ser el más parecido al de Arezo. También debutó en River con 16 años. Un año después jugó el Mundial Juvenil de Australia, aunque daba ventajas con la edad. Volvió a estar en una sub 20 celeste en 1983, ya afirmado con varias temporadas en primera. Ese mismo año, con 19, pasó a Nacional y meses más tarde definió con un gol de cabeza la Copa América 83.

Desde que Morena, Victorino o Aguilera rompían redes al presente el fútbol ha cambiado mucho. En su momento, la progresión habitual de un futbolista uruguayo con condiciones era la siguiente: el debut en un club chico, luego de varias temporadas de maduración llegaba el pase a un club grande, más tarde la convocatoria a la Selección y al final la transferencia al exterior.

Hoy se queman etapas con avidez. Los juveniles que demuestran condiciones ya reciben enorme atención, en la prensa pero sobre todo por parte de los grandes clubes europeos, cuyas redes de observación llegan lejos. Y por lo tanto, se les exige más de lo habitual a un futbolista de su edad.

Arezo ha declarado recientemente que no piensa en un eventual pase a un equipo grande local, pero no es una aspiración insólita. Lo más común en el siglo XXI es que las jóvenes promesas de los clubes chicos se vayan directamente a Europa, incluso porque sus fichas trepan a precios inalcanzables para el medio local.

Si eso ocurre con Arezo, a diferencia de Morena, Victorino o Aguilera, tendrá que completar esa maduración en el exterior. Eso, por supuesto, encierra sus riesgos, porque estará lejos de su casa y los suyos, tal vez enfrentando otro idioma, en un plantel donde probablemente será uno más y no el niño mimado de compañeros, técnicos, dirigentes e hinchas. Pero fue el camino que hicieron goleadores como Luis Suárez y Edinson Cavani. Y mal no les fue…

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